una pena lo de pepe lo peor se ha confirmado .
Se acabó el sueño de uno de los mejores jugadores en su puesto de Europa. La vida no es justa con el central del Real Madrid y no sólo lo decimos por su lesión -rotura de ligamentos- sino por el acoso que sufrió cuando tuvo un único desliz en toda su carrera; aquella seguidila de golpes contra Casquero: eran los gritos de su impotencia y no los de un violento.
Pensábamos que no se repetiría una imagen como aquella, pero el destino tiene una carta y una espada guardadas y que te ponen a prueba. Era un salto como cualquier otro, un salto para rechazar una pelota que caía del cielo, una pelota intrascendente que en su caída tenía la espada que cortaría los sueños del portugués.
Nada más caer se tomó la rodilla y esta vez, sus gritos no eran de impotencia sino los de un futuro que le cerraba la puerta en la misma antesala de la gloria. El Mundial no lo tendrá entre sus elegidos y nada más caer al césped de Mestalla, su llanto podía traducirse en un "¿por qué a mí?...si ya pagué mi condena, si no me lo merezco".
Y tenía razón, más allá de la absurda coletilla que le quieren infringir desde los medios: es bueno pero los nervios lo traicionan. ¡Mentira! Es un jugador sobrio como pocos, de desplazamientos eternos a los que siempre llega, un central que hace de la colocación un culto y que raramente daña al rival -12 amarillas en dos temporadas, siendo el que más minutos disputó-. Pero no, nos hemos acostumbrado a juzgar y no a ser juzgados. Somos, los periodistas, la piedra del primer pecado.
Es justo decir que Pepe no merecía esto. Que su nivel dentro y fuera del campo, tenían una cita fijada en un campo de juego sudafricano para debatir de tú a tú, por la supremacía del fútbol mundial. No estará allí, no será de la partida y, repito, no es justo.
Pero el destino estaba allí como nosotros en este espacio. Esperamos lo mejor para un camino en el que aún no ha dado su último paso. Quedan muchos cruces por realizar, muchos delanteros por parar y mucha, demasiada, gloria por conquistar. Él se lo merece. ¡Te damos nuestro afecto y apoyo! No hay colores para expresar nuestra pena. ¡Vuelve pronto!
fuente: goal.com