Varios SEAL sancionados por revelar datos clasificados para el videojuego Medal of Honor: Warfighter
Un total de siete militares de la élite Navy Seal fueron sancionados por revelar datos clasificados para la confección de un videojuego, concretamente para la última entrega de la saga de acción en primera persona ‘Medal of Honor’ con ‘Medal of Honor: Warfighter‘. Entre los encausados hay varios de los que tomaron parte en la operación que finalizó con la muerte de Osama Bin Laden en su fortín de Pakistán.
Según fuentes internas, las sanciones administrativas fueron por “faltar al deber y divulgar información clasificada”. Además de haber utilizado material militar secreto para trabajar como consultores en el desarrollo del videojuego y que así pareciera más real.
Los miembros del Team 6 de los Navy Seals habrían recibido por su trabajo de consultoría una altísima cifra económica. Algo habitual para conseguir mejorar el realismo de producciones que buscan vender millones de copias en todo el mundo. Para ello se habría recurrido a las habituales sesiones de captura de movimiento en las cuales habrían portado -supuestamente- su equipación de combate.
La sanción administrativa supondrá una seria dificultad para su ascenso en el ejército, así como la retirada de parte de su sueldo durante los tres próximos meses.
Uno de los puntos fuertes de los Navy Seal es precisamente el secretismo con el que llevan todas sus misiones, técnicas de entrenamiento y tácticas de combate. Aunque en los últimos años, gracias también a videojuegos de simulación de guerra como el citado anteriormente, han saltado a los titulares. Algo que según muchos expertos podría suponer un peligro para las vidas de los soldados que participen en futuras misiones por todo el planeta. Por lo tanto la autorización para cualquier asesoramiento sobre sus tácitas tiene que ser supervisado desde el Pentágono.
El máximo realismo de combate está en nuestras videoconsolas. Eso parece garantizado.
El ejército de los Estados Unidos prohíbe el juego Medal of Honor por poder jugar con talibanes
El ejército de los Estados Unidos prohíbe en sus bases la próxima entrega del videojuego Medal of Honor. El motivo no es otro que la posibilidad de adoptar el bando talibán y masacrar marines (eso sí, siempre jugando). Así que en ninguna de las 181 tiendas de las bases militares estadounidenses se podrá adquirir dicha pieza de ocio electrónico. En cambio parece que no “les duele” masacrar alemanes, italianos o japoneses en las anteriores entregas de dicho videojuego…
La próxima versión de Medal of Honor saldrá a la venta el próximo mes de octubre. Uno de sus escenarios de batalla está localizado en Afganistán. Los contendientes para elegir serán los estadounidenses o los talibanes afganos.
También desde medios británicos se criticó. Aunque como reconoce EA, sello distribuidor del videojuego Medal of Honor, nadie se quejó cuando en anteriores entregas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, el jugador podía elegir el bando nazi.
El ejército norteamericano invertirá 50 millones de dólares en videojuegos
La cantidad puede no resultar muy exagerada, pero lo que si llama la atención una vez más de nuestros vecinos del otro lado del océano es su interés por lo militar, y en esta ocasión aprovechan las ventajas que ofrece la tecnología del videojuego para plasmar sus intereses. Dentro del programa “juegos para entrenar” el ejército norteamericano se gastará la friolera de 50 millones de dólares (casi 40 millones de euros) en la compra de videojuegos. El ejército de aquel país ve con gran interés el uso de juegos como entrenamiento y sobre todo ver los juegos que hay en el mercado para adaptarlos a sus necesidades específicas.
“No tenemos intención de competir con la industria de los juegos” aseveró un alto mando del ejército ante las suspicacias despertadas entre los desarrolladores de juegos. El ejército también se gastará una cantidad importante en un sistema de alta tecnología y orientado al juego que han bautizado como DARWARS Ambush, que ayudará a los soldados a reaccionar ante emboscadas y ataques con bombas. No cabe duda que el mundillo del videojuego crece a un ritmo y abarca aspectos de la sociedad que hace unos pocos años no podíamos ni imaginarlo.
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