Con Javi Chica (Barcelona, 17 de mayo de 1985), el Betis ha contratado a un tipo interesante. No sólo es futbolista, aunque se le incorpora por sus habilidades con el balón en los pies. Reparte su tiempo entre el balompié y los estudios de cuarto de CAFE (Ciencias de la Actividad Física y del Deporte) en la Universidad Ramón Llull que ahora espera trasladar a Granada con las pocas asignaturas que le restan. Eso sí, entre una ocupación y otra se confiesa apasionado de la pesca, con la que desconecta de la vorágine futbolística, y del Twitter, plataforma desde la cual ha empezado a conocer el cariño que brindan los béticos como bienvenida.
«La afición del Betis es increíble. Se percibe desde fuera. ¡Es que llena campos en Segunda! Y en Primera ese sentimiento será mayor y nos hará muy fuertes», dice convencido, no para regalar los oídos, porque aporta la experiencia propia. «En Montjuic había siempre un ambiente frío aunque hubiera 30.000 espectadores y en Cornellá se notaba eso. Aquí pasará lo mismo. Llevo cinco temporadas en Primera y sé la diferencia de cuando juegas en casa con tanta gente. Parece que eres más fuerte», afirma el defensa.
Para contagiarse, quiere vivir cerca del Villamarín. Tiene referencias del club y de la ciudad gracias a Javi López y Carlos García. Ambos le dijeron que «es un club muy familiar y que aquí hay mucho sentimiento». A Carlos lo vio en un homenaje a Dani Jarque, una referencia en su vida. «Siempre va a estar ahí. Muchas cosas me recuerdan a él. Se ha visto que en el fútbol hay sentimientos. Por ejemplo, lo de Miki Roqué aquí ha sido parecido, pero lo suyo tiene solución y lo de Dani, no. Todo ello me hizo ver que hay que vivir día a día. Paso más tiempo con mis compañeros que con mi familia y se coge un cariño especial. Si algún día marco (aún no se ha estrenado en Primera) será para Dani y para la prima de mi madre, que era como una madre para mí. Se fue justo el día de mi cumpleaños, después de la final de la UEFA. Yo estaba volviendo de Glasgow y me dije “mañana voy a verla”, pero no llegué. Murió. Estoy deseando marcar para dedicárselo a ellos. He tenido palos, largueros... Pero no esa suerte», afirma con el corazón en un puño.
Una de sus aficiones, de hecho, está ligada a Jarque. «A mi lancha le he puesto de nombre Eterno por él, que también tenía una barca e íbamos a pescar juntos muchas veces. Nos gustaba. Se me ocurrió ponerle ese nombre y lo hice. Es un pequeño homenaje que puedo hacerle a mi amigo porque siempre está en mi memoria. Cuando entramos en los hoteles, veo las fotos...», continúa. La pesca le sirve como desconexión de las carreras de la vida diaria. «En Barcelona solía ir a Premiá y ahora me tengo que orientar, aunque me dicen que en el río Guadalquivir se puede. Es de lo primero que veré cuando me instale en Sevilla porque si por la mañana entrenamos y por la tarde hace buen tiempo, me gusta salir y descansar ahí más tranquilo», prosigue.
De vez en cuando le echa un vistazo a su teléfono para ver qué se cuece en las redes sociales. Activo twittero, considera que es una buena herramienta para «estar cerca de la afición porque pones cualquier cosa y la gente te contesta y te dice cosas interesantes». De hecho, comprobó la pasión de los seguidores béticos desde los 140 caracteres: «Cuando salió la primera noticia del interés ya me estaban escribiendo diciéndome que fuera al Betis. Y cuando se hizo oficial, mis followers subieron como la espuma. Todos béticos. Es impresionante». Y destaca a incondicionales como Magdalena Barrera, Tere Carretero o Isa RBB.
Con el Twitter da pistas de otra de sus debilidades. Responde al nombre de Chispa y es el perro que le acompaña en su avatar. «De pequeño siempre quise tener uno y con 20 años me lo regalaron mis padres. Le tengo mucho cariño, es muy bueno y qué voy a decir... Es un animal pero sólo le falta hablar. Pero no se viene a Sevilla conmigo. Mis padres y mi hermana no querían perro antes, pero ahora... Vamos, ¡que si me lo llevo les da más pena que si me marcho yo!», dice entre risas. Las mismas que provocaba la gracia que le dedicaban cada lunes en el programa de TV3 Crackovia. Pochettino llamaba al vestuario del Español al grito de «¡Chicos, Chica!». «Me lo dijeron y lo vi. Siempre salían Luis García o Tamudo pero veía que siempre hacían la misma broma comigo. Es gracioso. No me lo tomo mal». Lo que espera ya es un derbi. «Perdimos la final de la UEFA contra ellos y si cada vez que me enfrentaba a ellos me acordaba, ahora más cuando son el rival».