90 minutos para redimirse
El Barça falló estrepitosamente en Milán. Los tifosi que llenaron el Giuseppe Meazza vieron cómo su equipo pasaba por encima de los azulgranas de manera clara. La actuación arbitral no debe tapar la mala actuación del conjunto de Guardiola si se quiere remontar. 3-1 es un resultado bueno para el Inter, si. Pero un partido en el Camp Nou puede dar para mucho si Pep estudia bien el partido de ayer, y soluciona los fallos catastróficos que se produjeron. El Barça debe volver a ser el Barça si quiere llegar a la finalísima del 22 de mayo, en el estadio Santiago Bernabeu.
La autocrítica es lo primero. El Barça ayer se mostró lento, sin movilidad arriba, sin ideas en medio campo e inseguro en la zaga. El conjunto interista planteó un partido sin ritmo, paró con faltas los intentos culés de darle velocidad al balón y salió a la contra cada vez que pudo. Los catalanes no supieron desahogar el juego para que Xavi pudiese pensar con claridad. Messi e Ibra no crearon espacios para poder superar la poblada defensa italiana, y los laterales apenas entraron en juego. El balance defensivo fue malo, y facilitó los desplazamientos largos del Inter, dejando excesivos espacios. Un dato demuestra claramente lo que fue el partido. En la ida de los cuartos de final ante el Arsenal, partido en el que el Barça deslumbró a Europa, los jugadores culés recorrieron 10 quilómetros más que ante el Inter.
Todos estos errores deben ser analizados por el cuerpo técnico, y solucionados de cara a la vuelta del próximo miércoles para poder dar la machada que sitúe a los de Guardiola en la final. Mourinho intentará de nuevo bloquear a Xavi y Messi para que le Barça no pueda hacer su juego. Al igual que en el partido de ayer, es probable que los italianos salgan a presionar y asfixiar a la medular culé. Para poder desahogar a Xavi, será imprescindible obligar al Inter a cubrir todo el ancho del terreno de juego, y no permitir que se concentren en la zona media.
Al igual que ha hecho en muchos partidos, los extremos deben moverse hacia la zona central del ataque, dejar espacio a las subidas de los laterales, obligando así a los medios interistas a cubrir la banda y creando espacio en la zona de creación, dónde tanto Xavi cómo Busquets deben mover el balón rápidamente, evitando que el conjunto milanés se recoloque e inicie de nuevo la presión. Será vital evitar las pérdidas de balón. En la ida los de Mourinho han demostrado el daño que hacen con los balones largos después de recuperar el esférico. El Barça debe cuidarlo cómo nunca lo ha hecho.
Messi debe recuperar la mejor versión de sí mismo. En Milán estuvo apagado y apenas se dejó ver cuándo el equipo más lo necesitó. Le faltó la chispa que lo caracteriza, ese plus de velocidad en el regate que le permite dejar atrás a los rivales con facilidad. Además del juego de equipo, las individualidades pueden marcar la diferencia en el Camp Nou. Si aparecen Ibrahimovic, Pedro o Messi, las cosas serán mucho más fáciles para el conjunto azulgrana.
Las estadísticas favorecen al Barça. De los cinco partidos de Champions en casa, ha ganado cuatro por dos o más goles de diferencia, resultados que la semana que viene le daría la clasificación para la final. En cuanto a los precedentes, el Barça ha tenido que remontar cinco veces un 3-1 en competición europea. Las dos últimas consiguió el pase de ronda, en las tres primera quedó eliminado.
El miércoles 18 el Barça tendrá uno de los partidos más difíciles e importantes de la temporada. El objetivo: remontar el 3-1 de la ida ante el Inter de Mourinho. Si los azulgranas hacen los deberes, con el apoyo de la afición, la remontada es posible. El Camp Nou, uno de los estadios más inexpugnables de Europa, tiene una cita con la historia la próxima semana.