Pro Evolution Soccer 2017, impresiones

Javi Andrés · 29 diciembre, 2018
Konami se acomoda con el Fox Engine, en un PES más táctico y realista que ya hemos jugado

A pocos días del E3 de Los Ángeles, son habituales los eventos de preview para probar prematuramente algunos de los manjares que estarán en la feria californiana. PES 2017, del que conocíamos su anuncio en la Final de la Champions la semana pasada, es uno de esos títulos que Konami ha querido adelantar a la marabunta de anuncios, demos, vídeos y nombres de dentro de diez días. Y, sinceramente, menos mal. El fútbol es un género de videojuegos que requiere ser practicado con sosiego y en profundidad, no con las prisas de la gran feria y las carreras por los stands porque no llegas a la próxima cita. Así ha sido, en la mañana de ayer acudía a las oficinas de Konami España a echarme unos cuantos partidos al nuevo Pro Evolution Soccer 2017 y a conocer, de mano de su distribuidora, sus grandes alicientes y mejoras para esta temporada. ¿Una sensación inicial? El PES Team, equipo habitual encargado de esta franquicia desde sus inicios, ya domina el Fox Engine con que se mueve el juego y han ido a pulir y pulir en este nuevo encuentro previsto para otoño.

Se nota que es un juego sin revoluciones o cambios bruscos, sino más bien un juego de asentamiento de buenas ideas y perfeccionamiento de las que necesitaban ser tratadas o no gustaron, como los porteros obtusos ante los pases en profundidad y segundas jugadas, o las físicas del balón, antes a veces imprevisible. Y, por encima de todo, ese tacto que recuerda muchísimo a PES 5 y PES 6 de PlayStation 2 que ya se instauró para quedarse -por suerte- hace justo un par de años. Los tiros de precisión, los regateos en carrera o el comportamiento de los compañeros para crear huecos y engaños son otros puntos que, con unas cuantas partidas que por desgracia no nos han dejado capturar para enseñarlo, ya se notan reajustados y que han sido intervenidos. Es pronto para aventurarme a decir si están mejorados o empeorados, pero los que vengan de PES 2016 los notarán algo distintos, señal de que sus responsables siguen probando y no se relajan, en busca del trono del fútbol de este año, que van a tener que disputarse con FIFA 17, una vez más.

El balón del logo de PES 2017 presenta un triángulo, y es que tres han sido los pues que sostienen esta puesta a punto. Por un lado está la pelota en sí, reajustada en vértices de giro, ejes, pesos e inercias para que se comporte en sus direcciones, curvas y colisiones de forma más coherente y sólida, sintiéndose mando en mano como más ligera y mejor hinchada, más dura también que antes, como más manejable y fácil de poner exactamente donde queremos. Esto ayuda a crear nuevos movimientos y pases que, además, están favorecidos por el segundo pie del triángulo, los futbolistas. Se han trabajado las animaciones para amplair en todos los equipos, no solo en los jugadores estrella, sino también en zurdos y diestros, centrocampistas, delanteros o defensas, agresivos o conservadores, etc. Y el espacio, el tercer gran elemento a tener en cuenta por sus desarrolladores y testers, en relación a todo lo que tiene que ver con comportamientos de IA aliada y rival, y posicionamiento orgánico que se adecúe al devenir del partido y lo que interesa en cada momento, sin patrones prefijados, sino cambiantes a cada minuto de juego que pasa.

Los cuatro equipos disponibles en esta versión previa han sido la Selección Alemana, la de Francia, el Atlético de Madrid, y el Arsenal. El acabado de los rostros de los jugadores, el primer impacto que uno recibe en cuanto enciende la PS4 donde lo hemos visto correr con total soltura, es bastante superior al del año pasado. Como decía al principio, se nota que esta gente ya domina este motor gráfico y empeizan a aventurarse en virguerías, como mayor tratamiento a los cabellos y barbas, o un mejor acabado general de las texturas de las pieles negras o las cicatrices. Éste es el mismo Fox Engine que movió un portento como es Metal Gear Solid V, y en PES 2017 el resultado mirado al detalle empieza a asemejarse muchísimo al último gran viaje del Big Boss. Además, el característico efecto blur o difuminado de este engine se utiliza bastante más en este Pro Evolution Soccer, lo que consigue un acabado gráfico general que puede parecer un poco extraño al principio pero que, sin duda, consigue sensaciones más televisivas y de realismo como retransmisión, además de realzar los cuerpos o elementos en primer plano en las repeticiones. Me ha gustado cómo les está quedando.

Lo que sus responsables llaman el Control reality, control del jugador con balón y sin balón, vuelve a ser la piedra angular sobre la que giran todos los avances. Y vayamos primero a los porteros, el gran desafío de todo juego de fútbol, figuras que no deben ser ni todopoderosas y parar todo ni imbéciles y dejar que todo entre. Son difíciles de ajustar y su realismo suele medirse en sus animaciones, balones justificados que despejan y sensación de cansancio ante chutes a su puerta repetidos. El PES Team ha medido todo esto en busca de los porteros más creíbles jamás retratados. Por lo visto hasta el momento, quedan cosas por pulir pero otras se han hecho muy bien hacia ese objetivo idílico. Veremos cómo responden en cuanto la comunidad empiece a buscarle los puntos débiles y ángulos muertos, como aquellos pases en profundidad con R2 que en PES 2016 casi siempre acababan en gol. Esto ya no pasa, me queda claro, al igual que veo reajustadas y más pulidas las salidas del área o los careos del 1 contra 1, que se notan bastante perfeccionados y sin tantos momentos de vendida. También nos comentaban que habrá más interacciones y formas de preparar el disparo rival o que aguantan mejor el balón cuando hay peligro, etc.

Por otro lado están los pases, éstos sí claramente pulidos y que al fin no se quedan tantas veces cortos o largos como en PES 2016. Hay una motivación general en busca de un toque mucho más realista, con más fluidez entre posturas, giros, apoyos y animaciones. También con diferencias notables según la complexión y destreza del futbolista con su izquierda o derecha. Ahora los pases se profundizan un poco más, no sólo van al pie ni se sienten imantados, de manera que se pueden hacer tácticas de pelotazos al aire que se adelanten al receptor, engaños con huecos, cambios de sentido, etc. Todo de forma bastante suave y natural, con los controles de PES de siempre y enfatizando las posiciones de ataque y de defensa, se lleve o no el balón entre los pies. Los nombres más conocidos, como siempre, han recibido un trato favoritista en materia de animaciones, con nuevos desplazamientos naturales de estos súper estrellas, más gestos personales, muecas actualizadas, celebraciones recientes que hemos visto…

Todo eso sobre el terreno de juego, pero en el banquillo también hay fútbol y tensión, ideas que PES 2017 sabe que tenía que retocar en busca de unos encuentros más estratégicos con todas las decisiones tácticas usadas de forma más rápida y ágil, ya sin necesidad de acceder al menú de pausa o aprovechar tiempos muertos para pedir cambios, sino con simples atajos de botones para que el jugador sienta que tiene el control total sobre el equipo en su totalidad y juego de varios peones. Podremos dar instrucciones avanzadas o plantear formaciones totalmente customizadas, también para llegar más lejos en las tácticas y las sorpresas, o adaptar a los mejores clubes del mundo a nuestra manera de jugar. Incluso en un saque de puerta, un córner o una falta hay nuevos componentes tácticos que ayudan a preparar la jugada de cara al gol, ahora más costoso y que suele depender de varias piezas funcionando bien entre sí, como en la realidad.

La IA adaptable, con el juego que va aprendiendo de cómo jugamos y responderá en función a eso, permitirá hacer jugadas que hasta ahora no se podían ejecutar en PES. Ésa es la promesa, de momento este ámbito no hemos podido ponerlo a prueba, pero se habla de que el juego sepa leer nuestro lado preferido para atacar, cómo gestionamos la defensa, a qué jugador hacemos correr más y más rápido… Desde luego, es algo que hemos visto ya integrado en NBA 2K16 y que, si se replica bien, puede dar muchísimo que hablar de cara a competiciones de alto nivel, sobre todo. Dicho esto, reconoceré también que en este código previo a cuatro meses del lanzamiento no se aprecian tantas mejoras de IA como cabría desear. Esperemos que la última etapa del desarrollo sirva para centrarse en esto, además de en otras muchas necesidades, como la actualización de plantillas y fichajes más rápida o las mejoras en el modo Liga Master y todas las opciones singleplayer.

Son varias las peticiones que tenemos para este nuevo PES, y, en materia meramente de gameplay que dejaba practicar esta demo, parece ser que se están haciendo bien las cosas para ir un poco más allá y atender el feedback dado por sus incondicionales. Ni rastro todavía de limitaciones en cuanto a licencias, pero esperamos no tener que seguir jugando con el “Merseyide Red” para encarnar al Liverpool y cosas así muy de un PES que, a menudo, estaba a medio licenciar. Al menos, que eso cada vez se vaya dejando un poco más atrás, es de otra época. Mismas palabras tengo para MyClub, que aunque se retocó por completo el año pasado con un nuevo enfoque que lo convertía en modo protagonista, todavía debe poner en manos del jugador más herramientas y gestiones para que hablemos de algo realmente sofisticado, duradero y brillante. El próximo partido en el E3.

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