Las 8 mejores invocaciones de Final Fantasy

Poderoso espíritu, ¡te invocamos!

Noviembre ya está aquí y parece mentira, pero después de una larga década, Final Fantasy XV está a punto de salir a la venta. Salvo que el juego retrase su fecha de lanzamiento una vez más, claro. Y aunque aún no sabemos si realmente jugarán un papel crucial o no en el argumento del juego de alguna manera, sabemos que las invocaciones estarán ahí. Todos hemos visto a Leviatán, en Episode Duscae se puede conseguir a Lamú y por terminar la demo, supuestamente, tendremos a Rubí. Las invocaciones, las llames espíritus, Guardianes de la Fuerza, Espers o como quieras, llevan con la saga desde Final Fantasy III y hoy nos proponemos listar las que, para nosotros, son las 8 mejores invocaciones de la saga Final Fantasy.

Obviamente, escoger entre las varias decenas de posibilidades que hay, desde algunas de las más relevantes hasta otras de baja repercusión (como por ejemplo, el Cait Sith de Final Fantasy VI) ha sido bastante complicado. Hemos tenido que ajustar bastante las posibilidades así que no vale cabrearse si no veis a vuestro favorito en estos párrafos. En lugar de eso, dejadnos un comentario diciendo cuál es la vuestra y por qué. Obvio: posibles spoilers.

Junto con Shiva, es posiblemente lo primero que se os venga a la mente al pensar en las invocaciones de Final Fantasy. Se trata de una de las criaturas más características y conocidas, además de que por lo general es uno de los primeros en estar disponible. Ifrit, Shiva y Lamú (o Ramuh) forman el trío elemental básico de Fuego, Hielo y Rayo que, en su sencillez, esconde su gran potencial. A lo largo de los años ha ido cambiando, pasando de ser una especie de figura humanoide demoníaca a la de Final Fantasy X, en el que ya adquiría ese aspecto algo más canino que ha conservado (y mejorado, para nuestro gusto) en World of Final Fantasy, donde es un auténtico follonero.

Algo que comparten la gran mayoría de invocaciones de la saga es que son, en esencia, entidades que provienen del mundo de lo sobrenatural. Dioses, espíritus, monstruos que han trascendido su forma física… pero es que en el caso de Alejandro, no podemos hablar de ninguna de estas cosas. Independientemente del juego en el que estemos, Alejandro es siempre una máquina gigantesca con lo que aparentan ser muy pocos componentes biológicos y capaz de desatar caos con su Veredicto Final. Dependiendo del juego, sobre sus enormes hombros recae bastante peso argumental, como es el caso de Final Fantasy IX, donde tuvo el poder para detener al mismísmo Bahamut, o Type-0 HD, en el que es, en esencia, el arma definitiva con el que la guerra prácticamente termina.

Cualquiera que conozca a los Tomberis sabe lo engañosos que son. Bajo esa apariencia de muñeco de peluche se esconde el Rencor de la Raza, que dependiendo de qué entrega de la saga estéis jugando, puede ser lo último que veáis antes de la pantalla de Game Over. Pasito a pasito, con su farolillo y su cuchilla, este bichito verde busca robarte el corazón. No, en serio: un par de cortes con esa cuchilla y se lo lleva. Conseguirlo en Final Fantasy VIII era prácticamente un easter egg en sí mismo y aunque nunca ha sido una criatura de mucho peso o relevancia, siempre recordaremos ese momento en que este pequeño asesino se puso de nuestra parte.

Bahamut ostenta el honor de haber estado presente en la saga desde el primer Final Fantasy hasta el día de hoy, si bien en Final Fantasy XII, como todas las demás invocaciones, sufrió un ignomioso tratamiento que los sustituía por sus “versiones de los chinos”. Dios, los únicos que salieron bien parados de aquel cambio fueron Caos, Zeromus y Exdeath… pero volvamos a lo que estábamos. Bahamut ya aparecía en el primer Final Fantasy y su papel era fundamental, ya que aunque las invocaciones aún no existían, era el responsable de mejorar las formas de nuestros personajes. Desde entonces, ha pasado a ocupar papeles de relevancia en el argumento de algunas de las entregas, como Final Fantasy IV, Final Fantasy V o Final Fantasy IX. En las demás, en muchos casos, es referido como la más poderosa de las invocaciones. Desconocemos si fue cuestión de su popularidad, pero toda la compilación de Final Fantasy VII (FFVII, Advent Children y Crisis Core) nos ha mostrado varias versiones de él: Bahamut, Neo Bahamut, Bahamut ZERO, Bahamut SIN y el Bahamut de Crisis Core. Cada uno con su propia versión del Megafulgor, a cual más letal. Nos morimos por verlo en Final Fantasy XV.

Si bien los últimos años, desde FFX, el límite de daño de 9.999 puntos de daño por golpe ha quedado muy atrás, hasta Final Fantasy VII, con la llegada de los Límites (otra revolución que se asomaba tímidamente en Final Fantasy VI pero no se explotó hasta esta entrega), no había constancia de nada que pudiera hacer más daño que eso en una sola animación. De pronto, escondido en una esquina del mapa del mundo (típico en algunos juegos de este estilo), había una isla a la que era muy complicado llegar y escondía la materia Caballeros de la Mesa Redonda. Trece ataques de los caballeros homónimos que sentarían el precedente de las invocaciones brutales que más adelante llegarían en entregas posteriores. Caballeros no ha vuelto a hacer acto de presencia en la saga hasta Heavensward, pero una seña de identidad de los esper más poderosos (como Ánima o Ark) es que aparecen sólo en sus respectivas entregas. Demasiado poder para andar esparciéndolo.

Final Fantasy VIII no es precisamente el juego con más invocaciones de la saga, pero sí el que tiene algunas de las más interesantes y bien diseñadas. El estilo de Shiva, lo cómico de Hermanos, la efectividad de Helltrain… y la salvaje brutalidad de Edén. El último Guardián de la Fuerza, que sólo puede obtenerse del Ente Artema o de Tiamat al final del juego, ostenta el honor de realizar el primer ataque de la saga capaz de romper el límite de daño y hacer más de 9.999 puntos de un sólo ataque (de un sólo ataque, que no de una serie de ataques como en FFVII). Pero ese no es el único motivo de que lo añadamos y es que además, Edén tiene una de las animaciones de ataque más brutales de todas, quizás podríamos decir que es incluso cómicamente exagerada. La temática de los Jardines ha jugado durante mucho tiempo un papel fundamental en el trasfondo de Edén y, si jugáis a World of Final Fantasy y prestáis atención, quizás descubráis de dónde sale realmente esta invocación.

Ninguna lista de invocaciones de Final Fantasy es tal cosa si no hablas de Odín, posiblemente el esper con más estilo que existe. Por norma general, Odín se nos presenta simplemente como un adicto a la batalla, que siempre está buscando alguien digno con quien batirse y medir su propio poder. El problema es que cuando tu ataque lleva un nombre tan molón como Zantetsuken (por lo general traducido como Sable Justiciero en castellano), con sólo decirlo en voz alta sus rivales se asustan. Y ya cuando se dan cuenta de que los han partido por la mitad, ni te digo. Mención especial al Odín de Final Fantasy VIII, que es posiblemente la versión que más estilo tenga. Perdón, TENÍA. Aunque Gilgamesh también mola.

Terminamos recordando a los pobres marginados y olvidados. Aquellas invocaciones que eran en esencia “de relleno” y que poco o nada aportaban al resto de compañeros. Una invocación que lanza espejo sobre todo el grupo, otra que lanza coraza o escudo, una que causa mudez… son incontables y en algunas entregas, como Final Fantasy VI, componían el grueso de los espers. Lo curioso es que existen algunos olvidados que podrían haber gozado de mucha presencia a posteriori, como Maduin (no confundir con Madine de FFIX, no es el mismo) o Leviatán, que con el paso de los años se ha convertido en una figura sin gran importancia. Claro que eso parece ir a cambiar con Final Fantasy XV.

¿Cuál es vuestra invocación favorita y por qué?