Íker es un portero con unas cualidades extrañas, no tiene el porte de portero clásico, siempre ha vivido de su garra, de sus reflejos y de su confianza en sí mismo. El Mundial 2010 fue la cúspide de su carrera (por mucho que dijera tras levantar la Décima que era lo más grande, mentía), tras eso se acomodó pero su confianza seguía intacta, lo que terminó de matarlo es el asunto Mourinho. Desde aquello se le ha discutido desde su propia afición, no ha jugado casi nada y cuando lo ha hecho ha estado presionado y queriendo demostrar lo que ya creía demostrado. El palo definitivo para él, creo yo, ha sido la final de Champions, la cual no sólo no se ganó gracias a él, sino a pesar de él (estoy convencido de que él hubiera preferido ganar en los penaltis).
Eso es lo que le pasa a Casillas, que su tiempo ha pasado porque su confianza le ha abandonado, pero hoy España ha tenido muchas cosas malas y creería injusto cargarlas todas a él (Piqué, un buen ejemplo...).