OPINION
La crisis se empieza a notar, ¿verdad? Gastarse 70€ en un videojuego empieza a ser algo alejado de cualquier bolsillo, pero parece haber soluciones. ¿Se mantendrán o es algo pasajero?
Por: Pablo González Taboada
Los expertos decían que no, que nuestra industria pasaría por encima de la crisis económica mundial. Y eso que se supone que saben del tema. Al final el resultado ha sido radicalmente diferente a sus previsiones y un alto porcentaje de compañías han recortado su plantilla para seguir adelante, algunas incluso cerrándose, buscando la fusión e incluso cancelando juegos. Efectivamente, la crisis nos sólo ha afectado al ocio electrónico sino que, a mi juicio, lo ha cambiado. No es raro ver cómo cada vez son más los títulos independientes que aparecen en el mercado, productos más sencillos en apariencia, desarrollados por un pequeño grupo de personas, con presupuestos escasos y que a pesar de todo, deslumbran. Sin ir más lejos, uno de los mejores juegos del año pasado, Braid, es independiente. Y World of Goo, también, habiéndose convertido en una de las sorpresas de Wii.
Pero no sólo ahí se nota la crisis. Las distribuidoras están intentando hacer malabares para no perder dinero, algo normal considerando que un altísimo porcentaje de los usuarios de videojuegos forman parte de ese grupo de gente afectado por este bache económico. La última maniobra que he visto es lo que me impulsa a escribir estas líneas, lanzando una reflexión en torno al futuro de las cosas o a la fecha de caducidad de este viento de cambio. Desde hace unas semanas, los títulos de compañías como Ubisoft o Electronic Arts se encuentran disponibles a la mitad de su precio original. Hablo de títulos como Prince of Persia, Soul Calibur IV, Mirror’s Edge o FIFA 2009, por ejemplo.
Sorprende por que estos juegos salieron a 70€ en su respectivo momento y ahora, meses más tarde, ya se encuentran a mitad de precio por razones desconocidas. Esto podría pensarse como una estrategia bastante simple: las ventas han decrecido tanto en estos últimos meses que las distribuidoras y los comercios se han visto forzados a reducir su precio para poder colocarlos en los hogares. Por otra parte, quizá sea una medida de las compañías para instaurar un nuevo modelo de precios acorde a la crisis, o, quien sabe, quizá una medida para restarle importancia a la importación. Pero pensando en este extraño movimiento no puedo sino acordarme de aquellos usuarios que, ansiosos, se compraron sus juegos preferidos el día de salida. 40 euros más caros.
La cosa es más sangrante considerando que incluso hay algún juego en esta lista de rebajas que ni siquiera está completo, sino que necesita de descargas adicionales –por supuesto, a un precio añadido- para disfrutarse al 100%. Hablo, en este caso, de Prince of Persia, cuyo epílogo sigue en el Xbox Live Arcade y el PlayStation Network al precio estándar. En total, sumando el juego (30€) y su extra (12€), nos sale un juego nuevo, completo, a 42€. 18€ menos de lo que pagó un usuario que compró el juego –sin el final- el pasado mes de noviembre. ¿Y de qué me quejo? Pues bueno, quizá no “quejarse” no sea la palabra idónea. Lo que me cuestiono es la moralidad de esta acción, el hacer pagar a equis usuarios un precio elevadísimo para, a posteriori, reducir el PVP a la mitad. Llamadme raro, pero creo que, para aquellos que lo compraron originalmente, es una falta de respeto.
Y sí, podréis pensar que estoy desviándome del tema, o que simplemente estoy pataleando como un niño pequeño. Podríais pensar en el ejemplo de las consolas, pero no es válido: me compré una PlayStation 2 el día de su salida al “módico” precio de 89.000 de las antiguas pesetas. ¿Debería quejarme por que ahora esté disponible a 100€? Desde luego, no. El caso no es el mismo, la situación tampoco. Llevo disfrutando de la consola casi una década, el usuario que la adquiera ahora mismo partirá de cero, se habrá perdido mil y una vivencias que yo, personalmente, si he experimentado. ¿Pero qué pasa con los juegos? ¿Cuál es la razón de que cinco meses más tarde un jugador pueda disfrutar de una experiencia completa por la mitad de precio que otro que sólo la tuvo a medias? Pero más allá del regustillo amargo que deja la situación, surge otra duda, esta vez más importante. ¿Supone todo esto un cambio en la política de precios de los videojuegos?
Hace un tiempo, había que esperar un año, sino más, para que un título saliese a mitad de precio a través de series económicas como los Platinum de las consolas de Sony o los Classics de Xbox. Ahora, en varios meses, ya pasan a formar parte de las rebajas. Sin duda es una buena medida para la crisis, y en parte es a lo que quiero llegar, ¿Seguirá después de que superemos este bache económico? ¿Se acabará la espera de un año, o quince meses, antes de encontrar el juego de marras a un precio razonable? Quien sabe. El caso es que esto nos lleva indirectamente a cuestionar dos mercados paralelos que están anteponiéndose a la compra en tienda: la importación y la segunda mano.
Cadenas de tiendas como Game o GameStop ofrecen un servicio de venta de juegos usados, reduciendo un porcentaje del precio original en base a esto. Por ejemplo, si un juego cuesta 70€ nuevo, precintado, puede encontrarse a unos 55€ en segunda mano. Lo mismo en caso de juegos inferiores: un título nuevo de DS son 40€, pero por 22.95 puede localizarse en mercados de segunda mano. Ya para qué hablar de los mercadillos de los foros y comunidades, con precios aún más bajos. Las distribuidoras parecen querer poner freno a esto, pues como ya han declarado alguna vez los responsables de las compañías, la reventa no beneficiaba a las distribuidoras.
Mirrors Edge cuesta 30€ nuevo, por lo que en una cadena que venda juegos de segunda mano ya no pueden ponerlo a su precio original. El cambio de tarifas supone una pérdida, en este caso para las tiendas, ganando a cambio el consumidor. Uno gana, otro pierde. Ley de vida. ¿Pero qué pasa con la importación? A día hoy, una gran cantidad de juegos están libres de códigos regionales: todo el catálogo de DS o PlayStation 3, por ejemplo, y un porcentaje –menor- en Xbox 360. Volviendo a Prince of Persia, puede encontrarse en Play-Asia por unos 38€ al cambio, con los mismos textos en castellano y perfectamente funcional en una consola europea. Muchos recurrieron a la importación en su momento (70€ frente a 38€, una ‘sutil’ diferencia de 32€). Ahora, Prince of Persia cuesta 30€ en España. Por 12€ más, está el epílogo. Y al final, queda un juego de 42€ al instante, sin quince días de espera para que llegue a casa.
Y toda esta parrafada para reflexionar sobre el futuro de los precios, ya veis. Las bajadas de precio siempre son para celebrarse, pero siguiendo una coherencia. Los usuarios que se hayan dejado 70€ en un juego no verán con muy buenos ojos que ahora por 40€ menos puedan adquirirse en cualquier tienda, y mucho menos dada la situación actual. Dos juegos en navidad, 140€, un porcentaje alto del sueldo medio español dedicado a dos juegos. Con ese mismo precio, ahora podrían comprarse cuatro títulos. Lo que personalmente espero es que estas nuevas tarifas sean más habituales, dado que de un golpe eliminan la importación y la segunda mano. Cualquiera puede comprarse grandes juegos a un precio más accesible, perfecto. Hay grandes títulos entre 30€ y 10€, sin esperas de dos años para llegar a ello. Lo único que ansío es que este modelo sea aceptado como algo normal, no como una excepción. Y que cuando acabe la crisis, las distribuidoras nos traten desde el respeto que supone vendernos productos a precios razonables. ¿Conseguiremos que esto ocurra? ¿Es una medida preventiva? Sólo el tiempo lo dirá.
Por: Pablo González Taboada
Fuente: http://www.meristation.com/v3/des_articulo.php?pic=GEN&id=cw49d8f84621523&idj=
La crisis se empieza a notar, ¿verdad? Gastarse 70€ en un videojuego empieza a ser algo alejado de cualquier bolsillo, pero parece haber soluciones. ¿Se mantendrán o es algo pasajero?
Por: Pablo González Taboada
Los expertos decían que no, que nuestra industria pasaría por encima de la crisis económica mundial. Y eso que se supone que saben del tema. Al final el resultado ha sido radicalmente diferente a sus previsiones y un alto porcentaje de compañías han recortado su plantilla para seguir adelante, algunas incluso cerrándose, buscando la fusión e incluso cancelando juegos. Efectivamente, la crisis nos sólo ha afectado al ocio electrónico sino que, a mi juicio, lo ha cambiado. No es raro ver cómo cada vez son más los títulos independientes que aparecen en el mercado, productos más sencillos en apariencia, desarrollados por un pequeño grupo de personas, con presupuestos escasos y que a pesar de todo, deslumbran. Sin ir más lejos, uno de los mejores juegos del año pasado, Braid, es independiente. Y World of Goo, también, habiéndose convertido en una de las sorpresas de Wii.
Pero no sólo ahí se nota la crisis. Las distribuidoras están intentando hacer malabares para no perder dinero, algo normal considerando que un altísimo porcentaje de los usuarios de videojuegos forman parte de ese grupo de gente afectado por este bache económico. La última maniobra que he visto es lo que me impulsa a escribir estas líneas, lanzando una reflexión en torno al futuro de las cosas o a la fecha de caducidad de este viento de cambio. Desde hace unas semanas, los títulos de compañías como Ubisoft o Electronic Arts se encuentran disponibles a la mitad de su precio original. Hablo de títulos como Prince of Persia, Soul Calibur IV, Mirror’s Edge o FIFA 2009, por ejemplo.
Sorprende por que estos juegos salieron a 70€ en su respectivo momento y ahora, meses más tarde, ya se encuentran a mitad de precio por razones desconocidas. Esto podría pensarse como una estrategia bastante simple: las ventas han decrecido tanto en estos últimos meses que las distribuidoras y los comercios se han visto forzados a reducir su precio para poder colocarlos en los hogares. Por otra parte, quizá sea una medida de las compañías para instaurar un nuevo modelo de precios acorde a la crisis, o, quien sabe, quizá una medida para restarle importancia a la importación. Pero pensando en este extraño movimiento no puedo sino acordarme de aquellos usuarios que, ansiosos, se compraron sus juegos preferidos el día de salida. 40 euros más caros.
La cosa es más sangrante considerando que incluso hay algún juego en esta lista de rebajas que ni siquiera está completo, sino que necesita de descargas adicionales –por supuesto, a un precio añadido- para disfrutarse al 100%. Hablo, en este caso, de Prince of Persia, cuyo epílogo sigue en el Xbox Live Arcade y el PlayStation Network al precio estándar. En total, sumando el juego (30€) y su extra (12€), nos sale un juego nuevo, completo, a 42€. 18€ menos de lo que pagó un usuario que compró el juego –sin el final- el pasado mes de noviembre. ¿Y de qué me quejo? Pues bueno, quizá no “quejarse” no sea la palabra idónea. Lo que me cuestiono es la moralidad de esta acción, el hacer pagar a equis usuarios un precio elevadísimo para, a posteriori, reducir el PVP a la mitad. Llamadme raro, pero creo que, para aquellos que lo compraron originalmente, es una falta de respeto.
Y sí, podréis pensar que estoy desviándome del tema, o que simplemente estoy pataleando como un niño pequeño. Podríais pensar en el ejemplo de las consolas, pero no es válido: me compré una PlayStation 2 el día de su salida al “módico” precio de 89.000 de las antiguas pesetas. ¿Debería quejarme por que ahora esté disponible a 100€? Desde luego, no. El caso no es el mismo, la situación tampoco. Llevo disfrutando de la consola casi una década, el usuario que la adquiera ahora mismo partirá de cero, se habrá perdido mil y una vivencias que yo, personalmente, si he experimentado. ¿Pero qué pasa con los juegos? ¿Cuál es la razón de que cinco meses más tarde un jugador pueda disfrutar de una experiencia completa por la mitad de precio que otro que sólo la tuvo a medias? Pero más allá del regustillo amargo que deja la situación, surge otra duda, esta vez más importante. ¿Supone todo esto un cambio en la política de precios de los videojuegos?
Hace un tiempo, había que esperar un año, sino más, para que un título saliese a mitad de precio a través de series económicas como los Platinum de las consolas de Sony o los Classics de Xbox. Ahora, en varios meses, ya pasan a formar parte de las rebajas. Sin duda es una buena medida para la crisis, y en parte es a lo que quiero llegar, ¿Seguirá después de que superemos este bache económico? ¿Se acabará la espera de un año, o quince meses, antes de encontrar el juego de marras a un precio razonable? Quien sabe. El caso es que esto nos lleva indirectamente a cuestionar dos mercados paralelos que están anteponiéndose a la compra en tienda: la importación y la segunda mano.
Cadenas de tiendas como Game o GameStop ofrecen un servicio de venta de juegos usados, reduciendo un porcentaje del precio original en base a esto. Por ejemplo, si un juego cuesta 70€ nuevo, precintado, puede encontrarse a unos 55€ en segunda mano. Lo mismo en caso de juegos inferiores: un título nuevo de DS son 40€, pero por 22.95 puede localizarse en mercados de segunda mano. Ya para qué hablar de los mercadillos de los foros y comunidades, con precios aún más bajos. Las distribuidoras parecen querer poner freno a esto, pues como ya han declarado alguna vez los responsables de las compañías, la reventa no beneficiaba a las distribuidoras.
Mirrors Edge cuesta 30€ nuevo, por lo que en una cadena que venda juegos de segunda mano ya no pueden ponerlo a su precio original. El cambio de tarifas supone una pérdida, en este caso para las tiendas, ganando a cambio el consumidor. Uno gana, otro pierde. Ley de vida. ¿Pero qué pasa con la importación? A día hoy, una gran cantidad de juegos están libres de códigos regionales: todo el catálogo de DS o PlayStation 3, por ejemplo, y un porcentaje –menor- en Xbox 360. Volviendo a Prince of Persia, puede encontrarse en Play-Asia por unos 38€ al cambio, con los mismos textos en castellano y perfectamente funcional en una consola europea. Muchos recurrieron a la importación en su momento (70€ frente a 38€, una ‘sutil’ diferencia de 32€). Ahora, Prince of Persia cuesta 30€ en España. Por 12€ más, está el epílogo. Y al final, queda un juego de 42€ al instante, sin quince días de espera para que llegue a casa.
Y toda esta parrafada para reflexionar sobre el futuro de los precios, ya veis. Las bajadas de precio siempre son para celebrarse, pero siguiendo una coherencia. Los usuarios que se hayan dejado 70€ en un juego no verán con muy buenos ojos que ahora por 40€ menos puedan adquirirse en cualquier tienda, y mucho menos dada la situación actual. Dos juegos en navidad, 140€, un porcentaje alto del sueldo medio español dedicado a dos juegos. Con ese mismo precio, ahora podrían comprarse cuatro títulos. Lo que personalmente espero es que estas nuevas tarifas sean más habituales, dado que de un golpe eliminan la importación y la segunda mano. Cualquiera puede comprarse grandes juegos a un precio más accesible, perfecto. Hay grandes títulos entre 30€ y 10€, sin esperas de dos años para llegar a ello. Lo único que ansío es que este modelo sea aceptado como algo normal, no como una excepción. Y que cuando acabe la crisis, las distribuidoras nos traten desde el respeto que supone vendernos productos a precios razonables. ¿Conseguiremos que esto ocurra? ¿Es una medida preventiva? Sólo el tiempo lo dirá.
Por: Pablo González Taboada
Fuente: http://www.meristation.com/v3/des_articulo.php?pic=GEN&id=cw49d8f84621523&idj=