Chapter 1: Un nuevo amanecer
Ya había amanecido, eran las séis horas y en ese mismo instante no sabía que hacer, pensé y pensé hasta que se me ocurrió echarle un ojo a mi diario y vi que estaba vacío y limpio como un pincel remojado, y entonces empecé a escribir en el:
- Soy John Ryan, soy un adolestente apunto de cumplir los veinte años. Vivo junto con mis dos hermanos, Tom y Arnold Ryan, Tom es el menor, y Arnold el mayor de todos. Nuestra madre murió de un accidente de coche, mi padre, entristecido y desesperado, tuvo un ataque al corazón unos días después del funeral. Al cabo de unos días, él también murió y nos quedamos solos, los tres.
Al entrar a la cocina para desayunar, mis hermanos estaban discutiendo. Como Tom que siempre es él que hablaba el primero de nosotros, empezó él el tema:
- Debemos encontrar de una vez un trabajo que valga la pena trabajar, o sino nos convertiremos en unos pobres vagabundos de mierda... Arnold, que estaba disgustado por tal frase, contestó:
- Tom, para nosotros es demasiado imposible conseguir un trabajo de verdad, con la cagada de curriculum que tenemos, solo podríamos trabajar para el Burger Town. Ellos no paraban de discutir, entonces yo harto, le dí un puñetazo a la mesa para parar la discusión y les grité:
- ¡Parad ya, joder! ¡Discutiendo solo empeoraremos las cosas!
- ¿Y que quieres que hagamos, Tom, que quieres que hagamos?
Arnold pensativo, se levantó de la silla, y nos dijo en voz alta: - ¿Recordáis lo que nos dijo nuestro padre antes de morir?
Que hagamos algo con nuestras miserables vidas, que busquemos algo, que haga nuestro futuro en un buen futuro.
Yo, al acordarme de eso, se me ocurrió una idea. - ¿Y que tál... si nos hacemos soldados? Es un buen trabajo para nosotros, además, no solo honraremos a nuestro padre, si no también a los Estados Unidos de América. Tom, ilusionado por mis palabras se puso a gritar varias veces: - ¡Menga coño! Todos al Mercedes! Nos vamos a la U.S Army!
Así que empezamos a preparar las maletas y al terminar, nos fuimos directamente al coche pero, se me olvidó una cosa, mi diario. Al casi llegar a la base, teníamos el aliento seco, pues llegaríamos al lugar y al momento más inesperado de nuestras vidas.
By: Bryan Carpio
PD: La historia la he hecho yo, pues mi nombre es Mel Bryan Carpio Magtulis.
Dadme opiniones, críticas, etc.
Ya había amanecido, eran las séis horas y en ese mismo instante no sabía que hacer, pensé y pensé hasta que se me ocurrió echarle un ojo a mi diario y vi que estaba vacío y limpio como un pincel remojado, y entonces empecé a escribir en el:
- Soy John Ryan, soy un adolestente apunto de cumplir los veinte años. Vivo junto con mis dos hermanos, Tom y Arnold Ryan, Tom es el menor, y Arnold el mayor de todos. Nuestra madre murió de un accidente de coche, mi padre, entristecido y desesperado, tuvo un ataque al corazón unos días después del funeral. Al cabo de unos días, él también murió y nos quedamos solos, los tres.
Al entrar a la cocina para desayunar, mis hermanos estaban discutiendo. Como Tom que siempre es él que hablaba el primero de nosotros, empezó él el tema:
- Debemos encontrar de una vez un trabajo que valga la pena trabajar, o sino nos convertiremos en unos pobres vagabundos de mierda... Arnold, que estaba disgustado por tal frase, contestó:
- Tom, para nosotros es demasiado imposible conseguir un trabajo de verdad, con la cagada de curriculum que tenemos, solo podríamos trabajar para el Burger Town. Ellos no paraban de discutir, entonces yo harto, le dí un puñetazo a la mesa para parar la discusión y les grité:
- ¡Parad ya, joder! ¡Discutiendo solo empeoraremos las cosas!
- ¿Y que quieres que hagamos, Tom, que quieres que hagamos?
Arnold pensativo, se levantó de la silla, y nos dijo en voz alta: - ¿Recordáis lo que nos dijo nuestro padre antes de morir?
Que hagamos algo con nuestras miserables vidas, que busquemos algo, que haga nuestro futuro en un buen futuro.
Yo, al acordarme de eso, se me ocurrió una idea. - ¿Y que tál... si nos hacemos soldados? Es un buen trabajo para nosotros, además, no solo honraremos a nuestro padre, si no también a los Estados Unidos de América. Tom, ilusionado por mis palabras se puso a gritar varias veces: - ¡Menga coño! Todos al Mercedes! Nos vamos a la U.S Army!
Así que empezamos a preparar las maletas y al terminar, nos fuimos directamente al coche pero, se me olvidó una cosa, mi diario. Al casi llegar a la base, teníamos el aliento seco, pues llegaríamos al lugar y al momento más inesperado de nuestras vidas.
By: Bryan Carpio
PD: La historia la he hecho yo, pues mi nombre es Mel Bryan Carpio Magtulis.
Dadme opiniones, críticas, etc.