Análisis – Call of Duty: Black Ops 4

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Analizamos la nueva entrega de la saga bélica más famosa del mundo.
Por Sergio Alarcón 18 octubre, 2018

La saga bélica más conocida del mundo vuelve a la carga con la cuarta entrega de su subseries Black Ops, con la pretensión de convertirse en la mejor entrega hasta la fecha.

Treyarch ha cerrado los ojos y se ha lanzado al vacío sacrificando el clásico modo Historia característico de Call of Duty y sustituyéndolo por Blackout, un modo battle-royale con el que pretende convertirse en uno de los referentes dentro del género.

Y la pregunta es: ¿Han acertado con este All-in? Te lo contamos a continuación.

Lo clásico nunca falla

Esta cuarta entrega de Black Ops ha decidido pivotar sobre tres modos de juego bien diferenciados para deleitar a todos los tipos de jugadores que pretenden disfrutar con un shooter:

Por un lado, tenemos el clásico modo Multijugador, el eje central de Call of Duty y su “vieja confiable” para atraer a su público. Y por supuesto, sigue funcionando.

Treyarch ha ido un paso más allá en esta entrega fusionando lo mejor de las dos anteriores. Así pues, tenemos una jugabilidad parecida a Black Ops 2 junto con el elenco de Especialistas que protagonizaron Black Ops 3. Respecto a éste último, perdemos los saltos acrobáticos y los jet-packs para volver a asentar los pies en el terreno, de manera que el gameplay se vuelve más táctico y estratégico.

Para quedarse en un punto medio y equilibrado, esta entrega ha introducido el sistema Guns Still Up, con el que tan solo perderemos el control del arma al recargar o utilizar las curaciones, pudiendo disparar en todo momento, ya sea saltando, deslizándonos por el suelo o pidiendo un helicóptero de combate. De esta manera se ofrece a los jugadores una manera de mejorar su habilidad con el juego para sobrepasar a sus rivales sin llegar a los límites de Black Ops 3 y sus acrobacias.

Como ya os contamos en nuestras Primeras Impresiones sobre la Beta Multijugador, esta cuarta entrega ha apostado por recuperar a los Especialistas de la tercera, de manera que antes de comenzar cada partida tenemos que elegir a uno de ellos. Cada uno tiene dos habilidades especiales, siendo una de ellas una definitiva más potente (e infrecuente) que la otra. Estos personajes están enfocados a diversos roles para poder crear equipos equilibrados según las habilidades que posee cada uno.

Así pues, Ajax es ideal para lanzar una Nueve Destellos a una habitación y desplegar su Escudo Balístico y entrar como vanguardia a un punto importante mientras Recon marca a los enemigos con su Dardo Sensor y muestra su posición con su Visión de Pulso.

Por suerte o por desgracia, estas habilidades tardan bastante tiempo en recargarse y mientras no se utilizan los personajes son idénticos en cuanto a estadísticas se refiere. Con esto lo que se consigue es que los Especialistas, una vez dominadas sus habilidades para saber en qué momento utilizarlas, sean capaces de darle la vuelta a una partida, pero sin llegar a tal punto en el que se convierta en abusivo para no desbalancear el juego en función de su elección, lo que nos anima a probar a diferentes personajes para saber adaptar su rol a cada partida.

A modo de tutoriales y como una manera de introducir algo de historia y cinematicas, Call of Duty: Black Ops 4 introduce el Cuartel General de Especialistas en el que podemos conocer brevemente la historia de cada personaje para después recibir una pequeña instrucción de cómo utilizar sus habilidades especiales y por último, ponerlas en práctica en una partida contra bots y así además probar uno de los distintos modos de juego multijugador. Dos pájaros de un tiro.

Otra de las novedades de esta cuarta entrega es la inclusión de la barra de vida de los jugadores enemigos en la interfaz, de manera que podamos valorar en todo momento cuánta salud restamos a nuestros rivales con cada disparo. Muchos de los jugadores más veteranos de la saga notaréis que en esta entrega tenemos 150 puntos de vida en vez de 100, de manera que obviamente, necesitamos “tirar de más cargador” si queremos abatir a un enemigo, lo que nos otorga más tiempo de reacción ante un tiroteo, tanto para bien como para mal.

Además, para recuperar salud deberemos hacer uso de las Jeringuillas que tenemos disponibles en el botón L1 cada cierto tiempo, de manera que tenemos que medir bien los tiempos para no quedarnos vendidos curándonos tras una refriega.

Los menús siguen la dinámica de anteriores entregas, con el apartado de Rachas de puntos para escoger qué rachas queremos obtener al obtener una determinada puntuación o el de Crear una clase, en el que personalizamos a nuestro personaje con armas modificadas, equipamiento y diversas ventajas.

Conforme subimos de nivel, vamos desbloqueando nuevo armamento y equipo, y al llegar al máximo (nivel 55) podremos reiniciar el contador para desbloquear los famosos Prestigios, con los que además recibiremos una Ficha con la que desbloquear permanentemente un equipamiento.

Respecto a los modos de juego, vuelven los clásicos del Multijugador como Duelo por Equipos, Baja Confirmada, Dominio o Buscar y Destruir, tanto en su modalidad normal como en la modalidad Extrema. Por supuesto hay nuevas incorporaciones, entre las que destaca Control, un modo similar a Dominio en el que debemos mantener dos puntos bajo nuestra influencia para ir sumando puntos mientras que vigilamos el contador global de vidas, puesto que si el de nuestro equipo llega a 0, la partida se termina.

Otra de las incorporaciones es Atraco, un modo que recuerda mucho a lo visto en CS: GO, ya que consiste en recoger una bolsa de dinero de un punto del mapa y llevarla al punto de extracción, y para ello deberemos prepararnos antes de cada ronda comprando nuestro equipamiento con el dinero que consigamos en las anteriores. Además cada jugador tiene una sola vida y si nos abaten tendremos que esperar hasta la siguiente para jugar de nuevo.

Otro de los puntos importantes en este modo de juego son los mapas. Como ya se anunció, en esta entrega han sido recuperados y remasterizados varios mapas clásicos de otras entregas, como Firing Range, Summit o Jungle, de manera que los fans más nostálgicos de la saga puedan volver a los orígenes a la vez que se incorporan otros nuevos. Entre todos suman 14, sin contar los del Pase de Temporada.

En Call of Duty: Black Ops 4 se ha primado por la verticalidad y el dinamismo para crear los mapas, de manera que se evita el “campeo” en su gran mayoría y nos obligan a no dejar de movernos y estar atentos a cada esquina, ya que muchos de ellos están llenos de pasillos, entresijos y entradas secretas con las que poder sorprender al equipo rival y causar un verdadero destrozo entre sus filas.

  ¿Os suena?

En general, el Multijugador de Call of Duty: Black Ops 4 bebe de las anteriores entregas y refina su contenido, yendo más allá y ofreciendo una experiencia muy pulida. Además, este apartado ha sido muy mejorado respecto a la Beta que pudimos disfrutar en septiembre, de manera que tanto en lo técnico como en lo estético se ha logrado un grado de mejora muy considerable.

El apartado visual de este modo de juego no se ha visto muy modificado respecto a su anterior entrega, quedándose estancado en la calidad “estándar” que llevamos viendo en la saga estos últimos años y sin aspirar a dar el salto gráfico que comienza a ser necesario si Call of Duty quiere seguir siendo un referente en todos sus apartados.

Órdago a la grande: Blackout

Si hay algo que ha puesto a Black Ops 4 en el punto de mira de las dudas y críticas tanto de sus fans como de la prensa especializada ha sido la decisión de prescindir de un modo Historia como tal para incorporar a la saga a la fiebre de los battle-royale.

Este cambio ha sido arriesgado, pero Treyarch ha sabido incorporar este género a la saga Call of Duty y, lejos de quedarse en otro juego del montón, ha logrado barnizar este modo de juego con la esencia de la saga a la perfección.

Como todo battle-royale, iniciamos la partida con otros 88 jugadores (en la modalidad Individual, o 100 si jugamos dentro del modo Escuadrones) y nuestro deber será el de abatir a todos los rivales para ser los únicos en sobrevivir. Obviamente, todos los elementos del género están presentes, especialmente la “caída” al mapeado desde un helicóptero para escoger nuestro punto de partida o el cierre de la zona para favorecer los encuentros entre jugadores.

  Para jugar en Blackout podemos crear un personaje propio o utilizar a alguno propio de la franquicia

Es ya en tierra donde notamos que no estamos en un battle-royale cualquiera si no que estamos jugando a Call of Duty. La dinámica de “lootear” y abastecernos de recursos para afrontar la partida sigue siendo la misma que en otros títulos, pero Blackout ha sabido poner su marca de agua para que no se nos olvide que seguimos en su mundo:

Por un lado, las armas que encontramos son las mismas de las que podemos disfrutar en el modo Multijugador o en el de Zombies, con la variante de que para poder modificarlas debemos encontrar las distintas piezas que queramos incorporarles, tales como las mirillas, los cargadores rápidos o los silenciadores. Para ello tan solo deberemos recogerlas del suelo y si son compatibles con el arma que portemos, se incorporarán automáticamente.

Si queremos modificar algo concreto podemos entrar al menú y quitar y poner equipamiento a placer. Este menú recuerda mucho a títulos como PUBG, con nuestro joystick derecho funcionando a modo de “ratón” con el que seleccionar los distintos elementos. También disponemos de un “menú rápido” con el que equiparnos sin perder apenas tiempo utilizando la cruceta superior.

Respecto a estas mecánicas, hay que señalar que han sido muy mejoradas respecto a su Beta, ya que recoger las cosas del suelo se ha vuelto mucho más exacto y veloz que lo que vimos anteriormente, cosa que se agradece mucho ya que apenas perdemos tiempo en equiparnos nada más caer o al abatir a un enemigo.

A la vez que podemos recoger armas, objetos de salud y distintos niveles de blindaje, también tenemos a nuestra disposición dos tipos de equipamiento especial:

Por un lado tenemos las distintas habilidades de los Especialistas, en esta ocasión de un solo uso, como el Gancho Pistola de Ruin o el Alambre de Espino de Torque, de manera que podamos utilizarlas para crear una táctica concreta y abordar una situación. Junto con el resto de equipamiento, esta incorporación otorga una inmensa cantidad de opciones tácticas en un género como es el del battle-royale, en el que el tener controlados a los rivales o adelantarnos a sus movimientos es realmente crucial.

Por otro, podemos recoger distintas Ventajas para obtener distintas mejoras por un periodo limitado de tiempo, tales como la capacidad de escuchar los pasos de los rivales desde más lejos, ver el equipo disponible a través de las paredes de los edificios o curarnos un 50% más rápido.

Otro de los guiños más señalados de Blackout es su propio mapa, y es que está formado de diversas zonas bien diferenciadas, siendo algunas de ellas recreaciones de mapas multijugador clásicos de la franquicia, tales como Nuketown Island o el Psiquiátrico, donde aparecen zombies que nos atacarán mientras nos equipamos por sus pasillos.

El mapa tiene unas dimensiones bastante respetables (aunque muy bien equilibrada, ya que no se hace ni demasiado grande ni demasiado pequeño), por lo que tendremos a nuestra disposición todo de vehículos para recorrer grandes distancias ya sea por tierra, mar o aire. Tenemos a nuestra disposición helicópteros, lanchas, camiones o quads de la manera que nos plazca, siempre y cuando tengamos en cuenta que seremos más ruidosos que si vamos “a pata” por el mapeado. Estos vehículos adquieren especial importancia cuando jugamos en Escuadrones con amigos, ya que mientras uno conduce los demás pueden ocupar distintas posiciones para castigar a los rivales.

Por desgracia, este modo de juego ha tenido que hacer algunas concesiones por el camino, y es que gráficamente es el más pobre de los tres con diferencia, ya que aunque en PlayStation 4 Pro consigue mantener el tipo, tanto las texturas como la calidad gráfica general de las partidas rinden por debajo de lo habitual, y estando en 2018 y a estas alturas de la generación este tipo de “lastres” marcan la diferencia.

En definitiva, Blackout ha conseguido convertirse en un referente dentro del género battle-royale y adaptarse perfectamente al universo de Call of Duty, de manera que ofrece una experiencia totalmente novedosa dentro de la saga aportando una alternativa a quienes buscaban algo diferente dentro de Black Ops.

Zombies a través del tiempo

Por último, el otro gran pilar que sostiene a Call of Duty: Black Ops 4 es su modo Zombies. Este conocido modo consiste en aguantar infinitas oleadas de muertos vivientes mientras vamos completando los distintos secretos del mapeado, abriendo puertas y comprando diferentes armas mientras luchamos por sobrevivir.

En esta ocasión, se han incorporado muchas novedades a este modo de juego. Por un lado, antes de comenzar las partidas podemos personalizar a nuestro personaje a través de un sistema de clases: Al escoger una clase elegimos un arma definitiva que se carga con el tiempo, como un gran martillo o un bastón de rayos. A su vez, podemos equiparnos con cuatro mejoras distintas en forma de Elixires, disponibles en nuestra cruceta, tales como obtener la capacidad de matar de un disparo en la cabeza, de revivir rápidamente a un compañero o de teleportarnos a un lugar aleatorio si nos vemos atrapados por la horda de muertos.

  El nivel de personalización de nuestro personaje ha aumentado considerablemente en esta nueva entrega

Durante la partida, encontraremos distintos Altares que representan a grandes deidades como Zeus o Ra, en las cuales podremos comprar las Mejoras que previamente les hayamos asignado en el menú.

También disponemos de una Armería en la que modificar nuestras armas, para que al comprarlas tengan equipados todos los accesorios que hemos desbloqueado para ellas, y obtener algo de ventaja al adquirir nuestras armas favoritas.

Este modo de juego no ha hecho más que crecer desde que nació, y en esta cuarta entrega de la saga Black Ops cuenta con tres mapas en su lanzamiento: IX (un coliseo de gladiadores), Travesía Desesperada (a bordo del Titanic) y La Sangre de los Muertos (en una prisión, a modo de guiño para el querido Mob of the Dead de Call of Duty: Black Ops 2). Este modo de juego es el que más carga narrativa posee respecto al resto del juego, animándonos a desentrañar todos los secretos que ofrece la historia de nuestros personajes y de las localizaciones en las que se desarrollan las partidas, todo en forma de rompecabezas y puzles con una dificultad creciente conforme avanzamos en las oleadas.

Visualmente el modo Zombies es el que mejor se conserva, ya que tanto la recreación de los escenarios como la estética de los zombies consiguen crear una ambientación de lo más lograda, y a esto debemos sumarle los efectos visuales de las Mejoras en forma de Elixires y los efectos sonoros de los aliados y los enemigos.

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Jugabilidad: 9
Gráficos: 7.8
Sonido: 8.5
Satisfacción: 9.3