7 Consejos para sufrir un poco menos en Sekiro: Shadows Die Twice

Aquí tenéis siete consejos para convertiros en el mejor shinobi de toda Ashina.
sekiro shadows die twice

Tras unas cuantas horas recorriendo la región de Ashina en compañía de nuestro querido Lobo, queremos traeros algunos consejos para hacer más “sencillo” vuestro periplo por este cruel mundo que From Software ha creado para la ocasión.

Debido a la especial dificultad que Sekiro: Shadows Die Twice posee, y al público tan concreto al que quizás va dirigido, estos consejos servirán más a aquellos jugadores y jugadoras que vienen de jugar tanto a la Saga Souls como a Bloodborne  y se han encontrado con un hueso duro de recorrer en este nuevo título que a aquella parte de la comunidad que jamás haya probado un título de este estudio.

Sekiro

1 – Acostúmbrate a los controles

En un título como Sekiro: Shadows Die Twice es primordial no tener que mirar al mando o pausar el juego para mirar los controles cada vez que queramos ejecutar una acción, puesto que en muchas ocasiones, la vida o la muerte dependen de apenas unas fracciones de segundo y tener claro el mapa de botones que tenemos configurado es vital para sobrevivir.

Así pues, es muy recomendable darse un tiempo en las zonas iniciales para amoldarnos a la nueva disposición (o para cambiar ésta a nuestro gusto desde el menú), ya que de cara a compararla con Dark Souls o Bloodborne, las diferencias son muy grandes, y esa “profesionalidad” que traemos de estos juegos os aseguro que juega más de una mala pasada.

Cambios tan sustanciales como el botón de salto, el uso de la prótesis con R2 o el uso de objetos con la cruceta superior “trastocan” un poco nuestra disposición mental aprendida en otros títulos, por lo que el inicio del juego es ideal para practicar todos estos cambios y no darnos cuenta de nuestra ignorancia al toparnos con un Boss o enemigo duro que nos haga perder nuestro preciado botín.

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2 – Utiliza las nuevas mecánicas a tu favor

Sekiro: Shadows Die Twice nos pone en la piel de un shinobi, y esto favorece la introducción de varias mecánicas nuevas que pueden ofrecernos una gran ventaja frente a nuestros enemigos si las dominamos o convertirse en nuestras peores enemigas si las dejamos de lado completamente.

Así que vamos a dejar una cosa clara desde el principio: Esto no es Dark Souls. Y digo esto porque tanto el comportamiento de los enemigos como el gameplay en sí son completamente diferentes.

Respecto a los enemigos, se introduce la mecánica del sigilo, que nos permite ejecutar a muchos de los adversarios de un solo golpe, de manera que una zona que en un principio puede resultar muy tediosa debido a la elevada dificultad de combate que presentan los enemigos puede convertirse en algo más asequible si tenemos paciencia y los ejecutamos uno a uno.

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Quizás os de la sensación de que es un comportamiento “cobarde” y preferís ir a pecho descubierto, y lo bueno es que podéis hacerlo, ya que el sigilo tan solo es una herramienta más de la que disponemos y en ningún momento es obligatorio. Cada uno que se complique la vida lo que quiera…

Por otro lado, hablando de hitbox e iframes, debemos recordar que tanto en Dark Souls como Bloodborne disponemos de un limitado periodo de invulnerabilidad al rodar que nos permite “atravesar” los ataques enemigos, de manera que dominar el timing de esta mecánica es esencial para luchar contra los enemigos más duros a los que no podemos bloquear.

En Sekiro: Shadows Die Twice estos iframes son casi inexistentes, de manera que si pretendéis “esquivar” de la misma manera que en los Souls os vais a llevar una desagradable sorpresa.

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Para ello, se han introducido nuevas mecánicas para solventar estas situaciones, tales como poder saltar los ataques de barrido, imposibles de parar de ninguna otra manera, o desviar los ataques enemigos para desbaratar su postura.

Mención de honor a la habilidad “Contraataque Mikiri”, la cual hará mucho más sencillos los combates contra ciertos enemigos, siempre y cuando consigáis dominarla…

De esta manera, los iframes quedan a un lado para obligarnos a dominar las mecánicas introducidas, algo que recomiendo que intentéis hacer cuanto antes para cambiar el chip y dejar de sufrir al intentar jugar como estáis acostumbrados/as.

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Estos lindos monitos nos ayudarán a aprender a jugar a Sekiro

3 – Gestiona la experiencia y el dinero desde el comienzo

En este título la economía del juego se desdobla en dos “monedas”, de manera que, tal y como conté en mi análisis de Sekiro: Shados Die Twice, por un lado al asesinar enemigos obtenemos experiencia, con la que comprar nuevas habilidades, mientras que por otro lado obtendremos sen, el dinero con el que comprar objetos a los mercaderes y mejorar nuestra prótesis shinobi.

Al morir, perderemos gran parte de ambos elementos, de manera que si nos atascamos en una zona concreta o un Boss, corremos el riesgo de perder gran parte de lo obtenido en una larga sesión de juego.

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Al principio del título puede parecer que el dinero y la experiencia no son muy útiles, ya que tan solo tenemos acceso a unas cuantas habilidades y hasta que no conseguimos materiales más avanzados, no podemos seguir mejorando nuestra prótesis shinobi.

Por ello es fácil caer en el “descuido” de dejar esto de un lado y perderlo todo sin ningún pudor, y es algo que puede llegar a repercutir en vuestra partida posteriormente.

De esta manera, recomiendo encarecidamente que si veis que os engancháis en un lugar concreto o vais a morir repetidas veces en un enfrentamiento en concreto, compréis Monederos a los mercaderes para “guardar” ese dinero que tanto os ha costado conseguir y gastéis vuestros puntos de habilidad para acometer este peligro “a cero” y así no perder nada en el intento.

Por supuesto, algo básico en este título es revisar los objetos que vayamos encontrando, leyendo sus descripciones con calma para enterarnos bien de sus efectos o de partes del Lore que podemos perdernos en caso de obviarlo. Así a su vez siempre sabemos si tenemos algo con lo que mejorar nuestro equipamiento y que nos hemos olvidado de utilizar, por poner un ejemplo.

4 – No tengas miedo a utilizar la “Resurrección”

Como ya sabréis, el Lobo tiene la capacidad de resucitar al caer en combate, pudiendo utilizar esta técnica a su favor y pillar a los enemigos desprevenidos por la espalda.

Pero toda ventaja tiene su inconveniente, y el de esta es la Dracogripe, una enfermedad que padecen los NPC´s aliados si abusamos mucho de esta mecánica, y que provoca que el contador de Ayuda Invisible se vea reducido, de manera que al morir del todo tendremos menos posibilidades de evitar perder nuestro botín.

Pero siendo realistas, el límite superior de la Ayuda Invisible es de un 30%, mientras que el inferior no baja por debajo del 5-10%.

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Además, curar la Dracogripe es posible, y por suerte no muy complejo ni caro, por lo que si veis que estáis enganchados con un enemigo en concreto o que simplemente no os gusta “rendiros a la primera”, no tengáis inconvenientes en Resucitar, por mucha Dracogripe que se produzca, ya que siempre podréis revertir este efecto más adelante si lo que os interesa es farmear y no perder botín si caéis en una zona concreta.

Así pues, gestionar esta mecánica queda a vuestra cuenta y riesgo, pero bajo mi humilde opinión, el abuso de la Resurrección no está tan penalizado como puede parecer en un principio, de manera que “dejarse morir” por no utilizarla tan solo os saldrá rentable en contadas ocasiones.

Sekiro
Perded el miedo a morir

5 – No descuidéis la prótesis de shinobi

El nuevo “brazo” del Lobo permite utilizar muchas herramientas shinobi para ofrecer una gran variedad de cara a afrontar los desafíos que se nos presentan.

Como cualquier mecánica nueva que entra en un título de este calibre, cuesta acostumbrase a usarla, y puede parecer que “bastante complicado es acostumbrarse al uso de la katana y su estilo de combate como para intentar usar más cosas”.

Sí, es cierto que, sobre todo al principio, el uso de la prótesis shinobi es bastante secundario, quedando relegada a situaciones concretas como utilizar shurikens para abatir a animales y tiradores o el hacha para romper escudos.

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Pero conforme vayamos adquiriendo nuevas herramientas y sobre todo, aprendiendo sus usos concretos (ya que muchas ofrecen más de una sorpresa), nos damos cuenta de que conseguir ciertas mejoras es más útil de lo que nos podíamos llegar a imaginar.

Por ello os animo a que no dejéis a la prótesis shinobi de lado y vayáis probando las diferentes combinaciones y efectos situacionales que sus herramientas ofrecen, porque aparte de conseguir combates mucho más dinámicos y espectaculares, en más de una ocasión concreta os daréis cuenta de lo que facilitan la vida si se usan de la manera correcta.

6 – Explorad hasta el último rincón

Una de las “marcas de la casa”de From Software es la gran cantidad de secretos que esconden sus mundos. Por ello, explorarlo todo se traduce en una recompensa directa a nuestros esfuerzos.

Así pues, si estamos atentos mientras recorremos el mundo de Sekiro: Shadows Die Twice descubriremos que hay una ingente cantidad de caminos alternativos que podemos tomar, ya sea para acceder a una simple cabaña en la que encontrar algún objeto clave para mejorar a nuestro shinobi o llegar a una zona completamente nueva y opcional, cargada de nuevos enemigos, ítems y Bosses a los que eliminar.

Sekiro
NPCs ocultos, nuevos objetos… La exploración es un factor fundamental.

Esta “manía” que sufrimos los jugadores de Dark Souls y Bloodborne tras tanto tiempo en sus mundos tiene la parte negativa de poder encontrarnos con demasiados caminos y zonas que explorar a la vez, de manera que se acaba no sabiendo exactamente por donde debemos ir en primer lugar, pero esta es una de las mejores características de From Software si nos lo tomamos con calma, ya que la exploración intensa se traduce en nuevo equipo, nuevos personajes y nuevos secretos que descubrir.

Además, Sekiro: Shadows Die Twice deja bastante claros los pasos a seguir en cuanto a historia principal se refiere, por lo que no tengáis miedo en explorarlo todo y encontrar nuevas rutas o maneras de abordar el juego, puesto que si os perdéis, siempre podéis repasar los pasos seguidos hasta ahora para saber qué hacer a continuación.

Sekiro
Gracias a los diálogos y conversaciones, siempre sabréis cuál es vuestro objetivo principal.

7 – Tened paciencia

Sí, puede sonar algo redundante y obvio siendo un juego de From Software, pero es algo esencial para poder disfrutar de este estilo de juegos.

Sekiro: Shadows Die Twice no se casa con nadie, y puede llegar a ser frustrante y despiadado de principio a fin por mucha “experiencia jugona” que tengamos.

Por ello, cambiar el chip respecto a otros juegos y tomarse este título de otra manera ayuda mucho a jugar disfrutando en vez de perder los estribos por atascarnos o sufrir gracias a la “fórmula Miyazaki”.

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La paciencia también es un virtud shinobi.

Como todo videojuego, su principal objetivo es que pasemos un buen rato jugando, pero para ello nos ofrece una recompensa basada en la autosuperación, la cual es una de las más satisfactorias que podréis encontrar en la industria de los videojuegos, ya que premia que con cada muerte, con cada fracaso, aprendamos un poco más acerca del juego y de nosotros mismos, para que al fin podamos superar ese desafío que tanto esfuerzo nos ha costado.

Y como ya he comentado anteriormente, muchas situaciones se solventan mejor si utilizamos la cabeza y el sigilo, ya que si conseguimos quitarle una barra de vida de un solo golpe a ese enemigo que tanto nos cuesta, el combate se hará mucho más sencillo, al igual que si “limpiamos” una zona sin pretender ser el “Rambo” japonés tendremos más posibilidades de no perder todo lo conseguido hasta ese punto.

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Estos grandullones son duros de pelear en un enfrentamiento directo, pero así dejan de dar problemas.

Si notáis que un enemigo opcional (suelen ser los más complicados) se os atasca o notáis que una zona nueva es demasiado exigente, siempre podéis dejar de insistir y volver más adelante con más poder y experiencia para hacer ese reto más asequible, pues este título no os indicará directamente cómo afrontar cada desafío, y esto puede resultar tedioso en muchas ocasiones.

Este título no es sencillo, ni pretende serlo, ya que su elevada y excelentemente balanceada dificultad es su pilar fundamental, por lo que tratad de afrontarlo teniendo esta premisa presente para así evitar frustraros innecesariamente.

Espero que estos consejos os sirvan para superar todo lo que Sekiro: Shadows Die Twice os ponga por delante, así que adelante… ¡Seguid el Código de Hierro!