Termina el Mundial para España y me quedo con la sensación de impotencia, impotencia al ver a una generación que durante 6 años maravillaron al mundo pero que en Brasil no creyeron. Empezando por Del Bosque. Ya sea por falta de motivación, ambición, el paso del tiempo o quizás (no lo descarto) porque hay varios jugadores que no creen en las ideas del entrenador. Y es que no se puede utilizar una convocatoria de un Mundial para premiar la trayectoria de algunos jugadores, vale que les lleves porque para ti es muy difícil dejarles fuera, pero sabes que hay varios que no merecen ser titulares y les regalas el puesto por lo que te han dado en el pasado. Cuando un entrenador regala un puesto el jugador se acomoda, no rinde al 100% porque ni tiene presión ni tiene miedo a perder la titularidad. Y eso es lo que les ha pasado a muchos, sin embargo otros como Cesc han perdido la confianza. Hace dos días era clave en la Selección, pero se ha optado por meter a Diego Costa con calzador. Y el problema no es Diego Costa, este o el otro, sino una lista mal elaborada en la que podrían haber entrado jugadores jóvenes, con ganas y con mucho talento. No se ha querido ver que esos jugadores que echamos en falta también son presente, aparte de futuro.
Es una pena que un ciclo tan glorioso acabe así, pero lo cierto es que no hay ciclo que no acabe con una derrota. Se abrirá otro con un nuevo entrenador, nuevas ideas, y un listón muy alto. Punto y final a una generación que será eterna, GRACIAS.
Es una pena que un ciclo tan glorioso acabe así, pero lo cierto es que no hay ciclo que no acabe con una derrota. Se abrirá otro con un nuevo entrenador, nuevas ideas, y un listón muy alto. Punto y final a una generación que será eterna, GRACIAS.
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