8 momentos memorables de Call of Duty

En pie, soldado: ¡nos vamos!

Parece mentira, pero a lo tonto a lo tonto, este año hará ya nada menos que trece años de la primera entrega de Call of Duty. Era en 2003 cuando la saga aparecía de forma exclusiva para los jugadores de PC, mientras que los de consolas no tuvimos un juego hasta la época de Gamecube y PS2, con Call of Duty: Finest Hour. Más de una década de juegos y que, desde 2005, ha sido una saga anual. Puede que os guste más o menos, puede que os interese únicamente el multijugador o puede que nunca hayáis jugado, pero está claro que si aguantas ese ritmo, sin duda eres una franquicia que algo tiene.

Durante estos años hemos viajado desde los campos de batalla de la Segunda Guerra Mundial a un conflicto que bien podría estar teniendo lugar ahora mismo en Oriente Medio. Hemos vivido de primera mano las famosas operaciones encubiertas de la Guerra de Vietnam y hemos sido testigos de una terrible conspiración del comunismo de Rusia con el fin de hacer tambalearse Estados Unidos. Nuestros soldados se han enfundado exoesqueletos, han reemplazado miembros perdidos por otros cibernéticos y este año, directamente, se van al espacio. Con tantas aventuras, sin duda hay cosas que realmente muchos recordarán. Hoy repasamos 8 momentos memorables de la franquicia Call of Duty.

Finest Hour supuso, como decimos, la llegada de la saga a consolas. Medal of Honor ya nos había lanzado a la guerra contra los nazis, pero Finest Hour llegaba en el momento perfecto. Los videojuegos estaban comenzando por aquel entonces a no ser una afición tan “marginal” y empezaba a entrar con fuerza en la sociedad. Es por ello que, para muchos, el primer contacto con los shooters de la Segunda Guerra Mundial fuera este y la experiencia por aquel entonces resultaba bastante sobrecogedora. Es complicado olvidarse cómo el pobre Sokolov se abre paso por la destrozada Stalingrado, armado de un simple Kar 98 frente al avance alemán.

A día de hoy, por desgracia, vemos con demasiada frecuencia noticias sobre ataques terroristas. Sin embargo, hace no tanto tiempo, esto no era algo tan habitual y la comunidad internacional seguía teniendo muy presentes atentados como el 11S y el 11M. Con la intención de no ofender a este público, fue necesario dar la opción de eliminar uno de los momentos críticos de la segunda entrega de la saga Modern Warfare. Encarnando a un agente encubierto, participábamos (aunque de hecho, no es necesario disparar un sólo tiro contra los inocentes) en una matanza en un aeropuerto, liderada por Makarov. El villano ha estado presente de una forma u otra en toda la trilogía y esta era su auténtica presentación, acompañada de una mortífera bala difícil de olvidar.

Black Ops es, en lo que a modo campaña se refiere, una auténtica obra maestra. Si hubiera que hacer una película de uno de los juegos de Call of Duty, sin ninguna duda esta sería una de las mejores opciones. Hay una gran cantidad de momentos más que memorables en el juego, pero resulta imposible olvidar la referencia a la escena legendaria de Cristopher Walken, Robert De Niro y John Savage en Deer Hunter. Bowman, Mason y Woods, atrapados. Bowman muerto y nuestros dos héroes, jugando a la ruleta rusa para diversión de soldados vietnamitas. Nunca una bala salvo dos vidas de forma tan espectacular. Todo sea por la patria.

Ghosts es una de esas entregas de la saga que quizás no haya gozado de tanta popularidad como otras. Llegada después del exitoso Black Ops II, no es de extrañar que las expectativas fuesen muy altas y, bien por ciertas incongruencias argumentales o por otros motivos, la campaña del juego no es especialmente memorable. Sin embargo, su comienzo sí que lo es. De no ser por la campaña promocional, nadie se habría quedado indiferente al ver cómo empezábamos en el puñetero espacio (es complicado ponerse en un entorno más hostil), en una estación espacial atacada por traidores que bombardean algunas de las principales ciudades norteamericanas. Hasta el nombre de la estación (ODIN) mola.

La saga Modern Warfare tiene sin ninguna duda la mayor cantidad de momentos épicos y memorables en comparación con cualquier otra serie de toda la franquicia. Y además se atrevió a destruir atuénticos símbolos nacionales en pos de la espectacularidad cinematográfica, algo que no todos los directores tendrían el valor de hacer. ¿Cuántas veces habéis visto la Casa Blanca destruida, por ejemplo? Si lo pensáis, menos de las que parece. ¿Y cuántas de esas veces, la Casa Blanca ha sido un campo de batalla que debe recuperarse sala a sala? Aún menos. Eso por no mencionar el momento en que la Torre Eiffel se viene abajo. Será cosa de que querían compensar: ya sabemos que los norteamericanos y los franceses no se llevan muy bien.

Esto ya es poco menos que un clásico. En varios de los juegos de la franquicia, hay dos momentos que se repiten y en el que nuestro protagonista se salva por una casualidad, por intervención divina. El primero suele tener lugar durante los primeros compases de la aventura: nuestro personaje está en un momento peliagudo y, de repente, el suelo bajo sus pies cede. Resbalamos hacia una muerte segura y justo cuando todo está perdido, a cámara lenta, un compañero, nuestro salvador, se deja caer, queda agarrado con una mano a un saliente y con la otra nos salva la vida. El otro suele ser al final del juego y ha estado presente, por ejemplo, en las tres entregas de Modern Warfare. El malo maloso malísimo de turno está a punto de acabar con nosotros y un compañero, supuestamente muerto, lo distrae el tiempo suficiente para que nosotros, a cámara lenta, pongamos fin a la situación. ¿Quién no recuerda a Price y Shepard partiéndose la cara mientras nosotros nos sacábamos un cuchillo del pecho para tirárselo al ojo a traidor?

Te guste o no el juego, es imposible que no te guste el tráiler. Hace ya años que los tráilers de lanzamiento de Call of Duty están protagonizados por actores y famosos de primerísima línea. Hemos visto a Sam Worthington llevando a cuestas a Jonah Hill, a Cara Delevingne yendo de dura con dos pistolas, a Kobe Bryant y Jimmy Kimmel a un paso de volarse la cabeza… pero nosotros, especialmente, recordamos a Peter Stormare, alias El Sustituto. Capaz de comerse nuestro aburrido turno de trabajo con tal de que nosotros podamos jugar con calma a Call of Duty. Como poco, el hombre tiene paciencia. Pero muy mal genio.

No sabemos si sería por imposición de Activision, no sabemos si sería una idea propia, no sabemos si sería una forma de intentar aprovechar el incipiente por aquel entonces fenómeno zombi, pero lo que está claro es que Treyarch dio en el clavo con este modo. Lo que al principio no era más que un grupito de zombis nazis se ha convertido en un fenómeno que se hizo más conocido en Black Ops. Desde entonces, los hemos visto en Black Ops II, Black Ops II y Ghosts. Advanced Warfare intentó cambiar la fórmula, pero no debió de funcionar demasiado bien si Infinite Warfare vuelve a recuperar el clásica. Eso sí, los que quieran saber cómo acaba el particular argumento protagonizado por los cuatro soldados originales del modo en World at War, estad atentos a Revelations, el cuarto DLC de Black Ops III: la historia se acaba ahí.

Nos dejamos ciertos momentos que más de uno recordará, seguro. La bomba nuclear, Vorkuta, el asalto a Atlas, reencontrarse con Woods tantos años después… digamos que como “película”, la campaña de algunos es mejor que otros. Pero dejando al margen la política de los DLCs y de que sea uno de los máximos exponentes de los eSports (y por tanto, muy centrado en el multijugador competitivo), hay que decir que también se han hecho grandes trabajos en otros campos de la saga.

¿Qué otros momentos de Call of Duty recordáis y por qué?