Análisis WWE 2K18

75
Te voy a partir la cara, pero con cariño
Por César Rebolledo 23 octubre, 2017

Todos los años tenemos una pugna entre compañías con sus juegos deportivos. NBA 2K contra NBA LIVE, FIFA contra PES, Don Bradman Cricket contra… contra algún otro juego de cricket. Pero hay un deporte, totalmente centrado en ofrecer un buen espectáculo, que no tiene competencia. Porque nadie puede hacerla, porque nadie debería intentar imitarlos en casa ni en la escuela. Hablamos, por supuesto, del espectáculo del pressing catch, que este año, como siempre, nos ofrece un videojuego con la forma de WWE 2K18.

Si no sabes lo que es el pressing catch, creo que la manera más fácil de definirlo es como un espectáculo televisivo comparable con una serie de acción, protagonizado por algo a medio camino entre deportistas y actores que buscan ofrecer diversión. Ya está, no creo que necesite muchas más explicaciones. Esto se traduce en un juego que llega de la mano de Yukes y Virtual Concepts y que está protagonizado por más de 100 Superestrellas de varias de las épocas de la WWE, así como, por supuesto, las que nosotros vayamos a crear.

Bienvenidos al caos

WWE 2K18 tiene cuatro modos principales de juego. Por un lado están lo que llamaríamos los “combates sueltos”, el Modo Exhibición. Simula el tipo de combate que quieras (Hell in a cage, Ladder Match, Triple Threat…), con los luchadores que quieras y demás, es la clase de modo que vas a escoger para echarte unas partidas con amigos en casa.

Después está Universo WWE, donde semana a semana decidirás qué Superestrella está bajo tu control, moviendo los hilos en cada programa para llevarla hasta el estrellato absoluto. Ser el titiritero que mueve (o intenta) mover los hilos detrás de lo que sucede en los programas hasta llegar a los grandes eventos principales. Ojo, no sólo durante los propios combates, sino también durante las promos para mejorar la popularidad de los luchadores. Es bastante divertido jugar a ser la eminencia gris detrás del trono, controlando cómo van evolucionando los distintos programas de RAW, Smackdown y NXT hasta los puntos álgidos de la temporada.

Road to Glory es, ni más ni menos, que el nombre que recibe el modo online. Tengo que decir que quizás haya tenido mala suerte, pero me ha costado mucho dar con gente. En hora y media, tres partidas. Casi todo el tiempo en matchmaking y tiempos de carga. No hay mucho más que decir, realmente es un modo online, no tiene mayor misterio más allá del tema de los potenciadores que mencionaba antes, que también pueden usarse en este modo. Vas jugando, vas ganando, te vas clasificando para eventos PPV, etc. Al final es lo mismo que los otros dos modos de juego, pero online.

Y finalmente, el modo estrella del juego, Mi jugador. Lo primero que hay que hacer es crear a nuestra superestrella, con un editor engañosamente simple que primero nos hace crear un personaje con unas opciones bastante limitadas, pero en cuanto terminamos, se abren más posibilidades de personalización. Algunas incluso son gratuitas y están disponibles desde el principio. Pero por desgracia, aquí entran en juego las malditas loot boxes.

Cosas como otros dientes, cicatrices, etc se pueden comprar con la propia moneda del juego, pero hay bastantes accesorios estéticos que el propio juego aclara que sólo están disponibles a través de cajas de botín. Y aunque se pueden conseguir unas cuantas mientras jugamos, ya sabéis lo que hay detrás de esto. Por no mencionar que para ir desbloqueando ya no sólo las distintas superestrellas que no estarán disponibles desde el principio, sino nuevas habilidades y ranuras de habilidad para nuestro avatar necesitaremos bastante moneda del juego, para lo que tendremos que estar dispuestos a jugar montones y montones de horas, porque las recompensas no son tan abundantes como deberían teniendo en cuenta lo caros que son algunos artículos. Y cómo no, nuestra Superestrella empieza con unas estadísticas que decidiremos al crearlo, pero que en general serán bastante flojillas e iremos mejorando como deseemos hasta moldearla en la clase de luchador que realmente queremos.

Dejando aparte un asunto técnico que mencionaré bastante más adelante, este modo es de lo más entretenido. Partiendo desde NXT, nuestro luchador tendrá que hacerse hueco entre las grandes ligas. Llamar la atención de los responsables de Smackdown y RAW para que nos den una oportunidad, ganar campeonatos y llegar a la cumbre absoluta del espectáculo de la lucha libre: el evento principal de Wrestlemania.

Entre bambalinas tendremos que ver la agenda del día con el productor de turno, decidir en qué queremos participar, pensar si queremos luchar o hacer una promo para mejorar nuestra popularidad… y hablar con la gente que está en el backstage. Las Superestrellas que andan por ahí nos darán misiones secundarias (que se traducen en cumplir ciertos objetivos en las peleas, o ganar una determinada pelea) a cambio de recompensas especiales. Algo que en ocasiones serán cajas de botín, bastante útiles.

El asunto de la banda sonora tiene un enorme defecto que hay que mencionar. Los temas escogidos, con temas como Black skinhead o Straight out the gate chocan muchísimo con otros como Rocky mountain way o Soul Man. Y no chocan de forma especialmente positiva, por mucho que los haya escogido el mismísimo Dwayne Jhonson. En primer lugar, como acabo de indicar, no tienen coherencia entre sí. En segundo, una buena parte de ellos son temas con un tono feel good poco adecuado para el título. Y en tercero: son once pistas que escucharemos una, y otra, y otra, y otra vez durante los innumerables tiempos de carga que tiene el juego. Cosa que acaba por hartar, y terminarás yendo al menú de opciones para permitir que entren dentro de la selección los temas de cada una de las Superestrellas. Lejos queda la época en la que sonaban Papa Roach, Three Days Grace o Motörhead mientras esperabas. Por suerte, el Enemies de Shinedown sigue ahí.

A nivel técnico, tengo que hacerme una seria pregunta y es si las secciones en el backstage del modo Mi Jugador han sido externalizadas a otro estudio. Porque prácticamente parece cosa de otro equipo que el responsable de los combates. Donde en los combates tenemos animaciones magníficas, escasas y anecdóticas caídas de frames (con la excepción de cuando ponemos a 8 luchadores en el ring) y expresiones creíbles, en el backstage tenemos todo lo contrario. Si se te ocurre un bug técnico, lo más posible es que lo veas. ¿Tearing? Lo tienes. ¿Tirones, caídas de frames? Los tienes. ¿Horrendas animaciones faciales, totalmente fuera de lugar, con bocas cuyas comisuras se estiran hasta la saciedad? Las tienes. ¿Cabello que se mueve como si estuviera en medio de un huracán? También está ahí. ¿Avatares que parecen buscar hacerse invisible a base de vibrar a tanta intensidad que no estén nunca en el mismo sitio? También. ¿Bugs en las animaciones? Los habréis visto a toneladas en las redes sociales y son terrible y tristemente frecuentes.

Es un poco duro tener que comentar todo esto, porque el tema del backstage es sumamente interesante. En primer lugar, porque la manera ideal de disfrutar de WWE 2K18 es empezar por el modo Mi Jugador, que servirá para quitar el óxido de veteranos y enseñar a novatos o gente que vuelva a la franquicia, ya que sus primeros compases son un tutorial bastante decente. En segundo, porque resulta realmente interesante tomar una parte activa de lo que sucede entre bambalinas. Vale, resulta un poco extraño que el comportamiento de determinadas Superestrellas no sea el que vemos en la pantalla, pero no hay que olvidar que eso no es más que un papel, así que detrás de las cámaras, son compañeros, no enemigos propiamente dichos. Espero que todos estos problemas técnicos se solucionen con unos cuantos parches, porque para los más exigentes seguramente se vuelvan simplemente intolerables.

Dada mi trayectoria, me resulta imposible no mencionar un pequeño detalle que me parece digno de comentar. Los trofeos. Acepto que muchos de ellos tengan como imagen logos de algunas marcas relacionadas con el propio producto, o que representan a algunos de los luchadores, pese a que sea publicidad, de acuerdo. Los videojuegos son un negocio, nadie lo niega, así que la empresa busca ganar dinero pero, ¿era necesaria la publicidad de KFC y Snickers en el listado de trofeos? Sí, conozco el chiste sobre KFC y la WWE, pero esto me parece excesivo, innecesario y un mal precedente (aunque no es la primera vez que pasa).

WWE 2K18 es tan bueno para veteranos de la saga como para los que buscan volver a la franquicia. El modo Mi Jugador es un atractivo increíble, pero por desgracia, el lastre técnico ligado a él es imposible de soslayar. El problema de la banda sonora tiene una solución fácil, aunque poco elegante y puede que los inconvenientes técnicos, en cierto modo, lleven arreglo con un buen parche. Pero que el mejor modo del juego sea el “más feo” es mal asunto. La entrada hasta el fondo de las cajas de botín tampoco es buen asunto en ningún juego. Si bien el escenario ideal para el tema de esta mecánica es cuando sólo afectan a detalles estéticos y no dan ventajas sobre otros jugadores, cuando la personalización de tu personaje es tan importante como lo es en un juego así, no sienta bien. Veremos cómo reaccionan los jugadores ante este hecho.

75
Jugabilidad: 8
Gráficos: 8
Sonido: 7
Satisfacción: 7

Análisis

WWE 2K18 ofrece una ligera evolución con respecto a entregas anteriores, si bien mantiene las mecánicas de combate más que asentadas en esta saga con bastante solera. Hace falta solucionar aspectos técnicos fuera de los combates que son muy dolorosos a la vista, pero aún tienen arreglo.