Pro Evolution Soccer 2009

75
Segundo asalto de PES en la nueva generación.
Por Stewie 24 octubre, 2008

¿Un “Pro” más?

En los tiempos en los que poseer una PSX en el salón de tu casa te hacía parecer un tipo de lo más modernizado, Electronic Arts mandaba en el ámbito futbolístico. Su saga “Fifa” poseía la total oficialidad y hasta casi el monopolio con respecto a lo poco que se podía encontrar en el mercado del género que fuera mínimamente decente.

Ya en la era de la SNES Konami demostró lo mucho que tenía que ofrecer con varias grandes versiones de “Internacional Superstar Soccer”, atrayendo así la atención de buena parte del público y la prensa. Pero fué en la primera plataforma de Sony donde realmente comenzó a preocupar a EA, porque “ISS Pro Evolution Soccer” poseía una jugabilidad jamás vista hasta la fecha y el espectáculo y enorme diversión que ofrecía en el terreno de juego no tenían ningún tipo de rival. En la práctica, el único gran pero con respecto a Fifa consistía en la ausencia casi total de licencias y en que la franquicia de EA continuaba cada año en el más alto escalón de las ventas.

La entrada en PS2 no sólo sentó bien al “Pro”, sino que además significó el claro ascenso al trono. Konami consiguió subir a lo más alto, fruto de los años de duro trabajo, tanto fuera como dentro de la programación, consiguiendo nuevas licencias a cada año y puliendo lo que ya casi iba pareciendo que era imposible de mejorar.

Salvando el hecho de que en algunas entregas prácticamente ni se notaban variaciones en el terreno de juego, PES mostraba una calidad espectacular, era tremendamente adictivo y mejoraba por momentos manteniendo siempre su popular dinámica de juego.

No fué hasta la llegada de la nueva generación cuando las cosas comenzaron a empeorar mucho. El año pasado PES 2008 acumuló toneladas de malas críticas por donde quiera que nos detuvieramos a consultar, tanto profesionales como aficionadas. Hubieron devoluciones, duros cambios a la competencia, exagerados problemas de optimización y mil y un parches de dudosa utilidad.

Casi por inercia las miradas de los más aférrimos seguidores de PES se fijaron en la entrega que ahora llega a nuestro hogares, con la inquebrantable esperanza de observar el resurgimiento de un gigantesco dinasaurio caído bajo la sorpresa de todos. Se esperaba un intenso y total lavado de cara, un soplo de aire fresco que recolocara a Konami y su simulador donde siempre le correspondió.

Ahora el material está en nuestras manos. Es hora de comprobar muchas cosas.

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Gráficos

Lamentablemente el apartado técnico supone uno de los primeros grandes baches que nos encontramos en el camino. Sorprende reencontrarse en esta entrega con muchas de las meteduras de pata de la anterior e incluso algunas de nueva factura. A pesar de que, sobretodo en el caso de la optimización, se ha mejorado en algunos matices.

El aspecto gráfico de PES 2009, por mucho que pueda sorprender a alguien, hace gala de ese motor que llevan utilizando y reconstruyendo año tras año desde hace demasiado. Las texturas mejoran, las iluminaciones mejoran, los modelados “ni para tí ni para mi” y las animaciones de los jugadores o la física del balón no sólo es que no mejoren, lo peor es que además empeoran.

Es posible que nadie haya podido olvidar la lamentable forma en la que sprintaban los jugadores en PES 2008. Pues para aquellos que si lo hayan conseguido, esta nueva entrega les refrescará la memoria con una nueva puesta en escena de animaciones que, asombrosamente, continúan empeorando lo visto en nuestras PS2.

Los jugadores persisten con sus movimientos irreales, toscos, feos. Con unas reacciones a destiempo y una colección de pequeños e imperdonables bugs, tales como las escenas en las que un jugador ayuda a otro a incorporarse “a distancia” o las muchas ocasiones en las que vemos “hundirse” sus botas en el cesped, por poner dos ejemplos.

Bien es cierto que el número de animaciones y la inclusión de algunas nuevas reacciones mejoran un poco el resultado. Cabe destacar que ahora observar las repeticiones resulta bastante menos doloroso que en la entrega anterior, ya que se ha mejorado un poco la suavidad de algunas escenas y en general el juego ha corregido por completo cualquier ralentización o “enganchón”.

Con respecto a la física del balón volvemos a observar graves carencias de realismo y, como comentaremos más tarde, de interactividad. El esférico sigue mostrando ese comportamiento propio de pertenecer a un planeta distinto, con distinta gravedad, según convenga a la jugabilidad. Tan pronto podemos verlo flotar sospechosamente como dar la impresión de pesar demasiado o adquirir una velocidad impresionante que no coincide en absoluto con el movimiento que hemos visto en el jugador.

De igual manera ver a nuestro futbolísta conduciendo la pelota se torna visualmente molesto para los tiempos que corren. Sus movimientos continúan siendo aparatosos y sumamente irreales. Se verán regates con animaciones propias del pasado más descuidado y, como de costumbre en el juego, el balón se comportará de manera extraña. Incluso de vez en cuando tenemos la sensación de que lo llevamos atado de un cordel a la bota.

Con los estadios y el césped volvemos a estar en las mismas. Las capturas son las de toda la vida, esas que Konami debió renovar al 100% cuando pisó la nueva generación y que ahora desprenden un aire demasiado obsoleto. Además, para colmo las texturas hacen aguas en muchas ocasiones, incluyendo el césped visto desde cerca o ese público en 3D modificado según convenga y desenfocado en favor del ahorro de tiempo y esfuerzo.

También hay detalles de agradecer que hay que mencionar. Los rostros de los jugadores, a pesar de mantener una anatomía algo forzada, no están del todo desacertados. Además, los porteros si que nos ofrecen algunas animaciones bastante buenas, pasando por alto el hecho de que continúan mostrando errores de IA típicos de la saga.

Por último los menús que Konami ha implementado en este nuevo PES merecen una mención. Están bien diseñados y son muy cómodos y atractivos.

En general PES 2009 no es una renovación técnica, sino un nuevo resultado de como trastear un motor gráfico que jamás debió pisar una PS3 y que comienza a mostrar un cansancio y una falta evidente de recursos que hace sumamente necesario el cambio radical.

Al menos se puede decir que el resultado es superior al PES 2008.

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Sonido

Muchos estilos musicales distintos ha añadido Konami a la navegación por sus menús en este nuevo PES. Como siempre la regla general es el sonido animado y sin demasiadas florituras.

Tendremos Rock, Grunge, Indie, Jazz o Techno entre otros. No resultan demasiado conocidos, pero amenizan bastante la exploración de la interfaz del juego y más de un tema nos acabará gustando de tanto escucharlo. A pesar de que algunos de ellos son algo socarrónicos y repetitivos.

En los estadios da la sensación de que viajamos en el tiempo, puesto que los cánticos, a pesar de que algunos son los propios de cada afición, en muchas ocasiones interpretan esos sonidos raros que parecen vítoreos pero que suenan a vinilo mareado y que acaban incluso desesperando un poco.

Los sonidos ambientales también podrían mejorarse un poco. Por ejemplo, el golpe seco que ocasiona el balón al dar en el larguero suena un tanto irreal, o los gritos de jugadores y cuerpo técnico (ausente en pantalla) deberían mejorarse.

Los comentarios siguen en la línea de lo acostumbrado en la saga. Han mejorado un poco, como hacen cada año, pero les queda camino por recorrer, coherencia de intervención, y la inclusión de Julio Maldonado debería aprovecharse mejor, puesto que pensamos que es un periodista con un estilo que podría beneficiar mucho a un videojuego a través de un trabajo bien hecho.

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Jugabilidad

Estamos ante le apartado que teóricamente, y como siempre ha sido costumbre en la saga, debería ser la joya de la corona. La razón principal de adquirir este nuevo PES, como antaño.

Pues no es así. Habíamos prensenciado estos últimos meses como el juego estaba evolucionando técnicamente con respecto al anterior y albergábamos la esperanza de reencontrarnos con una mágica jugabilidad. Lamentablemente estamos de nuevo ante un producto que, en líneas generales, ofrece algunos pequeños momentos brlillantes entre una rutina asombrosamente arcade y de débil atracción.

Lo primero que llama la atención al jugar a PES 2009 es que se ha mermado su velocidad, tanto en general como en velocidad de conducción. Ahora el juego es más pausado en un intento claro de mejorar el juego táctico. Esto sería una noticia genial de no ser porque al rato de estar jugando comienzas a preguntarte porqué no consigues mantener el control de lo que ocurre con tu equipo.

La respuesta es sencilla y desalentadora. El juego tiene fallos de IA que no puedes dejar de lamentar. Con respecto al legado que PES dejó en PS2, se ha perdido totalmente el rigor que mantenían los jugadores al respetar sus zonas, a trazar el dibujo. En este caso la línea defensiva siempre nos “premia” con demasiados huecos. Han desaparecido aquellos centrales duros de roer, siempre concentrados en sus posiciones, o aquellos laterales que aguardaban al extremo siempre al pie del cañón. En defecto de ello veremos a nuestro equipo avanzando a lo loco o replegándose sin sentido alguno.

Los malos movimientos de nuestros compañeros no son la única mala noticia. Además de ello Konami ha intentado dotar al juego de un realismo en pos de un simulador que acaba por tornarse un arcade molesto. El sistema es el que ya todo el mundo conoce, un sistema típico de la saga, pero los muchos errores lo sitúan a una distancia exagerada de lo conseguido por sus más admirados antecesores. Algo sinceramente preocupante.

No se entiende, por ejemplo, el porqué es tan costoso moverse cuando recibes el balón y se produce un pequeño parón que resulta excesivo incluso para un futbolista real. Esa física del esférico que no solo hemos de mencionar en el apartado técnico, sino que también nos influye mucho al usar el pad. Nos encontramos con pases sencillos que trazan una curiosa línea diagonal resbaladiza en el terreno, balones retrasados involuntariamente y pases que dan la impresión de no llegar y acaban surcando la hierba hasta el objetivo, como si de un balón medicinal se tratara.

Los disparos y los cambios de banda siguen estando muy logrados, a pesar de que desentonan demasiado con otros comportamientos. Como ya hemos mencionado, da la curiosa sensación de que las leyes de la física son distintas según convenga.

A favor se han de decir algunas cosas. PES continúa albergando su encanto en algunos momentos. Es por eso que jugarlo en profundidad puede llevarnos a controlar mejor las condiciones y a conseguir que los partidos se asemejen un poco a la diversidad imaginativa de antaño. Podremos llevar a cabo jugadas muy interesantes, pero el mal trabajo en muchos de los aspectos nos llevará, posiblemente, a no conseguir encontrar esa plenitud que añoramos, esa que tanta falta nos hace y que Konami insiste en aplazar un año más.

Otra gran mala noticia de PES 2009 vuelve a resucitar viejos fantasmas que pensabamos no volver a ver jamás. De nuevo nos faltan licencias, sobretodo la de la LFP es la que resulta más molesta (a parte de equipos como el Chelsea o el Arsenal, también ausentes), puesto que volveremos a tomar las riendas de clubes como el “Valladolid Violeta” o el “Num rojo”.

En beneficio de esta grave carencia Konami ya ha anunciado la salida de un parche que aumentará las oficialidades añadiendo clubes tan esenciales como el Sevilla o el At. Madrid, y mejorando detalles en algunos atuendos.

Por otra parte la inclusión de nuevas modalidades de juego y de una paleta de opciones bastante más atractiva suman interés al producto.

Como modo más curioso y principal atracción en esta entrega, el modo “soy leyenda” nos colocará en la piel de una joven promesa con la cuál trataremos de hacernos, primero un hueco en nuestro primer humilde equipo, y después protagonizar nuestra meteórica ascensión hasta la cima. Respecto a esta modalidad cabe mencionar que resulta bastante entretenida, pero que acaba por resultar ligeramente agobiante, sobretodo por lo repetitivo de muchas situaciones. A pesar de ello muchos la encontrarán divertida. Además incluso existe un modo online donde jugaremos con nuestros jugadores leyenda.

Después de explorar los modos básicos de “Liga master” (sin apenas cambios) o “Liga/Copa”, nos topamos con una pequeña alegría esta vez. Se trata de la inclusión de la licencia de la “Champions Leage”, la cuál Konami ha aprovechado para ofrecernos incluso un modo de juego en el que jugarla como es costumbre. Nada que sea muy novedoso ni determinante, pero aporta su juego y no viene nada mal.

El modo online continúa sin mantener todas las opciones que nos gustarían, pero lo más importante es que se han mejorado las conexiones brutalmente, comparándolas con las de PES 2008. Ahora al menos se pueden jugar los partidos cómodamente y existe la posibilidad del imprescindible “2 vs 2”, aunque sin muchas más florituras. Un aprobado en este sentido para Konami.

[break=”Entre tú y yo”]

“Entre tú y yo”

Os habla un enamorado de “PES 6”, un auténtico machacador del pad durante horas y horas cortesía de una jugabilidad que hizo historia y un trabajo que ahora todo el mundo recuerda como algo soberbio.

Esa, en mi opinión, es la espina más larga y puntiaguda clavada en la piel de Konami.

Es inevitable sentirse mosqueado. No es perdonable pensar en lo que son capaces de hacer un grupo de programación como este y compararlo con sus trabajos actuales en la nueva generación. Da rabia, si, observar que no se han trabajado todos esos aspectos técnicos y jugables que parecía que se dominaban tanto en las oficinas de la empresa nipona.

La sensación que nos queda al jugar es de una sorpresiva desatención en los detalles. De presenciar unos lastimeros resquicios de loq ue un dia fué y ahora s eencuentra descolocado, aislado en una era que le está viniendo grande sin motivos aparentes.

Afortunadamente el resultado es mejor que el del año pasado, pero continuamos en la insuficiencia para que este nuevo “Pro” sea un grande.

Odiosas son las comparaciones. A un servidor le han dejado frío y huérfano de fútbol las dos grandes sagas futboleras de hoy en dia. Tanto Fifa como PES están cometiendo errores jugables que deben de luchar por subsanar adecuadamente. En el caso de la saga de EA las cosas andan cuesta arriba. Resulta mucho más satisfactorio pensar que, aunque su trabajo siga teniendo graves carencias jugables, se está progresando y eso siempre provoca el optimismo del jugador.

No es el caso de PES. Esa es la dura realidad. PES empeora en el terreno de juego y lo hace con claros síntomas de cansancio y una evidente sensación de necesidad de renovación completa. Dos serían las ideas acertadas. La primera trataría de ser la más honesta y completa, que consistiría en un lavado de cara total. La segunda, la más cauta y la menos profesional, volver a las consabidas andadas.

No se que es lo que deben hacer exactamente. Pero lo que más deseo en este mundo es que PES 2010 nos traiga bajo el brazo una clara muestra de que Konami ha mimado con todo su amor su simulador de fútbol. Sea de la manera que sea, queremos vovler a sentir que se ha pulido al máximo cada mínimo detalle. Eso no ocurre desde hace dos largos años.

[Break=Conclusiones]

Conclusiones

Aunque con bastante más calidad, la edición de este año vuelve a decepcionar a la mayoría de lo gamers. Por mucho que se desee creer en PES, las evidencias se muestran con tal claridad que es costoso no valorarlas.

PES 2009 vuelve a desmarcarse de la personificación en una muestra clara de lo que sabe hacer Konami. No es un pésimo simulador, algo a lo que demonizar por completo, pero sus numerosas taras técnicas y jugables, así como detalles tales como el retorno de la ausencia de licencias, provocan sin duda volver a cercionarse de que no se ha puesto todo el esfuerzo por ofrecer a los seguidores de esta mítica saga, y a todos en general, un producto trabajado al máximo.

Es así como en una PS3 la calidad del catálogo futbolero a menguado considerablemente. Falta, no un grande, sino la referencia que suponía esta saga antaño, cuando ella en su totalidad jugaba el papel de “brillante alternativa” y no de “Antigua maestría”.

El panorama ha de cambiar para el próximo año. Los que decidan hacerse con esta edición encontrarán reminiscencias de la saga. Quizás incluso gratos momentos y alguna buen sorpresa, pero bajo ningún concepto estamos ante la calidad que merecemos del grupo de Seabass.

A favor

– Mejoras en el aspecto técnico.
– Modo online más que aceptable.
– El nuevo modo “Ser una leyenda”.

En contra

– Fallos de IA.
– La jugabilidad continúa siendo muy mejorable.
– De nuevo, la falta de licencias.

75
Jugabilidad: 7.25
Gráficos: 7.75
Sonido: 8
Satisfacción: 7