Street Fighter ha sido el último en volver. Parecía una rémora de los años 90 y, sin embargo, vuelve a ser hoy en día uno de los juegos más demandados. A pesar de que las nuevas tecnologías posibilitan un virtuosismo gráfico sin precedentes, los mamporrazos en dos dimensiones vuelven a arrasar.
‘Street Fighter IV’ incorpora efectistas ángulos de cámara y algún que otro primer plano en 3D pero, en esencia, se olvida de realidades pseudovirtuales y vuelve al redil de lo elemental, de lo sencillo, de lo -digamos- casi primario.
Y no es un caso aislado. No puede decirse que el Tetris y el Comecocos vuelvan con más fuerza, porque nunca han acabado de irse del todo, pero este tipo de entretenimientos ‘básicos’ le ganan cada día más enteros a juegos altamente complejos como puede ser el ‘World of Warcraft’. ¿Los motivos? Hay una conjunción de razones que han hecho al mundo de los videojuegos volver la mirada a su infancia.
Por un lado, el éxito sin precedentes de la Wii ha hecho que día a día se enganchen a las consolas los llamados ‘jugadores no habituales’. Ver a Amparo Baró anunciando la Nintendo DS da una idea de por dónde van los tiros. Por otro, hay una cantidad ingente de nuevos formatos modernos, que requieren una escasa capacidad de almacenamiento. Los iPod, las agendas electrónicas o los juegos ‘on line’ tienen parte de la culpa, si bien, si fuera necesario señalar a alguien con el dedo acusador, los teléfonos móviles se llevarían la palma. Esos cargantes anuncios de ‘envía juego al 777’ son la prueba irrefutable de que los marcianitos y los ‘bubbles’ se han hecho un lifting a sus casi treinta años de existencia.
Más curioso es el caso de los juegos de nuevo cuño que, sin embargo, se disfrazan de antiguos y adquieren una pátina de cierta nostalgia para enganchar a los ‘jugones’ nacidos a finales de los 70. Hay títulos, como el ‘Geometry Wars’, en los que se perciben imperfecciones realizadas a conciencia, que les dan un irresistible aire retro.
Demasiado complicados
Mientras que algunos estudios están poniendo el acento en que la sencillez tiene cualidades adictivas, el ingeniero ruso Alexei Pajinov, el padre creador del Tetris, asegura que "ya no se hacen juegos como los de antes, ahora son complicados, cuesta mucho entenderlos y no se disfrutan igual".
La industria coincide en señalar que 2008 fue el año en el que ‘reventaron’ las ventas de videojuegos para ‘usuarios poco habituales’. Títulos como ‘Brain Training’ o ‘Wii Sport’ han sido los puntales de esta revolución que tiene a Nintendo como adalid del entretenimiento familiar. Cuando la marca japonesa lanzó al mercado la DS y la Wii, nadie esperaba la inocencia de esos gráficos sino que creían que iban a abusar del realismo y la agresividad que posibilitan las nuevas tecnologías. Esa fue la arriesgada apuesta de los creadores de Mario Bros y, ahora, en el universo de las consolas campan a sus anchas personajes sencillos, simpáticos y cabezones (los ‘miis’) que puede confeccionar cada usuario.
Otros títulos que se han añadido a esta tendencia son el ‘Guitar Hero’, el ‘Wii Fit’ o el más veterano ‘Singing Star’. Y por descontado, el ‘Mario Party’ y el ‘Mario Kart’, que, en su versión de la SuperNintendo, ha sido elegido recientemente como mejor juego de todos los tiempos.
Con estas nuevas formas, las videoconsolas se han quitado -además- tres importantes lastres de encima: los videojuegos ya no son solitarios, ni necesariamente violentos, ni -en absoluto- sedentarios. ¡Que les pregunten a los que sufren ‘wiijetas’ o a los que siguen los consejos de la vida saludable que propone el exigente doctor Kawashima!