Al final a las canciones te acabas acostumbrando, se meten en tu sueño y a veces ni te despiertas, o peor le acabas cogiendo manía a una canción que antes te gustaba.
El despertador tiene que ser un sonido fuerte y desagradable, estamos hablando de algo útil para despertarse, no de un tono que te guste más o menos.