El ritmo goleador casi infernal que se ha autoimpuesto Cristiano le ha llevado a pulverizar como madridista su registro de goles con el Manchester United habiendo jugado 170 partidos menos. En los red devils logró 118 tantos en 292 encuentros oficiales, una barrera que superó con su hat-trick al Levante. Su genial obús (el 3-1) significó su diana número 120 con el Real Madrid en 122 partidos.
Cristiano ha alcanzado su madurez goleadora de blanco. En sus seis temporadas en Old Trafford mantuvo un buen promedio para un delantero, con 0,40 goles por partido. Pero en el Madrid ha redoblado ese rendimiento. Con 0,98 tantos por encuentro, acaricia la soñada media de un gol por partido.
De hecho, si prosigue con esta eficacia puede cumplir ese sueño por primera vez en una temporada de blanco. Ya acumula 34 dianas en 33 partidos con un promedio de 1,03. Mejora la campaña pasada, la más prolífica de su carrera, en la que metió 53 en 54 encuentros (0,98) y también mejora la 2009-10. En su primer año en el Bernabéu hizo 33 goles en 35 partidos (0,94) por culpa de su lesión en el tobillo.
Y va a más. Como ejemplo, su anterior barrera psicológica, las de los 100 goles de madridista, los consiguió en su partido 105, el pasado 2 de noviembre en Lyon. Y por aquel entonces, su promedio era de 0,95, inferior al actual.
Como comparativa, en sus primeras tres temporadas completas en Manchester sumó 21 goles en las 123 ocasiones que vistió la camiseta del United. A 0,17 goles por partido. Su año pletórico allí, el curso 2007-08 (fue Bota de Oro), firmó 42 tantos en 49 encuentros, 0,85 de promedio. También inferior a sus tres años en Madrid.