Enemy Territory: Quake Wars

Stewie · 29 diciembre, 2018
Los Strogg han llegado al planeta Tierra buscando saciar su sed de destrucción. Alíate con el bando que prefieras y sumérgete en un devastador campo de batalla.
Cambio de público

En septiembre de 2007, «Splash Damage» lanzó al mercado «Enemy Territory: Quake Wars» para PC. Tal y como esperaban y pese a la enorme competencia a la que está sometido el género de los FPS online, el título cuajó adecuadamente entre público y prensa.

De hecho, se podría decir que no lo tenían difícil. Este nuevo trabajo heredaba directamente el legado que ya prestaron a sus fans las sagas «Enemy territory: Wolfestein» y «Quake», y continuaba en una línea de acción frenética y dinamismo estratégico que no tardó en volver a popularizarse entre los usuarios en la red. No se ofrecían nuevas fórmulas rompedoras ni recetas milagrosas. Se trataba de la misma fuerza de siempre, pero más y mejor.

La decisión de cruzar la delicada frontera existente entre el PC y las videoconsolas, tanto en términos jugables como en técnicos, llegó impulsada por un deseo de expansión del mercado. Ya no sorprende a nadie pensar en que el futuro del videojuego pasa por las videoconsolas de manera casi sentenciadora.

Así es como los chicos de «Splash Damage» junto a «Activision» han querido hacer llegar a los usuarios de PS3 su última y más ambiciosa obra, casi totalmente enfocada al disfrute online y que pretende encandilar a un nuevo público considerablemente distinto al que normalmente se enfrentan.

Gráficos

Gráficamente hablando, «Enemy Territory: Quake Wars» está visiblemente desfasado. De hecho, comparar este título con un FPS más reciente en una PS3 es empequeñecer sus atributos notablemente.

Corremos gracias al motor gráfico «Tech 4», más conocido por relacionarlo con «Doom 3» y que ya nos demostró en su dia de lo que puede llegar a ser capaz de mostrar. El problema es que esta vez no nos ofrece lo que realmente podríamos esperar en un shooter de nueva generación.

Tendremos a nuestra disposición 12 escenarios. Todos ellos bastante variados y de una extensión más que satisfactoria. Los inconvenientes llegan en forma de calidad de modelados, texturado, detallismo, pooping, efectos de luz o interactividad casi nula.

El resultado se muestra pobre, casi inacabado. Si nos da por detenernos de vez en cuando para inspeccionar el terreno, las malas sensaciones no dejarán de asaltarnos. Casi se puede decir que encontrar alguna muestra de calidad técnica en los algo vacíos, sosos e inpenetrables escenarios del juego, se va a convertir en una tarea francamente complicada. Además, algunos de los escasos efectos que veremos, como el del agua o la nieve, casi podrían haber bailoteado decentemente en una PS2.

El diseño de los vehículos, las armas, las infraestructuras y los personajes son bastante variados, e incluso hacen gala de algún que otro interesante guiño al pasado de la saga. Lo cierto es que aportan algo de frescura al conjunto visual, aunque jamás llegan a impresionar lo más mínimo. Les falta un texturado más ambicioso y de alguna manera casi se convierten en muestra y representación de un pasado con mayor resolución.

El apartado de animaciones no mejora las cosas. Vemos a unos sodados que se mueven a velocidad de vértigo y con una colección de movimientos francamente brusca. Casi parece que, tanto nosotros como los demás, patinemos en la superficie, y ver a todo el mundo dar aparatosos saltitos con algún que otro cambio de dirección de ciencia ficción recuerda a los primeros «Quake» o a un «Counter Strike».

Existen algunos efectos de luz en explosiones que simplemente se quedan en la corrección. Lo realmente triste es, por ejemplo, presenciar la caída de cualquier aparato bélico volador cuando lo derribas. Quizás uno de los peores trabajos en esta generación que se han visto. Ya puede ser todo lo grande que sea, la impresión siempre será la misma. Un enorme trozo de corcho ardiendo que cae a la superficie sin alterar lo más mínimo el entorno.

«Enemy Territoty: Quake Wars» es frenético, quizás demasiado. La implementación de la posibilidad de utilizar el teclado y el ratón así lo requiere, pero el problema consiste en una colección de fallos totalmente incomprensibles si tenemos en cuenta la instalación de 4’5 gigas, (8 minutos al insertar el juego).

Hay enganchones, pequeñas paradas que alteran muchísimo el desarrollo del juego y alguna que otra bajada de frames. A pesar de que, como ya hemos dicho, la calidad técnica general da para que una PS3 mueva el entorno a la velocidad más alta que imaginéis. Vuelve a parecernos incomprensible y provoca el pensar que las prisas han tenido algo que ver, desgraciadamente.

Para terminar y también a pesar de la mencionada instalación inicial, al comienzo de cada batalla sufriremos unas tediosas cargas que pueden llegar a desesperar a cualquiera.

En definitiva, este estreno de la saga en PS3 se ha llevado a cabo con malas maneras. Su desarrollo muestra muchas incomprensibles taras que pudieron ser ajustadas con algo más de tiempo y dedicación.

Claramente, se queda muy atrás con respecto a sus competidores en el catálogo de la máquina de Sony. Un género demasiado explotado y cuidado como para mostrar debilidades. No es que «Quake Wars» sea un producto totalmente desgraciado técnicamente hablando, es que este nivel llega en un momento en el que el listón ha crecido desmesuradamente en altura.

Sonido

El sonido del juego no brilla por su espectacularidad ni personifica un inconveniente. Es como debe de ser, y poco más.

Tenemos algunas piezas al comienzo, durante las cinemáticas, que bien podrían encajar en cualquier título del estilo. Esa es la tónica general, la esencia. Lo que oímos en «Quake Wars» durante la acción simboliza lo correcto. Sin florituras ni piezas pretenciosas en pos de intentar ofrecer algo que no se requiere demasiado.

Los efectos de sonido están francamente bien conseguidos. Hay una gama importante de ellos que casa bastante bien con lo que vamos observando. Cada pieza armamentística ladra a su particular manera, al igual que los motores de los vehículos, las pisadas en el terreno o las explosiones de todo tipo.

El trabajo con las voces, que ya es de agradecer disfrutarlas en un completo castellano, está bien representado. No hay proezas, pero en conjunto cumple las espectativas sin ningún tipo de problema.

Jugabilidad

Si decidimos hacernos con una copia de «Quake Wars» hay que tener, por encima de todo, clara una cosa. El juego está casi única y exclusivamente pensado para jugar en red. Existe un modo individual, pero éste se limita a emular lo que disfrutaremos en línea pero con bots. No hay línea argumental, no existen nombres de malotes, chicas a las que rescatar o un héroe carismático. De modo que la trama se reduce al sencillo prisma de una invasión alienígena en la Tierra.

El juego nos ofrece los tres mismos modos, tanto en offline como online, que básicamente representan un mapa con variados objetivos que cumplir siendo totalmente necesario la colaboración con nuestros compañeros para llevar a cabo nuestras tareas con buen nivel. No llegaremos lejos si pretendemos ser los héroes exclusivos del enfrentamiento, consecuencia que dice mucho del buen trabajo llevado en la mecánica de juego.

En el modo «Campaña» la diferencia consiste en que jugaremos tres mapas de forma sucesiva, al contrario que en el modo «Objetivo» el cuál se limita sólo a uno en concreto. Después podremos probar con un tercero llamado «Cronómetro», cuyo cometido primordial será batir el récord de tiempo en cumplir objetivos del equipo rival, alternando bandos atacantes y defensivos, Strogg y GDF.

Visto por fuera la mecánica es sencilla. Se trata de ir ganando terreno al adversario, haciendo uso de las habilidades y las armas propias de cada una de las clases de las que disponemos y del variado número de vehículos existente.

Con un soldado raso deberemos atacar directamente el objetivo, con el ingeniero contruiremos torretas, ordenaremos ataques y repararemos daños, con el médico ayudaremos a mantener con vida a nuestro pelotón y con el francotirador nos mantendremos a distancia ofreciendo cobertura. El arte de combinar nuestras habilidades es crucial para la victoria, siéndonos posible variar nuestra clase en plena acción para satisfacer las necesidades del grupo en cada momento.

Cumpliendo algunas condiciones en el campo de batalla aumentaremos nivel mejorando las habilidades de nuestros personajes, recibiendo condecoraciones y ascensos de rango. Buena fórmula para continuar machacando el Sixaxis dia tras dia.

El sistema funciona. No se puede decir que sea muy original y además se echan en falta situaciones en la acción más variadas, como un número mayor de enfrentamientos a corta distancia, quizás habilitado por algún mapa más pequeño, rebuscado, o algunos objetivos algo más diversos. Pero el producto que se nos presenta, aún así, funciona bastante bien y puede divertir a cualquiera con algo de práctica y parsimonia.

Inexplicablemente, si en la versión original aparecida en PC nos era posible alcanzar un número de 24 jugadores por partida, en esta de PS3 tan sólo podremos hacerlo 16. Una carencia que se ve plasmada en el ritmo de juego, con escenarios enormes pensados para ser ocupados en mayor proporción y que se ven vacíos de vez en cuando irremediablemente.

A la hora de agarrar el pad o el teclado y ratón nos vamos a sentir algo desorientados. Es decir, el modo de movernos es el habitual en cualquier FPS y no está del todo mal ajustado, pero aún así en los primeros instantes de juego nos va a costar demasiado apuntar con precisión, desentramar cada uno de los múltiples gadgets, (carecemos de un buen tutorial) o defendernos con soltura. También debido a las molestas ralentizaciones que sufriremos de vez en cuando y a una diabólica velocidad que no es tan precisa como debiera, sino que se muestra molestamente aparatosa en muchos momentos, hasta tal punto que apuntar se convertirá en una hazaña en según que ocasiones.

El manejo de los vehículos es muy sencillo. Incluso algunos de ellos se mueven con un sólo stick y se tornan bastante intuitivos, muy básicos pero sin alarde alguno.

Como hemos mencionado antes, el modo individual nos simulará una partida en red mediante bots. Dichos bots hacen gala constante de una pésima IA que no ayuda en nada al jugador. Nuestros compañeros no actúan en nuestro favor, y los enemigos acuden en masa realizando itinerarios absurdos y con una puntería exagerada para su posición.

Que no os pille de desprovisto ver a uno de vuestros compañeros cara a un árbol meditando en plena batalla, o descubrir que tienes un enemigo a tus espaldas desde hace medio minuto y que no reacciona contra tí.

El servicio online no se libra de algunos momentos de lag y pequeñas desconexiones. A pesar de ello la experiencia es bastante buena y no conlleva males mayores. Uno puede disfrutar de las partidas con tranquilidad. Estas se ven incrementadas en interés gracias a un sistema de organización de partidas con amigos que cumple perfectamente, un chat rápido y un uso del headset de calidad.

En definitiva, «Enemy Territory: Quake Wars» obtiene un nivel aceptable e incluso entretenido. Mantiene virtudes de buen calibre en el campo de batalla, pero no está exento de muchos defectos que pueden mermar definitivamente su adquisición.

«Entre tú y yo»

En cuanto supe de la intención de «Splash Damage» de llevar su obra a la nueva generación de videoconsolas, me mostré algo escéptico. Recordaba muy bien que significaba el «Quake» o el «Enemy Territory: Wolfesntein» con una mano en el teclado y otra en el ratón. Pura adrenalina, velocidad vertiginosa en un desarrollo de juego en el que debías de mantener activos todos tus sentidos. Tu muerte podía producirse en pocos segundos, rodeado de jugadores que surcaban los escenarios frenéticamente, pero ello no significaba que no hubiera lugar para estrategas, sólo que existía la necesidad de pensar rápida y contundentemente.

Y bueno, ciertamente esto parecía impensable en una PS3, donde los FPS suelen lucir muy bien pero que siempre plantean un modo de juego más pausado, más técnico.

Al ponerme manos a la obra ocurrió lo que me temía. Con buena voluntad se ha conservado la velocidad original del juego esperando mantener así el espíritu del FPS de PC, el problema principal consiste en que llevado a la práctica resulta aparatoso. Me frustré bastante comprobando lo difícil que me era moverme por el mapeado con facilidad, instintivamente, y no hablemos de apuntar de manera certera. En definitiva, la experiencia no me resultó fluída ni amena.

Técnicamente te encuentras con detalles muy feos. El tiempo que ha transcurrido desde el lanzamiento original no ha sido aprovechado para mejorar el impacto visual. Y claro, ahora nos encontramos con un producto obsoleto, situado bajo la enorme sombra de títulos como «Call of Duty 4» o «Unreal Tournament III». Tanto uno como el otro lo superan ampliamente en todos los aspectos posibles, pero especialmente el caso de «UT3» es significativo, ya que representa el buen camino de como portear un FPS de PC a una PS3 exitosamente.

Sí es cierto que a medida que vas jugando consigues aprovechar más lo que se te presta. El título pide bastantes horas de práctica y asimilación por parte del jugador para comenzar a exprimirlo debidamente (no todo el mundo responde bien a esto). Al final de todo consigues ir disfrutando del buen sistema de batalla y logras minimizar considerablemente los dificultosos obstáculos jugables primerizos, para acabar dándole alguna oportunidad más.

Es una pena. Jugar a este título en un PC es realmente divertido y en dicha plataforma, e incluso en Xbox360, sale beneficiado técnica y jugablemente.

Desde laps4.com creemos que una saga semejante, con ese fabuloso legado prestado a sus más fieles seguidores, se merece un esfuerzo tan grande como el mejor y más intenso de todos.

Pudo haber sido mucho mejor. Eso es lo que mosquea.

Conclusiones

Pues ya está. Por fin podemos probar el último trabajo de esta saga tan conocida en los PC por medio de nuestras PS3. Se ha conservado la velocidad, la temática online, el desarrollo estratégico dentro del frenetismo inicial. Lo cuál en un principio está muy bien.

Pero algo se ha quedado en el camino. Este «Enemy Territory: Quake Wars» se muestra carente de un cuidado, tanto jugable como técnicamente hablando, adecuado para un público tan exigente como el de los usuarios de PS3. Es más, la esencia real del título que disfrutamos en PC, ya hace casi un año, no se muestra como debiera pàra la ocasión. No sólo se trata de incompatibilidad del producto con el público al que va dirigido esta vez. Se trata de algunas taras importantes en el resultado final del port.

A pesar de todo esto el juego puede llegar a ser recomendable. Cuando el usuario se hace con él y comienza a desentramar adecuadamente su mecánica, es posible disfrutarlo con bastante intensidad. Sobretodo gracias a los resquicios de calidad derivados de la versión original en PC.

No es nada fácil llegar a un género tan poblado de grandes ofertas como lo és el de los FPS y significar algo importante en un catálogo. Este título no destaca entre sus más directos competidores, pero de alguna manera se desmarca de la línea habitual en pos de buscar un público algo distinto.

Es posible que lo consiga en parte. Pero no dejaremos de lamentarnos teniendo muy claro que este mismo videojuego, con algo más de tiempo y esfuerzo, podría haber rayado a una altura muchísimo mayor. Una pena.

A favor:

– Desarrollo de la acción estratégico.
– Voces totalmente en castellano.
– Sistema de rangos adictivo.

En contra:

– Nivel técnico muy mejorable.
– Serios problemas de optimización.
– Horripilante IA de los bots en el «modo individual»

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