Noticias Por Javi Andrés 10 julio, 2017

Trabajamos menos por culpa de los videojuegos, deduce este nuevo estudio

El entretenimiento electrónico, de nuevo en el punto de mira académico

¿Crees que trabajarías más horas si no jugaras a videojuegos? Este nuevo estudio presentado por el National Bureau of Economic Research dice que sí, tengas la edad que tengas. Según este informe realizado a partir de encuestas y análisis horarios, “los varones jóvenes de entre 21 y 30 años presentan una mayor propensión a trabajar menos horas durante los últimos 15 años que los hombres y las mujeres de edad superior”.

Según este estudio, desde el 2004 el análisis demuestra que los hombres jóvenes de estas edades han convertido su tiempo de ocio a los videojuegos y a otras actividades relacionadas con ordenadores y electrónica de entretenimiento. El texto arremete especialmente contra juegos inmersivos y de larga duración, como RPGs o MMOs. Algo que se replica en los hombres de entre 31 y 55 años, con 163 horas anuales menos trabajadas desde 2015 hasta hoy, de nuevo, dice el estudio, a causa de la distracción y consumo de horas que producen los videojuegos. En edades 21-30 la cifra menor de horas trabajadas se dispara, con una media de 203 horas menos al año entre 2017 y 2015.

La pregunta es, ¿son los videojuegos y el ocio los únicos responsables de este descenso de horas laborables? ¿No tendrán algo que decir otros factores como la crisis mundial en el empleo o los cambios de rutinas y formatos de contratación por horas y temporales? Parece ser que este informe no repara demasiado en esto, y pasa a centrarse en el consumo de videojuegos, consolas y ordenadores, que, ciertamente, ha crecido en los dos últimos años globalmente, también con la reciente entrada del mercado chino, donde hace tres años no había videoconsolas ni juegos, legalmente.

Sí que es verdad, en cambio, que hay un apartado final escrito por Erik Hurst donde se valoran estos cambios sociales como otros motores importantes en el descenso de horas trabajadas por los varones. Resulta interesante, también, que no hay demasiada referencia ni análisis exhaustivo a las mujeres con hábitos de juego.