Análisis Resident Evil: Umbrella Corps

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Ni Hunk puede salvar este juego
Por César Rebolledo 22 junio, 2016

El reciente E3 nos ha dejado una sorpresa en forma de presentación oficial y demo/teaser de Resident Evil 7, que algunos ya pudieron probar hace algún tiempo, camuflado bajo el nombre de The Kitchen. La propuesta rompe con todo lo que hemos visto en las entregas principales de la saga, ofreciendo una experiencia completamente diferente destinada a jugarse en primera persona. Pero no es el único juego de esta prolífica franquicia de Capcom, porque como ya sabréis, Umbrella Corps ya está a la venta.

Otros spin-off de la franquicia, como Gun Survivor, Dead Aim u Operation Raccon City, han contado con su propio argumento. Es más, el último de los que acabamos de mencionar terminó adhiriéndose como parte del canon oficial de Resident Evil 2. Sin embargo, Umbrella Corps abandona toda intención de ofrecer contenido narrativo para centrarse en las opciones multijugador competitivas.

En este frente contamos con tres opciones clásicas: partidas igualadas, que es donde conseguiremos experiencia y se irán guardando nuestras estadísticas de combate, y luego partidas públicas personalizadas o partidas privadas con amigos, como viene siendo habitual.

Sea cual sea la opción escogida, tenemos dos opciones para jugar: los modos Una Vida y Multi-Misión. Una Vida es el clásico deathmatch en el que una vez mueres no vuelves a levantarte, pero Multi-Misión es lo que recoge prácticamente toda la diversión del título en el frente multijugador. Cada ronda tiene un objetivo diferente que debemos cumplir: clásicos como el control de zonas, una especie de captura la bandera pero con un maletín, etc. Los zombis también tienen su protagonismo en el competitivo, más allá de ser un estorbo. Algunos modos están relacionados con ellos y será necesario matarlos y recoger su ADN para hacer puntos con los que declararnos vencedor.

Las partidas se desarrollan en partidas de 3 vs 3, en doce escenarios (aunque algunos son versiones reducidas de otros) que no son especialmente grandes y plagados de criaturas. A la hora de movernos por el escenario hay que señalar un gran defecto del juego y es que en la parte inferior del HUD tenemos una especie de mapa, pero el nivel de inutilidad que alcanza debido a que prácticamente se muestra en horizontal es bastante alto.

Lo que caracteriza principalmente las partidas es la velocidad. Todo sucede a toda pastilla, los personajes son extremadamente veloces incluso mientras se arrastran, no tenemos ni un segundo para pensar y es posible que estemos confundiendo a un enemigo con alguno de los zombis que en principio nos ignoran. Esto será el último error que cometamos, sin duda. Jugamos en tercera persona con la cámara sobre el hombro, pero cuando queremos usar las miras para apuntar mejor, pasa a primera persona para facilitar el acierto.

A nuestro alcance tenemos cuatro armas con las que defendernos: arma principal, arma secundaria, granadas de varios tipos y el Brainer, una especie de piolet/hacha que se usa tanto para escalar por paredes en momentos puntuales como para eliminaciones cuerpo a cuerpo. El principal problema del armamento es la escasa variedad que hay. En esencia, sólo hay tres tipos de armas: pistolas, escopetas y subfusiles. Algunas pistolas cuentan con culata y se pueden usar como arma principal aparte de la que tengamos de secundaria y todas tienen exactamente los mismos accesorios con las que personalizarlas: miras y silenciadores (aparte del color que podemos aplicarles, claro). Echamos en falta algo como un fusil de asalto, por ejemplo.

Si buscáis personalización de personaje, la cosa tampoco es tan amplia como podáis encontrar en otros títulos. Tenemos sólo un par de trajes, unos pocos cascos y unas cuantas máscaras, a los que podemos aplicar patrones de color como a las propias armas. Si os hacéis con la edición deluxe del juego tenéis acceso a algunos más, basados en personajes clave de la saga. No obstante aquí también echamos en falta algo más de variedad.

[RELACIONADO=Spin offs con personalidad propia]
En la mayoría de casos, cuando se hace un spin-off, este no tiene la ambición o expectativas de convertirse en saga por sí misma. Un ejemplo de cómo esto no siempre se cumple es NieR, que nació de uno de los finales del Drakengard original. Alcanzó el status de juego de culto y ahora nos encontramos esperando su secuela, NieR: Automata, que llegará a principios del año que viene.[/RELACIONADO]Aunque el principal objetivo del juego sea el multijugador competitivo, también hay una opción para jugar en solitario, el modo El Experimento, que cuenta con cierto componente argumental, por llamarlo de alguna forma. Encarnamos al 3A-7, un soldado del USS que siguiendo órdenes tendrá que adentrarse en territorios asolados por los distintos virus obra de Umbrella.

Esto se traduce, básicamente, en completar los mapas que podemos ver en el modo multijugador, jugando en modos como Cazador de ADN (matar enemigos y recoger los objetos que dejan caer), Dominación o Coleccionista (recoger los maletines repartidos por el mapa), ya que son los pocos modos que están diseñados para poder jugarse en solitario con los zombis mientras, antes de cada pantalla, leemos un pequeño fragmento de “historia”. Hay unas cuantas pantallas y podéis tomároslo como una especie de entrenamiento para ir conociendo los mapas, pero la verdad es que jugando en Partida Privada podríais conseguir lo mismo.

El problema de este modo es que rápidamente se vuelve monotóno y pesado. Hay un gravísimo error de diseño en el planteamiento y es que empiezas con armamento predeterminado, pudiendo conseguir otras armas durante la partida. Pero la munición es tan escasa teniendo en cuenta que los enemigos no dejan de aparecer por todas partes que rápidamente llegas a la conclusión de que la mejor arma en este juego de disparos es el Brainer, tu arma cuerpo a cuerpo y dejas de usar las de fuego. Si sumamos que en la mayoría de casos un golpe o dos bastan para matarnos y las hierbas verdes son tan escasas como la munición, la cosa no mejora.

Echamos en falta en este modo algo más de profundidad. Está claro que la diversión en solitario no era el objetivo al diseñar este título, pero ya puestos a dar esta opción, habría estado bien hacerlo más interesante. Alguna secuencia por ejemplo, aunque fuera estilo cómic con ilustraciones como se suele hacer para reducir costes. El Experimento entretiene un rato, pero no es desde luego ni The 4th Survivor ni el modo Mercenarios.

Umbrella Corps no es un mal juego, al menos no tan malo como cabría esperar, aunque las expectativas no eran ciertamente demasiado altas. No creemos que vaya a marcar un antes y un después en los modos multijugador y menos con lo que sale este año, su principal (único más bien) valor diferenciador es el tener zombis en medio del campo de batalla y las partidas son quizás demasiado caóticas, pero hay una buena base con la que trabajar. Si Capcom se esfuerza en solucionar errores y hacer ciertos cambios, puede ser un juego interesante, aunque dudamos que esto vaya a suceder, al menos con actualizaciones gratuitas. Gráficamente no es que destaque demasiado y la banda sonora es puramente anécdotica, pudiendo haberse beneficiado de temas que apoyasen la acción en lugar de ser un acompañamiento soso y aburrido.

Hay demasiados errores muy básicos, como el hecho de que en el modo para un jugador no podamos usar un personaje personalizado. Incluso la posibilidad de jugar El Experimento de forma cooperativa habría hecho de la experiencia algo más interesante. Realmente desconocemos por qué no se han limitado a hacer una secuela de Operation Racoon City por ejemplo, o incluso lanzar el modo Mercenarios como experiencia en solitario y poner el Versus de Resident Evil 5 como multijugador competitivo. Seguramente esas ideas habrían funcionado mejor queriendo ofrecer una experiencia centrada en el online. Umbrella Corps es una apuesta muy arriesgada y que, tal como está el producto ahora mismo, no termina de funcionar ni como multijugador competitivo ni, lógicamente, como experiencia en solitario.

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Jugabilidad: 5
Gráficos: 5
Sonido: 4
Satisfacción: 4

Análisis

Lo mejor que se puede decir de Umbrella Corps es que no es tan malo como parecía, lo que no es tampoco muy difícil. Errores básicos en su planteamiento hacen que unas ideas interesantes se conviertan rápidamente en algo tedioso y repetitivo.