Ignacio zarandeaba venados, hiriéndolos, lanzando sangre bajo los balcones del Atleti. Advirtieron por megafonía de peligros atroces dirigidos a afros pelucones, ocultaron botines de pelusas contagiosas. Ya
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A
Isma solo intentaba darle coherencia a esa palabra, que parece que es muy difícil a veces hacerlo.
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