Mi niña bastarda fardaba denigrantemente. Decidió quedarse sola para poder ocultar su gema dorada, la situación penetró intensamente cuando recapacitó, cogió helio pudiente reactivo biológico. Antes desechó kilos y kilos de eucaliptos sureños, coca agitada, fruta tropical. Zugarramurdi, empinado siempre, rompió
M