Vivir en Italia o pasar largas temporadas*aquí te ayuda a entender su mentalidad, su cultura. En este caso, su cultura futbolística. Si alguien se pregunta por qué en ciertos aspectos el fútbol italiano es como es, sólo debe venir aquí y comprobar que existe algo que a los italianos les gusta tanto, o incluso más, que el fútbol en sí, entendiendo por fútbol cuando el balón echa a rodar. Algo que atrae su atención y que les apasiona casi más que ver jugar a su equipo: el calciomercato. Palabra mágica en este país mágico.Casi se diría que el calciomercato da sentido al fútbol.*Exagerando un poco, a veces uno hasta siente que lo que sucede de agosto a mayo fuera lo accesorio, y que lo que da sentido al fútbol es que la competición termine para poder fichar. En televisión, cada día y en distintas cadenas (Sky, Sportitalia) se hacen programas exclusivamente dedicados al calciomercato. Algunos, como el Lo Sai Che de cada medianoche en Sportitalia, es sencillamente delirante (aunque genial) y consiste en que, durante 20 minutos (cronometrados en pantalla) dos periodistas, los populares Michele Criscitiello y Alfredo Pedullà, lanzan noticias de mercado sin parar, mano a mano y hablando a toda velocidad para que les dé tiempo a soltarlo todo, con alguna pequeña interrupción para recibir llamadas de televidentes que, por supuesto, preguntan sobre fichajes. Una auténtica locura de datos, noticias y rumores y ya no sólo de Italia, sino también de fuera.Ni que decir tiene que muchos*de los periodistas deportivos italianos más populares y seguidos son los expertos en fichajes. Di Marzio, Laudisa, Longari, Palmeri o los citados Criscitiello y Pedullà, por citar varios, son referentes en el periodismo deportivo, e incluso algunos tienen hasta su propia app en la App Store, con su nombre, para seguir hasta el último rumor. En la prensa escrita, por supuesto, el mercado manda, y por ejemplo hoy jueves, que estoy escribiendo estas líneas, la Gazzetta dello Sport habla de*mercato*hasta la página 13…Por todo esto, por esta locura*de comprar y vender jugadores, existen fórmulas tan italianas como la “compropietà” (cuando dos equipos comparten los derechos de un futbolista), las famosas “buste” (los sobres, el modo de decidir, casi al estilo de una subasta secreta, qué equipo consigue deshacer una copropiedad a su favor). Existe también el Atahotel Executive de Milán, donde los clubes se reúnen en los últimos días de cada plazo de mercado para cerrar operaciones de forma casi febril, y existen presidentes como (entre otros) Zamparini o Preziosi, auténticos tiburones del mercado capaces de cerrar varias operaciones en un día, con cesiones, compras y copropiedades o, en el caso del genoano, de cambiar casi media plantilla en invierno y la otra media en verano cada año.Se entiende, por tanto, que en la cultura*del fútbol italiano palabras que en España son sagradas como “proyecto” o ” cantera” (¿dónde va un presidente hoy sin pronunciarlas?) son secundarias. Por supuesto que se usan, pero no tienen ni la mitad de relevancia que en España. Aquí se usa mucho más “mercato”, y una frase habitual entre aficionados puede ser “me gusta el mercado de mi equipo este año”. O “vaya mercado de mierda este año”, o “con un mercado así no vamos a ninguna parte”…Mercato. Mercado. Fichar jugadores,*aunque sean desconocidos. Algo que gusta en todas partes, faltaría más, pero que aquí es casi una religión. Así se explican en la cultura futbolística clubes como el Inter, en permanente deriva y fichando sin parar, o el Genoa, cuyos aficionados bromean con lo difícil que les resulta aprenderse una alineación. Ayer, un hincha*di cuore*del*Grifone*(el Genoa) me decía que a veces ven en su plantilla jugadores que ni sabían que habían fichado. Pero añadió que, mientras el equipo esté entre el octavo y el decimoséptimo puesto, todo está bien. Culturas futbolísticas.