El colegiado que arbitró la final de la Copa del Mundo en Sudáfrica entre España y Holanda, Howard Webb, fue condecorado hoy por el príncipe Carlos de Gales con el título de Miembro del Imperio Británico (MBE), honor que dedicó a todos los que han trabajado con él.
Webb aseguró en el palacio londinense de Buckingham que nunca se hubiera imaginado cuando empezó a arbitrar partidos que "recibiría este honor" e hizo referencia a la presión a la que a veces se enfrentan sus compañeros de profesión.
"A menudo hacemos trabajo poco agradecido, semana tras semana. Al final desarrollas una gruesa capa y tienes que tener mucha confianza en ti mismo", explicó Webb, de 39 años, en su intervención en Buckingham.
Este árbitro británico mostró catorce tarjetas amarillas y una roja en Johannesburgo durante aquella controvertida final, que dio a España el mayor triunfo futbolístico de su historia.
"Yo estaba allí para hacer un trabajo y hacerlo de la mejor manera posible. Esperaba que el fútbol fuera el ganador y que ellos recordaran el partido por las cosas buenas no por todas las tarjetas que tuve que mostrar", explicó Webb, de 39 años.
Incluso el príncipe de Gales se refirió hoy a aquel encuentro, disputado el 11 de julio de 2010, y reconoció que "no fue un partido fácil".
Howard Webb asistió al Palacio de Buckingham acompañado de su mujer, Kay, y sus tres hijos: Hollie, Jack y Lucy, de doce, diez y siete años, respectivamente.
Fuente
Webb aseguró en el palacio londinense de Buckingham que nunca se hubiera imaginado cuando empezó a arbitrar partidos que "recibiría este honor" e hizo referencia a la presión a la que a veces se enfrentan sus compañeros de profesión.
"A menudo hacemos trabajo poco agradecido, semana tras semana. Al final desarrollas una gruesa capa y tienes que tener mucha confianza en ti mismo", explicó Webb, de 39 años, en su intervención en Buckingham.
Este árbitro británico mostró catorce tarjetas amarillas y una roja en Johannesburgo durante aquella controvertida final, que dio a España el mayor triunfo futbolístico de su historia.
"Yo estaba allí para hacer un trabajo y hacerlo de la mejor manera posible. Esperaba que el fútbol fuera el ganador y que ellos recordaran el partido por las cosas buenas no por todas las tarjetas que tuve que mostrar", explicó Webb, de 39 años.
Incluso el príncipe de Gales se refirió hoy a aquel encuentro, disputado el 11 de julio de 2010, y reconoció que "no fue un partido fácil".
Howard Webb asistió al Palacio de Buckingham acompañado de su mujer, Kay, y sus tres hijos: Hollie, Jack y Lucy, de doce, diez y siete años, respectivamente.
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