- Arrojar una tabla y abrirle la cabeza a un compañero del colegio
- Guerra de potes de pintura, el salón quedó un tanto hermoso.
- Arrojar monedas desde el balcón de mi apartamento, me bajé un vidrio, casi me matan.
- Por andar molestando a mi mamá me quemé con café en la cocina, me tropecé con la estufa y se me vino encima la cafetera, me quedó una hermosa mancha.
- Fumar marihuana en el anfiteatro y el doctor nos vió haciéndolo, como era buenta gente no nos acusó a decanatura así que seguimos diseccionando cadáveres en "estado play"
- Colocar muchos morrales o maletines no sé como les digan en España en el ventilador de techo y esa cosa se vino al piso.
- Partir un vidro de un colegio público en estados de alcoholemia.
- Cuando tenía aproximadamente 4 años, para que se hagan la idea, la mesita de noche al lado de la cama de mis papá tenía 3 gabinetes y abrí el primero, me apoyé en los laterales y me puse a saltar como un maldito loco y en la mesita había un vaso metálico, pues bueno por marica ese gabinete se terminó saliendo, me fuí de jeta contra el vaso y todavía tengo la cicatriz en el labio superior.
- A mi sobrino que es como mi hermano menor lo colocaba de cabeza cuando estaba de brazos, siempre venía mi hermana a pegarme.
- Jugando con pistolas de juguete le pegué con un balín a un amigo en la parte medial del ojo, en la comisura lagrimal justamente (donde aparecen las alagañas), tenía como 10 años y la mamá de mi amigo es abogada y eso que no pasó, no perdió el ojo pero si lloró toda la tarde.
- La clásica, arrojar huevos, en una de esas arrojé uno y se lo puse a un carro y para chiste era el carro de la mamá de un amigo, otra muenda me dieron.
Y la más cabrona en mi vida, un amigo era vendedor de droga y estaba en el lugar equivocado, yo estaba con él cuando le colocaron un revolver en el abdomen fuera de la discoteca, tenía 15 años nada más, en ese momento pasó una patrulla de policia y corri más que Usain Bolt.
No recuerdo más cosas, el caso es que me metía en unos rollos estúpidos que aplicaban siempre la ley de Murphy.