Análisis – Castlevania: Belmont’s Curse
La saga Castlevania ha regresado tras 12 años sin recibir un nuevo juego. Konami ha iniciado su plan por revivir la serie, al igual que han hecho con Silent Hill; y este Castlevania: Belmont’s Curse es la primera piedra de esa estrategia.
Para lograrlo han escogido a Evil Empire, desarrolladores de Dead Cells, para crear una nueva historia dentro del universo de la saga, protagonizada por Rose Belmont.
De buenas a primeras, en sus tráileres y en su demo se notó que los desarrolladores han apuntado a evolucionar y modificar algunos conceptos básicos de la saga, apuntando más a las vertientes metroidvania de los tiempos actuales, desde lo gráfico hasta lo jugable.
Bajo este contexto, nos toca analizar este Castlevania: Belmont’s Curse que busca ser todo lo contrario a la Maldición que alude en su título, sino un bálsamo que avive el regreso de la franquicia por muchos años más.
Rose Belmont y el caos en París.

La historia del juego inicia con Rose Belmont desembarcando en París en el año 1499, en compañía de su padre, Trevor Belmont. Los primeros minutos nos ponen en sintonía y nos explican que las criaturas de la noche de Drácula han invadido la ciudad, villano recurrente de la saga que fue derrotado por Trevor unos 33 años antes en los eventos Castlevania III: Dracula’s Curse.
En esta intro, se menciona también que Sypha Belnades, protagonista junto a Trevor, Alucard y Grant en la citada tercera entrega y mamá de Rose, ha fallecido y le ha dejado una serie de cartas del tarot a la protagonista para que las usase en el momento que las necesitara.
Con este prólogo cargado de épica y sentimiento, nos adentramos a las calles de París con la misión de derrotar nuevamente a Drácula y descubrir quienes han sido los artífices de su regreso. Además, Rose también buscará la manera de acabar con la Maldición de Drácula que afecta su brazo derecho y amenaza con acabar con su vida en el futuro.
Un inicio ágil, rápido y experimental en las calles de Francia.
Desde los primeros minutos del gameplay, el juego nos muestra que Rose Belmont es la más ágil de todo su clan, con una jugabilidad que favorece los desplazamientos y combates rápidos, acercándose a metroidvania actuales y alejándose de la fórmula ‘Classicvania‘ de los títulos más antiguos de la franquicia.
La primera hora de juego, que es lo que vimos en la demo, presenta correctamente sus mecánicas principales y el combate contra The Fallen, primer jefe del juego que nos revela que Rose podrá aprovechar las habilidades de los jefes para desplazarse por el mapa y también en batalla.
Sin embargo, para bien o para mal, el punto más flojo del título son las horas posteriores a este combate. En las 2 o 3 horas siguientes, el juego nos motiva a explorar las calles de París, con dos grandes zonas repletas de distintos enemigos, caminos a los que no podemos acceder y que tendremos que volver a visitar en el futuro y también nuevos jefes.
Como se ha debatido en redes sociales desde la publicación de la demo, en estos primeros compases el juego apunta a un diseño que bebe muchísimo de Dead Cells en su estructura, más que de los Castlevania modernos o ‘igavanias’.
En las Calles de París, primera zona del juego, los jugadores se encontrarán puertas que te llevan a una zona interna dentro del mismo mapa de la calle. Para explicarlo de forma sencilla, tenemos un mapa general en el que se conectan las distintas zonas del juego, pero dentro de esas zonas también habrá otras subzonas con su propio mapa.
Este diseño hace que la exploración en las primeras horas, en las que tampoco tenemos muchas habilidades para movernos rápido y pocas armas, se sienta un poco tediosa, pues tampoco abundan puntos de guardado ni puntos de viajes rápidos.
Por esto, las primeras dos áreas se sienten algo ‘rectas’ y no tan variables a los que ya nos acostumbró la saga desde Symphony of the Night. Eso sí, por suerte, todo cambia y el juego sube drásticamente su nivel hasta el final.
El juego alcanza su ‘peak’ dentro del Castillo.
Todas las críticas que existen en esas primeras horas se disipan al llegar al Castillo, que recupera prácticamente todos los conceptos de la saga y los aplica de forma magistral.
El diseño del Castillo y sus zonas aledañas tiene una estructura dinámica, interconectada y divertida, con salas que aprovechan todas las mecánicas, mayor variedad de enemigos y ese carácter gótico que tanto pedían algunos fans tras ver la demo.
Evil Empire abandona ese carácter experimental de las Calles de París y empieza a aplicar su talento sobre la esencia de Castlevania, otorgando una mezcla que se siente muy divertida a los mandos y te motiva a explorar absolutamente cada rincón del castillo.
Además, todas las otras mecánicas y obtención de recursos se potencian por las decisiones de diseño, haciendo que toda la fórmula jugable se convierta en un engranaje perfecto.
Las cartas del tarot como elemento conductor del gameplay.

Las cartas del Tarot, creadas por Sypha, le permiten a Rose utilizar distintos poderes que consigue tras derrotar a cada jefe del juego o encontrando al personaje relacionado a esta carta.
A su vez, cada carta del Tarot tiene desafíos llamados Obras de Misericordia. Al cumplir cada una de las obras de Misericordia de la carta, el jugador recibirá un punto para desbloquear mejoras que potenciarán esa habilidad.
Por ejemplo, la carta de El Caído, le permite lanzar la cruz a Rose. Con las mejoras, Rose podrá lanzar dos cruces, hacer más daño cuánto más lejos esté el enemigo y también recuperar un porcentaje del maná gastado al arrojar el hechizo.
En total, Rose podrá usar 15 cartas del Tarot, con la posibilidad de equiparse solo una, por lo que habrá que ir rotando para completar las Obras de Misericordia, derrotar a los jefes y avanzar por el mapa.
Además, al completar todos los desafíos, también recibimos un corto diálogo con cada personaje para entender su lore, personalidad y otros datos curiosos como recompensa.
Rose también puede mejorar con nuevas habilidades, perks, armas y recursos.

A lo largo del mapa, el jugador podrá encontrar libros rojos que mejoran el ataque y libros azules que potencian la defensa de Rose. Además, también habrá mejoras de salud y maná a modo de antorchas que Rose tendrá que encontrar y apagar para mejorar.
Esto hace que explorar todas las áreas se sienta satisfactorio porque te recompensa haciéndote más fuerte, por lo que invertir tu tiempo para ir a cada rincón o llegar al 100% de cada zona vale toda la pena.
Habilidades principales y secundarias.
Ahora, durante la aventura se podrán obtener 5 habilidades principales que te ayudarán a visitar todas las zonas, tal y como lo hacen desde Symphony of the Night, viéndose influenciado también por Prince of Persia: The Lost Crown, especialmente en una de ellas.
Por otro lado, el jugador también puede armar su propia build con distintas perks o habilidades secundarias. Estas perks se consiguen dentro de cofres ubicados en todo el mapa.
Hay algunas perks que facilitan bastante la exploración y los combates; mientras que hay otras que se pueden utilizar para cumplir algunos desafíos, aprovechar debilidades de los enemigos o las ventajas de algunas armas.
Siete tipos de armas para variar el combate.

A lo largo de la aventura, Rose podrá utilizar siete tipos de armas:
- Espada
- Espada y escudo
- Lanza
- Puños americanos
- Espadón
- Espadas duales
- Látigo.
Cada tipo de arma tiene un funcionamiento distinto y tienen sus ventajas frente a enemigos específicos. Además, habrá cuatro tiers de arma en cada tipo, lo que da lugar a 28 armas en total para el juego.
La decisión de incluir distintos tipos de arma le da un dinamismo enorme al combate y aporta mucho en la variabilidad del juego, haciendo que el backtracking no se sienta tedioso porque podemos combatir de muchas formas diferentes dependiendo del arma y la habilidad principal que tengamos seleccionada.
A su vez, Rose también obtendrá experiencia al derrotar enemigos y al destruir ciertas estatuas, así que cada enemigo derrotado te dará esa recompensa de experiencia, no sentirás que estás perdiendo el tiempo al explorar así no hayas encontrado lo que estás buscando.
Otra mecánica que mejora el combate de Castlevania: Belmont’s Curse es el parry. Una de las habilidades principales que obtiene Rose es la de desviar los ataques de los enemigos, incluyendo los jefes, pudiendo desviar prácticamente cualquier ataque si se tiene el timing correcto.
En cuanto a cantidad de enemigos, el juego no tiene demasiados tipos, pero sus zonas y ubicaciones hacen que el combate se sienta dinámico y cambiante, siguiendo la línea de títulos anteriores de la saga.
Además, también se completa la fórmula con zonas de plataformas desafiantes que probarán la habilidad del jugador, con situaciones en las que es importante ser muy preciso o ser muy rápido para progresar.
Una narrativa MARAVILLOSA y fiel al lore de la saga.

En una actualidad en la que parece que cada vez es más difícil ser fiel a historias e IPs establecidas, Castlevania: Belmont’s Curse parece un auténtico milagro en la franquicia.
Los desarrolladores han tomado en cuenta los eventos previos en la saga para crear esta nueva historia, respetando lo ocurrido en títulos anteriores y dándole una continuidad excelente a todos los eventos.
Este juego no se trata de un spinoff ni algo aislado, es un título que calza perfectamente después de Castlevania III: Dracula’s Curse y no deja contradicciones o agujeros de guion para el futuro.
La forma de interconectar el pasado de la franquicia con el desarrollo de Rose como personaje ha sido magistral por parte del equipo de Evil Empire.
Además, el storytelling tiene sus toques de drama y un buen ritmo que engancha desde el primer momento y va profundizándose con el paso de las horas. Para ser un metroidvania, que no se caracterizan por centrarse en su historia, la narrativa de Belmont’s Curse cumple y es uno de sus puntos más altos.
Después de lo visto con Lords of Shadow y el fallido ‘reboot’ argumental y jugable que propuso Konami, este juego demuestra que la franquicia quizá no necesitaba ningún reinicio, sino personas que tomaran en consideración los eventos previos y crearán nuevas historias interesantes con este de fondo.
Por esto, el trabajo del guionista, Matthew Willis, es de lo más destacable del título y debería ser el camino a seguir para futuras entregas de la franquicia, sin ningún tipo de duda.
Apartado gráfico y artístico notable, pero sonoramente quedó a deber.

Comenzando por lo positivo, el estilo artístico más moderno que propuso el estudio para esta entrega, más allá de los gustos personales, es desarrollado coherentemente a lo largo de todas las zonas y termina de darle una atmósfera única al título, que se siente como un puente entre Castlevania y los juegos más modernos.
Los efectos visuales, habilidades de Rose, ataques de los jefes y más acciones tienen un acabado a la altura de lo esperado, con imágenes, diálogos y cinemáticas que complementan la experiencia con lo justo y necesario.
A lo largo de la aventura no se encontraron bugs visuales ni inconsistencias, ni desde lo visual ni desde lo jugable. En este sentido, Evil Empire ha pulido muy bien el juego y los jugadores no se encontrarán con problemas técnicos o situaciones que trunquen injustamente su progreso.
La ausencia de Michiru Yamane fue demasiado notoria.
Sin embargo, el trabajo del compositor ASADI en la banda sonora ha quedado demasiado lejos del estándar que había establecido Michiru Yamane y el resto de colaboradores de Konami.
Lamentablemente, ASADI siguió su línea compositiva relacionado al medio oriente y melodías con influencias más ‘arábigas’, creando una plantilla orquestal que dista muchísimo de los órganos, leit motifs y esa recarga barroca/gótica que tanto identifica a Castlevania.
Aunque el remix de Bloody Tears logra su objetivo de transmitir nostalgia, lo cierto es que el resto de melodías, todas nuevas, no llenan el gran vacío de las composiciones de Yamane y son un punto bajo a la hora de hacer una proyección completa de todo el juego.
Y es ciertamente curioso porque, si lo analizamos desde la composición, no es solo una cuestión de estilística, sino también de conceptos musicales que fueron obviados de forma intencional por el compositor, que optó por bajos profundos, una percusión más moderna y presente y no tanto por melodías cantables y los pianos protagonistas de las composiciones de Yamane que, si bien son únicas, tampoco son imposibles de replicar desde el mero punto de vista teórico de la música.
Sin embargo, si dejamos de lado todo el background sonoro de la saga, se puede decir que la banda sonora no desentona con el gameplay ágil que proponen los desarrolladores, como ocurre en Dead Cells o The Rogue Prince of Persia, que no destacan por su música.
Para terminar con lo sonoro, el juego cuenta con buenas actuaciones de voz tanto en inglés como en japonés, con actores que dan la talla y representan de forma correcta la personalidad de todos los personajes y acentúan esos momentos clave de la trama.
Una dificultad retadora, pero accesible para nuevos jugadores.
En temas de dificultad, estamos ante un Castlevania: Belmont’s Curse que puede ser retador para nuevos jugadores y relativamente accesible para jugadores más experimentados.
Comparándolo con otros títulos de la saga, se puede considerar ligeramente más fácil que Aria of Sorrow. La gran diferencia es que este juego otorga recompensas más altas por explorar y conseguir todos los objetos.
Por eso, si llegas al tramo final con las mejores armas y un alto nivel, los combates pueden ser bastante más sencillos que en otras entregas metroidvania de la franquicia.
En mi experiencia, algunos jefes te pueden derrotar unas 4 o 5 veces como estándar; con algunos picos más altos y otros más bajos. Eso sí, todo depende de la habilidad del jugador y del nivel de Rose al momento de enfrentar a cada jefe.
Y si hablamos de los combates, todos tienen un diseño correcto y no rayan en dinámicas frustrantes para volverse más difíciles. Los jefes tienen patrones que el jugador debe identificar y aprovechar esas ventanas de ataque, ya sea esquivando
Este equilibrio, lógicamente, está pensado para atraer nuevos jugadores a la franquicia sin desatar tantas frustraciones. Si lo comparamos con Hollow Knight: Silksong, por ejemplo, este título se siente bastante más accesible y menos injusto.
Aunque también incluye hordas contra enemigos y secciones largas de plataformas, no tienen el mismo carácter exigente de Team Cherry, así que son más fáciles de sobrellevar.
Castlevania: Belmont’s Curse es un regreso a la altura que puede resucitar la saga.
Tras más de 25 horas recorriendo todos los mapas del juego y pese a los fallos antes mencionados, Castlevania: Belmont’s Curse cumple y tiene todas las credenciales para representar el esperadísimo regreso de la franquicia en consolas actuales.
La buena sensación que da a los mandos, su combate, el diseño del Castillo y la evolución jugable a lo largo de la experiencia representan de forma óptima el legado de la franquicia, que además ha construido a una nueva protagonista muy sólida y con mucho potencial.
Por ello, Castlevania: Belmont’s Curse es un título imprescindible para los fans de la saga y los metroidvania, que apunta a convertirse en los cimientos de una nueva era de cacerías contra las criaturas de la noche a los mandos del Clan Belmont.