Quizás el cine más provocador se encuentre en el pais del sol naciente, pero en Europa el galardón se lo lleva Alemania. El exotismo en la brutalidad que produce Japón, adornado de matices que lo elevan a un acontecimiento artístico, en el caso de los germanos es mostrado sin elegancia alguna, la brutalidad es en ellos mostrada desde la inmundicia, desde la grosería de lo explícito, desde la degeneración.
Siguiendo el ejemplo de degeneración germana se encuentran joyas como la saga August undreground, producción americana de Vogel. Esta perturbada y perturbadora saga con apariencia snuff, donde con cámara al hombro y llevada por la histeria, se muestra la degeneración del hombre llevada al extremo.
La tortura, el abuso, el regocijo del torturador, la sensación de suciedad, la sinrazón, el sadismo gratuito, son los ingredientes de un producto final grotesco.
La proyección es altamente experimental, pero carente de elementos que la valoren por encima de la trivialidad de las charcas. Cenagosa, turbia, sucia, sórdida y vacía es esta saga que nunca tendría que haber llegado más allá de la primera entrega.
Siguiendo el ejemplo de degeneración germana se encuentran joyas como la saga August undreground, producción americana de Vogel. Esta perturbada y perturbadora saga con apariencia snuff, donde con cámara al hombro y llevada por la histeria, se muestra la degeneración del hombre llevada al extremo.
La tortura, el abuso, el regocijo del torturador, la sensación de suciedad, la sinrazón, el sadismo gratuito, son los ingredientes de un producto final grotesco.
La proyección es altamente experimental, pero carente de elementos que la valoren por encima de la trivialidad de las charcas. Cenagosa, turbia, sucia, sórdida y vacía es esta saga que nunca tendría que haber llegado más allá de la primera entrega.