No es una historia de amor, es el Amor. La inmortalidad sólo tiene sentido en tanto se ame eternamente. La tragedia del hombre finito ve mitigada su agonia en el amante. El sentido de la vida es la conciencia del eterno compromiso del ser finito y aparentemente inconcluso, que pretende la piedra filosofal y en el ocaso de su sinrazón advierte que siempre la ha tenido. Entre el absurdo y el misterio, se queda con el misterio.