Parche, update, actualización: juego inacabado

César Rebolledo · 29 diciembre, 2018
El drama de la generación conectada a internet

“Hay disponible una nueva actualización de software”. Palabras malditas para algunos. En ocasiones, la gente que está esperando que por fin se ponga solución a algún bug que les impide seguir disfrutando de su partida las reciben como agua de mayo. Pero lo que es innegable es que hoy en día es complicado encontrar un juego que, desde su lanzamiento, no tenga actualizaciones. De hecho a Fallout 4, por ejemplo, ya le vienen en camino las suyas. ¿Son realmente necesarios tantos parches?

Muchas veces nos paramos a pensar en no hace tantos años, antes del advenimiento de la conexión a internet en las consolas, y no son pocos los que llegan a la siguiente conclusión: “Antes no había parches y los juegos no tenían bugs”. Nada más lejos de la realidad. Para poder seguir, es necesario plantearse qué es lo que hay realmente detrás de un juego.

¿Cuántos de vosotros habéis tenido alguna vez que programar algo? Yendo a algo más fácil y más cotidiano por aquí, ¿cuántos de vosotros habéis hecho alguna vez una guía de trofeos? ¿Cuál es el resultado de un corchete sin cerrar, de una coma donde no debe ponerse, de una mayúscula donde debía haber una minúscula? Desde el más simple bbcode hasta complejas cadenas de SQL, el diablo está en los detalles. ¿Qué es lo que hay, después de todo, tras el movimiento que nuestro personaje hace para algo tan simple como recargar su arma, lanzar un hechizo o golpear un balón? Cientos y cientos de líneas de código.


Todos actualizando, raro es el que se libra del update

Pero volvamos al pasado. Pongamos un ejemplo de algo que se podría haber solucionado con un parche. Digimon World, en algunas de las ediciones de su versión PAL, venía con al menos un bug que imposibilitaba terminar el juego. Teniendo en cuenta lo complicado que era llegar a las partes más avanzadas de este título, esto era algo realmente frustrante. Los jugadores encontraron tiempo después ciertas formas de saltarse estas imperfecciones, pero el hecho es que la posibilidad de poder distribuir una actualización habría puesto remedio inmediato.

Ahora avanzamos al mismo tiempo que la tecnología. Las opciones crecen a un ritmo geométrico, al igual que el trabajo necesario para poder hacer realidad las intenciones de los miembros del estudio. Casi cualquier cosa que un desarrollador sueñe es posible con la correspondiente cantidad de horas y esfuerzo dedicados a ello. Pero lógicamente, la posibilidad de cometer un error que pase inadvertido es aún mayor que antes.

Fallout 4, uno de los más solicitados a parche del momento

En muchos casos la opinión general es unánime: se dedican demasiados recursos a las campañas de marketing, a las presentaciones mundiales, pero poco dinero al testeo del juego. Siendo justos, es obvio que no son pocos los casos en los que este hecho es una realidad. Ahora bien, volvemos a preguntar a aquellos que alguna vez hayan tenido que programar algo: ¿es realmente posible contemplar todas las posibles situaciones que puedan darse usando ese programa que has diseñado? En ocasiones, la respuesta es un “Sí” rotundo. En otras, es un simple “Sí”, aunque, en el fondo de nuestra cabeza, sabemos que no es a prueba de bombas.

Pensemos en las posibilidades de un juego de mundo abierto. Un jugador, al llegar a un punto exacto del mapa, se sube a una caja que viene empujando desde hace varios minutos, algo sin mucho sentido. Tras subirse a ella, salta y al mismo tiempo provoca una explosión que lo lanza por los aires, en medio de su “salto propulsado” usa una habilidad que hace que llegue más arriba aún. Un buen cálculo de todos estos factores hace que el jugador llegue a lo alto de un muro… tras el cual no hay nada, el jugador cae sin fin. ¿Es posible prevenir esto?


El jugador, buscando el bug y poniendo a nuevos límites los juegos

La verdad es que es algo complicado de prever. A día de hoy existen usuarios que se divierten buscando esta clase de bugs. Ojo, no lo criticamos. Más bien al contrario, muchas veces un bug puede tener efectos bastante divertidos. Pero pocas veces un programador, por mucho testeo que haya, puede llevar ventaja a cualquier oscuro método que un jugador intente usar para buscar bugs. Una analogía sería la de los hackers que se dedican a lllevar a cabo pruebas de seguridad informática, siendo los responsables de la seguridad los programadores de juegos: el objetivo del uno es quedar por encima del otro. En ocasiones ganan unos, en ocasiones otros.

Sin embargo hay otro tipo de actualizaciones, aunque menos frecuentes: las que añaden contenidos a los juegos. Sin entrar a valorar si parte de estos nuevos contenidos sólo son accesibles para los que hayan pagado los DLCs, vamos a poner un ejemplo de cómo las actualizaciones pueden cambiar un juego: Destiny. A través de parches y actualizaciones, el juego ha cambiado varias de sus mecánicas de juego, se han añadido personajes, contenidos…


The Witcher 3, jaleo con su framerate inicial y cierta mejora tras el update

En los MMO y los juegos de disparos en primera persona centrados en el modo online, los parches por lo general no es que sean bienvenidos, es que son necesarios. A través de los propios jugadores y su forma de hacer las cosas, el estudio responsable es capaz de equilibrar la balanza. Un parche puede servir para reducir el daño de una determinada arma bajo unas circunstancias concretas porque esto está afectando a la experiencia de juego. Una habilidad especialmente overpowered sin motivo alguno ve su daño reducido, o limitado su número de usos. A través del feedback de los usuarios, los reponsables del título ven qué es lo que podrían cambiar para hacer que jueguen con más comodidad.

Ahora bien, quizás hasta ahora hayáis pensado que estamos defendiendo la existencia de los parches y actualizaciones, pero la verdad es que no vamos a hacerlo. Aunque tampoco vamos a declararnos en contra. Nosotros, como todos, hemos sufrido los efectos de los parches lanzados sin ton ni son que dan más problemas que los que arreglan. No queremos mirar a nadie, ¿verdad Skyrim?


TES V: Skyrim, tantas cosas mágicas como bugs e inestabilidad

No obstante, sí que vemos una cierta ventaja a la existencia de parches y es que permiten no tener que retrasar excesivamente el lanzamiento de un juego. Cuando un título pasa a la fase gold, es decir, se llega a la fase final de su producción, se preparan los discos, etc. los desarrolladores ya lo tienen casi todo listo. En ese lapso de tiempo, pueden preparar una serie de arreglos a problemas que conocen, que saben cómo solucionar, pero que no han tenido tiempo a aplicar antes de empezar con la producción. El fruto de esto son los conocidos “parches de lanzamiento”. ¿Qué es mejor si al final el tamaño del juego es el mismo, un parche de lanzamiento, o esperar dos semanas más que salga el juego? Eso queda ya a juicio de cada uno.

En conclusión, es bastante complicado decir que las actualizaciones sean totalmente necesarias. Un proceso de testeo en profundidad y la disponibilidad de betas abiertas antes de lanzar un juego es sin duda una buena manera de evitar estos problemas. Pero lógicamente, no todos los estudios pueden permitirse todo este proceso. Así que tampoco podemos decir que los parches no sean totalmente necesarios. ¿Que qué opinamos nosotros? Que como todo, debería hacerse con cierta medida. No es lógico que un juego necesite un parche para solucionar los problemas que ha ocasionado un parche que se puso para descarga porque el primer parche estropeó el juego. Pero que cada cierto tiempo, cuando se detectan errores imprevistos, se lancen parches para mejorar el juego, sin duda es algo con lo que todos podemos vivir.

Por cierto, este artículo ha sido actualizado un par de veces mientras se redactaba. Pero seguro que no lo habéis notado.

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