El proyecto de la séptima reforma educativa puede más o menos resumirse en los siguientes puntos (señalo únicamente los temas más relevantes para este caso):
- Reválidas a modo de evaluaciones externas que los alumnos deberán pasar al finalizar cada período escolar: primaria, ESO y Bachillerato. Al finalizar la ESO habrá un examen final diferente si lo que se quiere estudiar es FP o Bachillerato, al que podrían presentarse alumnos que hayan suspendido alguna materia (se presupone que 1 o 2). Después de Bachillerato y para poder entrar en la Universidad, hay que aprobar la citada reválida, y las Universidades podrán exigir otros exámenes complementarios en función de la carrera deseada. Si no se aprueba la reválida, se podrá acceder a un Grado Superior
- Se promoverá la especialización: Los estudiantes empezarán a elegir asignaturas optativas encaminadas a la Universidad o FP ya desde 3º de la ESO, y en 4º habrá una separación total con algunas asignaturas comunes. En 2º de la ESO, los alumnos que hayan repetido dos veces podrán acceder a la nueva FP básica, que se erige como una alternativa de dos años a la ESO para que los alumnos que van peor puedan aprender un oficio. Los alumnos que aprueben estos cursos podrán presentarse a la reválida de la ESO.