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Full HD
1080p se ha convertido en el código alfanumérico mágico del mundo de los televisores y los proyectores. También llamada Full HD o True HD y traducida como plena alta definición o alta definición completa, se trata de una resolución de pantalla que supera con creces la definición estándar y mejora la alta definición que conocíamos hasta ahora. Veamos en qué consiste exactamente.
Aunque el término alta definición suene a reciente, lo cierto es que se trata de un proyecto que comenzó en los años noventa con cuatro claros objetivos: aumentar la resolución en los dispositivos de visualización, mejorar la frecuencia de cuadro (veces por segundo que una imagen es reproducida), abogar por la transición al formato panorámico (16:9) y mejorar la calidad del sonido.
Tras algunos fracasos con la tecnología analógica, el proyecto recobró energía en la era digital. Como alta definición están aceptadas dos resoluciones: 720p y 1080i, mientras que la definición estándar en Europa es 576i. Pero, ¿qué significan estas cifras?
La resolución viene dada por el número de líneas verticales horizontales que un dispositivo o sistema es capaz de reproducir y el modo en que lo hace, es decir, escaneando las líneas de modo entrelazado (“i”, del inglés “interlaced”) o escaneándolas de modo progresivo (“p”, de “progressive”).
Entrelazado o progresivo
El sistema de escaneado entrelazado divide cada imagen en dos partes. Primero reproduce todas las líneas verticales impares y después todas las pares. El espectador apenas es consciente del artificio, ya que recombina ambas imágenes en su cerebro. Le queda, eso sí, una cierta sensación de parpadeo.
Si tomamos la definición estándar en Europa, la 576i, que funciona con una velocidad de refresco de 50 imágenes por segundo, nos encontramos que 288 columnas impares se crean en 1/50 de segundo, seguidas de las 288 pares en el mismo lapso. Por tanto, obtenemos un cuadro completo con una frecuencia de 25 veces por segundo.
El escaneado progresivo, por contra, genera todas las líneas verticales en orden consecutivo (1,2,3…). Si tenemos la misma velocidad de refresco, el resultado es el doble de definición, ya que toda la imagen será creada 50 veces por segundo.
HD ready
Hace ya tiempo que es habitual encontrar el logo HD Ready (preparado para la alta definición) en la mayoría de televisores y proyectores del mercado. Se trata de un distintivo europeo que garantiza que un determinado producto cumple con los estándares dictados por la EICTA (European Information & Communications Technology Industry Association) para ser considerado apto para la alta definición.
Un televisor HD Ready nos garantiza lo siguiente: una resolución de al menos 720 líneas verticales; la aceptación de entrada de la alta definición a través de una conexión analógica por vídeo componente y una digital (DVI o HDMI) que soporte HDCP, y que las conexiones admitan los formatos de vídeo 720p y 1080i.
La diferencia entre la definición estándar y la alta definición es abrumadora. Sin embargo, posicionarse en el debate sobre cuál de los dos estándares de alta definición es mejor, si las 720 líneas escaneadas progresivamente o las 1080 entrelazadas, implica entrar en el ámbito de las preferencias personales.
HDMI 1.3
Sin embargo, para poder disfrutar de la Full HD será necesario que el dispositivo de alta definición tenga, además, una salida compatible con 1080p. Para ello, el conector más adecuado es el HDMI 1.3.
Aunque la versión 1.2 del interfaz HDMI puede llegar a ser suficiente para 1080p, la versión 1.3 duplica la tasa de transferencia del conector haciéndolo más eficiente para Full HD, permitiendo además audio de alta definición, como Dolby TrueHD y DTS-HD Master Audio.
En este sentido, la PS3, el reproductor HD DVD de Toshiba HD-EX1, el de alta gama, y los reproductores Blu-ray de varias marcas son – o serán a corto plazo – las únicas opciones para gozar de la plena alta definición.