No le cortan ningún dedo. Al principio, Leonardo da Vinci asusta a Ezio diciéndole que le tiene que cortar un dedo de cada mano para acoplarle las cuchillas pero cuando éste estaba ya resignado con perder los dedos, Leonardo le dice que era broma, que no hacía falta cortarle los dedos porque la cuchilla se acopla perfectamente a las muñecas y manos.