El Condensador de Fluzo: Parasite Eve 2

César Rebolledo · 29 diciembre, 2018
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A muchos quizás les pueda parecer que un servidor sólo habla de juegos de Squaresoft cuando presenta uno de estos artículos, pero es que realmente la compañía presentó lo que representa, posiblemente, la auténtica edad de oro de sus títulos en lo que a calidad se refiere. Inmersivos, profundos, con una duración y rejugabilidad considerables y por encima de todo, como digo, de altísima calidad.

En éste caso nos vamos a poner a recordar Parasite Eve 2, continuación de un título que no llegamos a ver por estos lares, ya que sólo se puso a la venta en Japón y Estados Unidos. Si la primera entrega llegó al público japonés y americano en 1998, la segunda lo haría en 1999 para japón y en el año 2000 para los estadounidenses y europeos.

Parasite Eve 2 nos presenta a Aya Brea, una agente de MIST (Mitochondrion Investigation & Supression Team), una sección especial dentro del FBI encargada de localizar, eliminar y encubrir la existencia de ANMCs (Artificial Neo Mitochondrion Creatures), aberraciones genéticas surgidas por mutaciones de seres humanos. Ella misma no es un ser humano normal, ya que durante el Incidente de Manhattan (un brote mitocondrial en torno al que giraba la primera entrega) descubrió que ella misma había desarrollado poderes, pero retenía sus características humanas, convirtiéndola en el enemigo perfecto para los engendros.

Cuando se produzca una situación que requiere la actuación de MIST en la Torre Akropolys, Aya descubrirá que no queda más remedio que dejar el caso sin terminar de investigar, ya que un misterioso individuo se ha asegurado de que no quede ninguna prueba. Acto seguido, se dirigirá a Dryfield, un pueblo perdido en el desierto en el que se ha detectado actividad de ANMC y en el que nuestra protagonista descubrirá un posible futuro menos que apetecible… además de tener que asumir su responsabilidad por ciertos hechos.


El juego mezcla la mecánica survival horror que estaba en auge en su momento con la exploración y el RPG. Aya se mueve por los distintos escenarios eliminando a los enemigos principalmente con armas de fuego (hay también un par de armas blancas y una bayoneta que puede adaptarse para usarla con un rifle) en tiempo real. Una retícula nos mostrará el enemigo al que apuntamos y en la esquina de la pantalla veremos la munición que nos queda. La mayoría de armas tienen disparo principal y secundario, que suele ofrecer efectos especiales (un flash para cegar a los enemigos o en el caso de la más que versátil M4A1, según nuestro accesorio puede ser una bayoneta, un lanzallamas, un lanzagranadas, un láser o una herramienta de electroshock).

En Parasite Eve 2 podemos conseguir distintos poderes para nuestra protagonista, que van desde una simple bola de fuego o la curación, hasta ataques que incineren a todos los enemigos en la zona o hagan aparecer rayos que paralicen a nuestros enemigos. A medida que vamos derrotando monstruos, conseguimos EXP con la que desbloquear estas habilidades y mejorarlas.

Tenemos, además, un obstáculo que en ocasiones es bastante grande, en forma de puzzles. Puzzles de verdad, de los de antes. De los que te exigen investigar los escenarios para averiguar la solución (o al menos así era antes, cuando internet no era tan fácil de explorar), que iban desde la partitura del puente, hasta la caja registradora del motel o nuestro encuentro con el virus FakeKeeper (espero que alguien haya entendido la referencia en el título del artículo).

Aya puede mejorarse como en un RPG, con la diferencia de que en lugar de subir de nivel, se mejora haciendo uso de objetos que mejoran sus HP y MP, o equipando Armaduras, que ofrecen mejoras en estos parámetros y efectos especiales, como un detector de movimiento que nos proporciona un radar con la posición de los enemigos o protección contra estados alterados, además de bolsillos.

El tema de los bolsillos es importante, ya que nuestro inventario tiene una capacidad muy limitada, sólo podremos llevar 20 objetos encima y esto incluye la armadura y el arma equipada así como la munición, si bien excluye, por suerte, objetos principales como llaves o tarjetas. No obstante, en combate sólo tendremos acceso a los objetos que hayamos colocado en los mencionados bolsillos de nuestra armadura. Podremos ampliar estos bolsillos hasta un máximo de 10, con lo que tendremos que pensar si queremos llevar algún arma extra, objetos con los que curarnos…

El punto fuerte del juego es, sin duda, el apartado de armas. Cuando comencemos el juego, tendremos sólo una M93R y una Tonfa. Sin embargo, en la Torre Akropolys, que sirve de tutorial para el juego por decirlo de alguna forma (también tenemos un completo tutorial en una galería de tiro en el CG de MIST), iremos probando algunas armas, como un lanzagranadas o una MP5A5.

Esto no es más que una muestra del vasto arsenal al que tendremos acceso, que incluye varias escopetas, lanzagranadas, el rifle M4A1 que permite un montón de modificaciones, pistolas, ametralladoras… incluso cierta arma cuerpo a cuerpo que también permite disparar a la que no tendremos acceso en nuestra primera partida.

La rejugabilidad del título es, como poco, considerable. Para empezar, tenemos varios finales, que dependen de una serie de puntos de inflexión, en los que, según el camino que escojamos o las decisiones que tomemos sobre si recoger un determinado objeto o no, o realizar una cierta acción, iremos ampliando la trama. Sólo con las decisiones correctas llegaremos a descubrir toda la verdad oculta tras una trama que se complica bastante y llegaremos a ver el auténtico final del juego, averiguando lo que pasa con todos los personajes.

Además, una vez terminemos el juego, veremos que se nos plantean varias dificultades. El primer aumento de dificultad y posiblemente el modo de juego más interesante es el Bounty Hunter. En esta dificultad, desde una fase muy temprana, casi desde el principio, nos encontraremos con los temibles golems (un enemigo que sólo aparece en la parte final del juego) en lugar de enemigos normales. Estos enfrentamientos nos recompensan con objetos especiales, como armas que sólo podríamos conseguir más tarde. Los dos aumentos de dificultad extra son los modos Scavenger, en el que no podremos hacernos con demasiados objetos en las tiendas y el modo Nightmare, que ofrece un auténtico desafío comenzando con la mitad de HP y siendo los enemigos mucho más peligrosos.

En todas estas dificultades, conseguiremos BP que sirven para comprar armas, armaduras, objetos y munición y que conservaremos al terminar nuestra partida. Las dificultades más altas ofrecen un multiplicador para los BP y la EXP conseguida, con lo que nuestra siguiente partida empezará con más o menos puntos según la que escojamos.

Por último, tenemos el modo Replay. En éste modo podremos hacer uso de armas especiales: cada vez que terminemos el juego conseguiremos un rango, que nos permitirá acceder a nuevas armas en el modo Replay. Tenemos veinte rangos a conseguir, con sus respectivos packs de objetos que usar, en muchos casos, a modo de curiosidad, en especial las dos últimas armas que conseguiremos: un Sable Pistola y un potente, pero lento Rail Gun.

Después de éste juego, llegó a PSP (también se puede jugar en Vita a día de hoy) una tercera parte que, si bien ofrece una experiencia magnífica, está mucho más enfocada al shooter y pierde enteros respecto a Parasite Eve 2, que sin duda es el punto más fuerte de la saga.

Sin duda y como comentamos al principio, parte de la época dorada de Squaresoft y del mundo de los videojuegos en general. Parasite Eve 2 está disponible a través de la Store, compatible con PS3, PSP y PS Vita, a un precio de 9,99 €.

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