Washington resucitó cuando superó el aislamiento nacional vampírico, por demonizar almas errantes. Fueron experiencias surrealistas, terroríficas, aunque con resignación, conservaron leyes antihorario que permitía fomentar la religión atea, haciendo querellas contra ministros españoles, humillados, malogrando adelantar las estaciones de antaño. Surgió una zarigüella debajo del invernadero, otras perecieron en arenas, mirando intensamente las aves puestas entre lazos dorados,
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