Leon Ward era un simple electricista de 23 años aficionado del Middlesbrough, quería gastar una broma y le salió redonda. Sabía que su equipo del alma necesitaba un fichaje que ilusionara a la afición en su nueva etapa por la First Division. Por eso no dudó en crear una joven promesa serbia llamada Rajko Purovic. Después, para que la historia tuviera gancho creó un representante, un portavoz que confirmará la noticia y un perfil en Wikipedia, que daba fe de la oficialidad del sonado traspaso.
El supuesto fichaje procedía del FK Banat Zrenjanin serbio, con un acuerdo final de 2,3 millones de libras. Todo eso lo publicó en su blog con una foto de la joven promesa del este de Europa, que en realidad era la cara del ex jugador espanyolista Milan Smiljanic.
La noticia se filtró a la prensa, el falso fichaje saltó de los periódicos locales deportivos, al Daily Mail, a la sección de deportes de Yahoo, al prestigioso portal Eurosport, e incluso la cadena de televisión Sky Sport que anunció el acuerdo.
A las pocas horas, los dirigentes del Middlesbrough desmentían la noticia y aseguraban que no conocían a ningún Rajko Purovic. Leon Ward, el joven periodista aficionado les había marcado un gol a todos por la escuadra. Así, demostró que los periodistas muchas veces no contrastan la información.