Esto es un aleman, un hindú y un español. En esto que el Diablo se aparece y se les ofrece una oferta. El diablo les dijo:
- Os voy a ofrecer estar al Cielo eternamente a cambio de una pequeña cosita: os daré una serie de azotes con mi gran látigo y si los resistís, os ganaréis el Cielo; en caso contrario, os pudriréis en las entrañas del Infierno hasta que me canse. Os permitiré poneros el objeto que deseéis en vuestra espalda para cubriros de mi látigo.
Todos ellos aceptaron el trato y empezó con el alemán. Éste, optó por ponerse una gran roca que cubrió su espalda completa, y tras esto, el diablo, con su primer azote, partió la roca que había en la espalda del alemán. Inmediatamente, el alemán se aterrorizó y suplicó que parase, por lo que se condenó.
A continuación le tocó al hindú, quien decidió no ponerse nada. El Diablo le pegó el primer latigazo... y nada, aguantó el dolor sin problemas; lo azotó por segunda vez... tampoco; lo volvió a azotar y el hindú echándole cojones aguantó bien. El Diablo dio por ganador al hindú y el Diablo dijo:
- Bien, ya ha ganado el hindú, así que no hace falta que le haga la prueba al español, pues no veo ninguna posibilidad en él.
En esto que el hindú dice:
- No, no, ¡no!. Por favor, azótale a él también, estoy harto de que en todos los chistes de personas de diferentes nacionalidades, salgan ganando los españoles; quiero ver cómo sufre ese cabronazo ahora.
Tanto el Diablo como el español aceptaron. Así que el Diablo prosiguió:
- Y bien, español, te recuerdo que puedes ponerte el objeto que tú quieras antes de que empiece a azotarte.
Entonces el español dijo:
- Bien, sí me voy a poner algo a la espalda, tráeme al hindú y pónmelo en mi espalda.