El equipo de Guardiola es observado, vigilado de cerca y seguido en todo el planeta futbolístico. Quien más o quien menos busca encontrar los ‘secretos’ mejor guardados de un vestuario campeón, capaz de lograr en su primera temporada el triplete de una tacada.
Evidentemente gran parte del éxito se ve ya en el campo, gracias al talento de los jugadores sobre el terreno de juego y el de Pep Guardiola dirigiendo desde el banquillo, pero todavía existen más detalles que no se vislumbran y que conforman un equipo ganador.
Tan o incluso a veces más importante que lo que se refleja en el campo es el comportamiento dentro del vestuario, el buen rollo y la convivencia respetuosa.
El grupo humano que ha confeccionado Guardiola cuenta con todas esas virtudes y alguna más que intentaremos esbozar a continuación. En un colectivo integrado por más de veinte personas no siempre es fácil que todos sus componentes se lleven bien.
Imagínese en su empresa o en su trabajo que tuviera buen rollo con todos los empleados por igual. Eso es imposible. En el vestuario blaugrana pasa lo mismo y en ocasiones puntuales hasta magnificados por culpa de los egos personales. Uno de los objetivos prioritarios de Pep durante la pasada temporada fue difuminar los egos, anteponiendo por encima de todo al colectivo.
Apoyado por el trabajo de los capitanes -todos canteranos-, el técnico consiguió que los jugadores se sintieran importantes y estuvieran convencidos de remar en favor del mismo barco.
También fue importante la llegada el año pasado de jugadores como Gerard Piqué y Dani Alves, que se convirtieron en los auténticos animadores del vestuario logrando lo nunca visto: cohesionar a través de su buen humor todos los grupos que había en el vestuario. De hecho, estos núcleos se siguen manteniendo, de alguna forma, en las comidas durante los viajes, ya que se colocan casi siempre en tres mesas -catalanes, francófonos y sudamericanos--.
Estos jugadores han logrado que otros, mucho más retraídos en su carácter, participen de forma activa en el vestuario y no se sientan fuera de lugar. Los africanos Touré Yaya y Seydou Keita han conseguido integrarse rápidamente gracias a esas pequeñas ayudas.
Estos dos jugadores, junto a Abidal, son musulmanes confesos y practicantes, sobre todo Keita y Abidal, que no sólo se niegan a comer cerdo sino cualquier tipo de carne durante toda la temporada y no sólo durante el mes de Ramadán.
Si quieren saber qué jugador es el primero en abrir el vestuario a diario, ese no es otro que Carles Puyol. El capitán es capaz de llegar una hora antes de la fijada por el cuerpo técnico, es decir, dos horas antes del inicio del entrenamiento. En cambio, algunos como Piqué llegan siempre apurando los minutos y casi calzándose las botas para no llegar tarde.
Otros jugadores como Thierry Henry y Rafa Márquez destacan sobre todo porque son capaces de pasarse horas y horas ante el espejo. Son los más presumidos y muchas veces son los últimos en abandonar las instalaciones de la Ciutat Esportiva, ya que tampoco transcurre un día sin que sometan a un masaje sus delicadas piernas.
Dentro del vestuario aseguran que si Zlatan Ibrahimovic no midiera casi dos metros pasaría prácticamente desapercibido ya que no destaca absolutamente en nada. Ni es retraído ni tampoco es la alegría de la huerta. Ni llega pronto ni tampoco tarde, tampoco es supersticioso y su mejor amigo dentro del vestuario es el brasileño Maxwell, por aquello de haber coincidido con él durante su etapa en el Inter. De hecho, se sienta a la hora de comer junto al colectivo sudamericano.
Para aquellos que buscan curiosidades, uno se pregunta sobre qué temas pueden hablar Messi y Chygrynskiy cuando se encuentran taquilla con taquilla en el vestuario del Camp Nou. Al argentino le han colocado cerca a su compatriota Gabi Milito, aunque la temporada pasada el central estuvo bastante desaparecido por culpa de una grave lesión en la rodilla derecha. Por otro lado, los capitanes están relativamente cerca ya que Valdés, Iniesta, Xavi y Puyol se encuentran en la misma hilera.
A Piqué y a Alves les han instado a separarse unos cuantos metros para evitar que conviertan el vestuario en un territorio sin ley. El catalán está controlado de cerca por los capitanes Xavi e Iniesta, mientras que el brasileño está flanqueado por Abidal y Chygrynskiy.
En estos momentos permanecen tres taquillas vacías, por lo que si viene algún jugador en el transcurso del mercado invernal podría tener la ‘fortuna’ de colocarse al lado del ‘crack’ Leo Messi, ya que entre Milito y él figura una taquilla que por el momento no tiene dueño.
Como curiosidad también cabe señalar que los jugadores no ocupan el mismo orden de taquillas en el vestuario de la Ciutat Esportiva, pero eso ya es otra historia...