Niko Bellic, tonto sin sangre, tenia un pene coagulado enorme. Había tenido jaquecas dolorosas, aparte dormía regular, soñaba cosas muy verdes. Le gustaba hidratar fosas nasales peludas, normalmente, sin anestesia espinal, oprimiendo lentamente sus órganos intestinales. De un demonio eslavo hizo que mordiera el pezón de una ballena jorobada, sudando dopamina concentrada yacía wachuma y ficus
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