Los peligros de los videojuegos, diferentes para hombres y mujeres
Hablar de los peligros de los videojuegos, concebidos originalmente como forma de ocio y entretenimiento, quizás os parezca exagerado, pero los tienen, sobre todo en adultos cuya edad se encuentra alrededor de la media española que juega a videojuegos: los 35 años.
Un grupo de investigadores de las universidades de Emory y Michigan (EEUU) han descubierto conexiones entre algunas patologías y el uso prolongado de diferentes formas de ocio y entretenimiento electrónico.
El estudio, realizado a 562 personas de entre 19 y 90 años, de las que un 45% dijeron jugar habitualmente (la mayoría hombres). Se les facilitó un cuestionario a todos ellos, en el que contestaron a todo tipo de preguntas sobre su estado de salud y ánimo, y sobre sus hábitos cotidianos.
Los resultados arrojaron datos distintos de cómo afectan los videojuegos a hombres y mujeres. Mientras que ellas tienen más riesgo de sufrir depresión, ellos tendrán tendencia a padecer obesidad y sobrepeso. Además, los adultos que dedican demasiado tiempo a los videojuegos suelen ser introvertidos y poco sociales. Ellos prefieren los juegos que incluyan competición y sean excitantes, además de para jugar con los amigos; mientras que ellas optan más por la diversión y los juegos no competitivos y no buscan relacionarse con otras personas a través del videojuego.
Quizás lo más impactante sean sus respuestas al cuestionario facilitado, que dejan entrever que, como de cualquier cosa que se abuse, los videojuegos también pueden llegar a provocar adicción. Muchos de ellos reconocieron que sacrificarían sus horas de ocio y dedicadas a los deberes domésticos por pasar más horas jugando. Incluso un 10% dejaría de ir al trabajo o a estudiar.
Conviene tener estos datos en cuenta, pero tampoco alarmarse, claro. Los videojuegos también pueden llegar a ser un entretenimiento sano, que puede ayudarnos a estar en forma, a mejorar nuestra agilidad mental o a socializar de forma virtual con gente de todo el planeta. Pero cualquier forma de ocio, sin control, puede acabar siendo dañina.
Fuente: elmundo.es
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Hablar de los peligros de los videojuegos, concebidos originalmente como forma de ocio y entretenimiento, quizás os parezca exagerado, pero los tienen, sobre todo en adultos cuya edad se encuentra alrededor de la media española que juega a videojuegos: los 35 años.
Un grupo de investigadores de las universidades de Emory y Michigan (EEUU) han descubierto conexiones entre algunas patologías y el uso prolongado de diferentes formas de ocio y entretenimiento electrónico.
El estudio, realizado a 562 personas de entre 19 y 90 años, de las que un 45% dijeron jugar habitualmente (la mayoría hombres). Se les facilitó un cuestionario a todos ellos, en el que contestaron a todo tipo de preguntas sobre su estado de salud y ánimo, y sobre sus hábitos cotidianos.
Los resultados arrojaron datos distintos de cómo afectan los videojuegos a hombres y mujeres. Mientras que ellas tienen más riesgo de sufrir depresión, ellos tendrán tendencia a padecer obesidad y sobrepeso. Además, los adultos que dedican demasiado tiempo a los videojuegos suelen ser introvertidos y poco sociales. Ellos prefieren los juegos que incluyan competición y sean excitantes, además de para jugar con los amigos; mientras que ellas optan más por la diversión y los juegos no competitivos y no buscan relacionarse con otras personas a través del videojuego.
Quizás lo más impactante sean sus respuestas al cuestionario facilitado, que dejan entrever que, como de cualquier cosa que se abuse, los videojuegos también pueden llegar a provocar adicción. Muchos de ellos reconocieron que sacrificarían sus horas de ocio y dedicadas a los deberes domésticos por pasar más horas jugando. Incluso un 10% dejaría de ir al trabajo o a estudiar.
Conviene tener estos datos en cuenta, pero tampoco alarmarse, claro. Los videojuegos también pueden llegar a ser un entretenimiento sano, que puede ayudarnos a estar en forma, a mejorar nuestra agilidad mental o a socializar de forma virtual con gente de todo el planeta. Pero cualquier forma de ocio, sin control, puede acabar siendo dañina.
Fuente: elmundo.es
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