Análisis – Marathon

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El tiro más arriesgado de Bungie en años.
Por José D. Villalobos 1 abril, 2026

Una bienvenida tan dura como fascinante.

Entrar en Marathon sin la disposición mental adecuada es, básicamente, una invitación al sufrimiento, ya que no se trata de un shooter que busca complacer en los primeros minutos.

Marathon es áspero, agresivo y orgullosamente implacable, se trata de un juego que te golpea desde el primer momento y, justo cuando piensas que ya lo tienes dominado, vuelve a castigarte. Sin embargo, a medida que avanzas, esa dureza empieza a cobrar sentido y, si consigues superar ese arranque tan hostil, descubrirás una de las experiencias más sólidas y cautivadoras que Bungie ha creado en los últimos años.

En mi caso, como jugador veterano de Destiny y Destiny 2, esperaba una gratificación inmediata, aquel impacto tan característico de Bungie. Sin embargo, mis primeras horas de juego fueron una mezcla de desconcierto y algo de desilusión, debido a que Marathon no juega ese partido.

No concede facilidades ni suaviza la curva de aprendizaje. Y, aún así, con el tiempo, todo encaja, puesto que la magia aparece cuando finalmente aceptas que estás entrando en una experiencia que necesita paciencia para apreciarla.

Una primera impresión que engaña.

Si eres de los que valora un juego por lo que muestra en su tutorial, el juego puede resultar abiertamente agresivo. Su introducción roza lo mínimo indispensable, te enseña a disparar, a abrir contenedores y a extraer, nada más. Sin embargo, el título está repleto de sistemas escondidos, capas de profundidad y mecánicas que jamás se explican de forma directa, dando como resultado un inicio abrupto para cualquiera que entre sin preparación previa.

Otro punto muy destacable es la interfaz que presenta el juego, no ayuda en lo absoluto. En un primer contacto, parece diseñada para abrumar. Menús extensos, pestañas redundantes, funciones repartidas en lugares inesperados, todo enmarcado en un estilo retro-futurista saturado de colores ácidos y tipografías angulosas.

Al parecer la intención es evidente, incomodar al jugador, sumergirlo en una atmósfera tecnofóbica donde la estética tiene la misma función narrativa que la jugabilidad. Y aunque el caos inicial desaparece cuando te acostumbras, sigue siendo un sistema poco amigable para los recién llegados.

Detrás de esta fachada agresiva se esconde un universo denso, con referencias a los videojuegos originales de Marathon, conspiraciones corporativas, IA descontroladas y un planeta sumido en descomposición moral. Es un regreso a la ciencia ficción más retorcida de Bungie, y funciona… una vez logras entender qué demonios está pasando.

Un shooter de extracción despiadado hasta el exceso.

Cuando finalmente entras al campo de batalla, Marathon demuestra que su dificultad no era un rumor exagerado. Incluso en las áreas de iniciación, la experiencia es despiadada, demostrando que los enemigos controlados por IA son de lo mejor que Bungie ha diseñado desde Halo, flanquean, establecen rutas de ataque inteligentes, te acorralan y castigan cualquier error de posicionamiento. No hay margen para relajarte. Y todo eso es antes de contar a los otros jugadores.

En una partida estándar, hay cinco equipos adicionales intentando recolectar exactamente el mismo botín que tú. Cualquier enfrentamiento con la IA puede convertirse en un festín para terceros que llegan a limpiar el campo de batalla. Marathon es un juego donde no existen las posibles alianzas como en otros juegos similares. Básicamente, si te ven, prepárate para los disparos sin previo aviso. La tensión constante es parte esencial de su ADN competitivo.

En este género, perder significa perderlo todo, y en Marathon morirás con frecuencia. Perderás equipo valioso por situaciones injustas, te sorprenderán emboscadas imposibles y sentirás esa punzada de rabia que solo un buen extraction shooter puede provocar. Pero, si te engancha, esa misma tensión es la que te impulsa a intentarlo de nuevo.

Progresión adictiva y una estructura que premia la insistencia.

Algo cambia cuando logras sobrevivir lo suficiente, Marathon revela un sistema de progreso sorprendentemente satisfactorio. Cada facción ofrece un camino lleno de mejoras que desbloquean armas, ventajas pasivas, bonificaciones de extracción y modificaciones de estadísticas. Es un esquema que mezcla conceptos de RPG, shooter táctico y hero shooter, haciendo que cada partida contribuya de alguna manera a tu futuro desempeño.

Con el tiempo, el juego deja de sentirse como una montaña imposible y pasa a ser una escalera con peldaños firmes. Incluso después de derrotas devastadoras, tu base de recursos mejora, tu arsenal se expande y tus opciones tácticas aumentan, generando así una sensación de crecimiento constante.

El sistema de contratos de las facciones es el enlace perfecto con esta estructura, presentando desafíos principales y secundarios que distribuyen recompensas generosas y fragmentos de historia. Una vez más, Bungie demuestra su talento para construir mundos envolventes, desarrollando una narrativa distópica que avanza no mediante cinemáticas, sino a través de los propios objetivos del jugador

Un gunplay impecable y mapas diseñados al milímetro.

Marathon hereda mucho del legado de Bungie como uno de los mejores desarrolladores de shooters, destacando las armas que se sienten contundentes y precisas, donde cada disparo transmite peso y estabilidad, así como cada habilidad tiene una función clara. Sin duda, se trata de un videojuego extremadamente pulido en lo mecánico.

Por otro lado, las clases aportan variedad de enfoques que realmente se siente en el campo de batalla. Desde opciones enfocadas al sigilo y la movilidad, hasta roles pensados para daño masivo o soporte, cada una permite aproximaciones diferentes al combate. Pocas experiencias dentro del género son tan satisfactorias como efectuar un enfrentamiento perfecto después de docenas de intentos fallidos.

El diseño de mapas también merece un elogio aparte. Son espacios complejos, llenos de rutas alternativas, trampas ambientales, rompecabezas y secretos. La sensación recuerda a los primeros años de Destiny, cuando Bungie escondía enigmas y pasadizos que sólo eran descubiertos por los jugadores más dedicados. El mapa del endgame, Crioarchivo, por ejemplo, se siente como un cruce entre un modo PvP y un mini-incursión, con jefes gigantes y puzles integrados en el flujo competitivo.

Estética divisiva, pero intencional.

Visualmente, se podría decir que Marathon no busca agradar, debido a que su identidad es una fusión desordenada de neón, superficies sintéticas, tecnología alienígena y distorsión óptica. Puede resultar raro, en ocasiones incluso incómodo, especialmente durante las primeras horas de juego, pero esa incomodidad es parte del mensaje, el mundo está roto, la tecnología se ha salido de control y la humanidad ha perdido el rumbo.

Por ello, es un enfoque que puede generar cierto rechazo en parte del público, y es totalmente entendible. No obstante, se trata de una elección creativa y audaz, reforzada por un diseño de audio sobresaliente que amplifica la tensión y subraya la agresividad inherente a cada encuentro.

Conclusión.

Marathon no es para todos. Es complicado, abrasivo y exigente en un género donde perder duele, pero también es uno de los proyectos más audaces de Bungie desde que redefinió el shooter moderno. Reúne lo aprendido en Halo, rescata la experimentación de Destiny y crea algo que, pese a sus fallas de accesibilidad, tiene una identidad absolutamente propia.

Es un juego que probablemente muchos dejarán de lado tras algunas horas invertidas. Sin embargo, quienes logren superar su fase más ingrata descubrirán un shooter de extracción memorable, tenso, obsesivo y lleno de ideas que empujan al género hacia nuevas direcciones. Puede que no aspire a un público masivo, pero lo que hace, lo hace con una convicción admirable.

Por: Christian M. González.

82
Jugabilidad: 8.5
Gráficos: 8
Sonido: 8
Satisfacción: 8.5

Análisis

Quienes logren superar la fase más ingrata de Marathon descubrirán un shooter de extracción memorable, tenso, obsesivo y lleno de ideas que empujan al género hacia nuevas direcciones.

  • Gunplay impecable, marca de la casa de Bungie
  • Progresión adictiva, exigente, riesgosa y satisfactoria
  • Variedad de clases balanceadas con distintas habilidades
  • Mapas diseñados al milímetro para aumentar la tensión de los enfrentamientos
  • Interfaz desordenada y visualmente chocante al inicio
  • Fórmula demasiado despiadada en sus primeros compases