Playstation Plus en nuestra vida como jugadores

El servicio de suscripción cumple casi tres años tal y como lo conocemos

Si hay una cosa que ha marcado un antes y un después dentro del universo Playstation es la existencia del servicio de suscripción Playstation Plus. Evidentemente, hablamos de los últimos años del mismo, ya que al principio, si echamos la vista al pasado, las cosas eran muy diferentes. Muchos ni siquiera recordarán cómo eran las cosas antes de la Colección Instantánea, pero el hecho es que hay gente que es suscriptora del Plus desde el principio, pese a lo relativamente poco que ofrecía con respecto al precio que tenía, y que era el mismo que ahora (50€ por 12 meses). Vamos a echar un poco la vista atrás…

Hace ya casi cinco largos años desde que comenzó a ofertarse el servicio de suscripción Playstation Plus. En junio de 2010 llegaba esta opción para aquellos que quisieran hacer uso de las funciones especiales que Sony ofrecía. Algunas podríamos verlas como algo bastante trivial, que no justificaría el precio, como es el tema de que descarguen las actualizaciones o se sincronice nuestro perfil de trofeos de forma automática.

Había algunas funciones de este tipo, pero seguramente la que más llamaba la atención a aquellos que decidían pagar era la relacionada con contenidos adicionales. Por un lado se nos ofrecían los llamados Minis. Las cosas han evolucionado mucho y ahora lo vemos como algo que queda por debajo de los indies que vemos hoy día, pero en su momento gozaban de una cierta popularidad y podían ofrecer bastantes horas de diversión a los usuarios.

Por otro lado estaban las Pruebas de Juego Completo, que nos dan pie, como sabréis, no a probar una demo, sino la versión completa del juego que estamos pensando comprar durante un tiempo limitado. Ofrecen la ventaja sobre la demo de que sabemos que eso es exactamente lo que vamos a encontrarnos si lo compramos, por supuesto. También se ofreció algún juego de forma muy puntual, así como algunos Clásicos de PSOne.

Finalmente se anunciaba el acceso a betas o bien de forma exclusiva o de acceso anticipado, que a día de hoy son algo realmente anecdótico, pero bueno, sigue siendo una de las características que había.

Con el paso del tiempo, se fueron añadiendo las ofertas especiales para suscriptores, que suelen consistir en un descuento que ronda el 10% del precio original, aunque en ocasiones tiene otros valores. También se prometió el acceso a guardar nuestras partidas en un servicio de almacenamiento online, que a día de hoy llamamos comúnmente “guardar la partida en la nube”, y que ofrece un respaldo bastante fiable para nuestros archivos.

Sin embargo, el gran paso de Sony, la jugada magistral que supuso uno de los mejores movimientos de su sección de videojuegos, se produjo hace algo menos de tres años. En junio, Sony anunciaba que los suscriptores a Playstation Plus tendrían acceso a la que sin duda es la función que más interesa a todos los usuarios: la Colección Instantánea.

El 6 de junio de 2012 Sony anunciaba que tendríamos acceso, sin ningún coste más allá de la suscripción, a un listado de juegos que iría variando con el paso de los meses, ampliando nuestra colección de títulos en formato digital, asegurando que siempre tendríamos algo que probar. La cosa, para los más desconfiados, se planteaba bastante bien: aunque los juegos rotasen y por tanto no tengamos acceso a descargarlos si no estábamos suscritos al servicio cuando se ofertaban, si lo hemos hecho mientras éramos miembros del Plus, siempre que lo sigamos siendo podremos volver a descargarlos sin ningún tipo de problema.

Esto ya implicaba la ampliación permanente de nuestra biblioteca digital… siempre que siguiéramos pagando la suscripción. El amplio catálogo de juegos ya disponibles para PlayStation 3 facilitaba mucho las cosas, ya que Sony siempre tenía algún que otro título interesante que ofrecer y compensar con algo más del montón.

Hubo ya en su momento voces que advirtieron de que el movimiento era, como poco, extraño. Ofrecer una caterva de juegos a un precio relativamente bajo. Sí, tenía la pega que debías seguir pagando pero seguía siendo rentable. ¿Qué trama Sony?

Con el paso del tiempo la cosa ha ido cambiando. Evidentemente, la calidad de los juegos no puede mantenerse indefinidamente. Los juegos de nivel tienen un límite y al final la cosa se ha estabilizado bastante. Hay meses buenos, hay meses peores. Hay meses que ya lo tenemos todo y meses en los que todo son alegrías. Sin embargo, el gran golpe vino con la llegada de la nueva generación.

Cuando todos los jugadores ya se habían acostumbrado a pagar por el servicio ya que resultaba bastante interesante, Sony volvía a dar un giro a su estrategia y anunciaba que, salvo en casos muy concretos, si queríamos hacer uso de las funciones online de los juegos en PS4, sería necesario estar suscrito a Playstation Plus. Si no pagas, no hay online. Una de las mayores ventajas de la compañía con respecto a la competencia se venía abajo.

Llegaban los comentarios de todo tipo. “Ladrones, sinvergüenzas, nos han estafado, lo tenían planeado desde el principio…”. Todo tipo de voces en contra, de la misma forma que otras que no tienen problema en pagar por el Plus, ya que les sigue resultando rentable, se suceden una detrás de otra.

La gran justificación de Sony es que esto servirá para ofrecer un servicio de mayor calidad, una mayor estabilidad y una mejor experiencia de juego online para la consola de nueva generación. Vamos a pararnos a pensar por un momento… dejando aparte las caídas totales de la red provocadas por ataques DDoS, ¿cuántas veces ha habido problemas a la hora de conectar a PSN con PS3? ¿Cuántas veces ha habido problemas a la hora de conectar a PSN con PS4?

Exacto. Se puede decir que la consola es todavía relativamente nueva, el sistema tiene que asentarse… pero el hecho es que parece que los problemas a la hora de acceder a PSN son, o han sido, mayores en PS4 que en PS3. Golpe de remo para Sony.

Finalmente, la Colección Instantánea de nuevo. El número de juegos y la rotación ha ido cambiando algunas veces tanto en cantidad como en períodos, hasta llegar al punto en el que nos encontramos.

La esencia es que tenemos, como sabréis, dos juegos de PS4, dos juegos de PS3 y dos juegos de PS Vita (y DriveClub. Algún día tendremos DriveClub). La realidad es que esto no es estrictamente cierto, ya que muchas veces son juegos cross-buy, así que podemos encontrarnos con que el juego de PS4 podamos descargarlo desde la versión de la Store de PC y jugarlo en PS3, por ejemplo.

Si somos totalmente objetivos, la realidad es que el servicio es rentable (en lo que se refiere a los precios de los juegos según la Store), teniendo 72 juegos por una suscripción anual de 50 €, sin tener en cuenta las rebajas que suele haber en el precio del Plus, tiendas online que ofrecen un precio algo menor, etc.

El gran problema es que el mercado digital lleva un tiempo relativamente corto instaurado y, por ahora, es complicado ver las cosas con la suficiente perspectiva. ¿A dónde queremos llegar? A lo que muchos comprenden y usan como principal argumento para estar en contra del Plus y en general, de la compra de contenidos digitales: si Sony cierra servidores, hemos pagado humo y salvo que decidan ponerse generosos, no tendremos acceso a los contenidos pagados, lo perderemos todo.

En definitiva, como podréis comprobar, mucha gente no termina de ponerse ni a favor ni en contra del servicio. Ofrece unas ventajas evidentes en cuanto a rentabilidad precio-contraprestación en forma de juegos (la calidad de los mismos y el exceso de indies puede ser un punto a discutir, pero eso es otra historia), pero al mismo tiempo tiene unos claros inconvenientes sobre todo a largo plazo. Aunque quizás sean a demasiado largo plazo (salvo que se hunda totalmente Sony, claro) como para preocuparnos por ellos por el momento.

Está clara una cosa: no Plus, no online en PS4. Ahí estamos de acuerdo. Pero la única libertad que tenemos nosotros, es la de cualquier consumidor: saber que pagando un servicio se tienen unos derechos y no pagando podemos seguir jugando, pero sin ellos. Es duro decirlo de forma tan directa, pero la realidad es que el negocio es el negocio y al final, la idea es tenernos pagando por algo que muchos consideran esencial.

No es tampoco que Sony sea una empresa maligna que busca sangrarnos mientras se bañan en piscinas con nuestros billetes, es que al final ese es el objetivo de cualquier empresa. Pero al final los que pagamos, somos nosotros. La base de toda la cadena, de toda la pirámide, es el consumidor. Eso es lo que tenemos que recordar siempre, cuando pagamos un juego, un servicio, o una consola. No importa si es una PS4. Una Xbox One, una 3DS, o un ordenador por piezas.

Al punto que queremos llegar ya lo habréis deducido, si nos habéis leído hasta aquí: valorad lo que compráis. Pensad en lo que os dan, lo que dura, si vale la pena. Ser críticos con el producto, comprando o ignorando la oferta, porque es lo que realmente tiene efecto. Para vosotros, consumidores.