Análisis Dragon Ball Xenoverse

74
Shenron lleva a cabo la enésima resurrección
Por Manuel Gimeno 24 febrero, 2015

Llamémosle Shenron o llamémosle Dimps. Dragon Ball ha vuelto y eso es noticia. Después de varios años en los que la saga ha ido dando tumbos con diferentes propuestas que no acababan de calar entre los aficionados a los juegos de lucha de la serie de Akira Toriyama, Dimps surge como salvadora para tratar de dar un rumbo estable a la franquicia y responder a así a la confianza casi ciega que los fans siguen depositando año tras año. Una confianza que se ha tambaleado en ocasiones con títulos de la talla de Dragon Ball: Burst Limit, Dragon Ball: Raging Blast y Dragon Ball: Raging Blast 2, Dragon Ball Z Ultimate Tenkaichi o el malogrado y reciente Dragon Ball Z: Battle of Z.

Se podría incluso decir que se veía venir, simplemente echando un ojo a la hoja de servicios del estudio de desarrollo y la importancia de la misma en lo que podríamos llamar como época Budokai. Con hasta tres juegos correspondientes a esta saga, Dimps llegó a ofrecer algunos de los títulos más completos e impactantes que se han visto nunca en el universo Dragon Ball. Bajo un sistema de lucha en dos dimensiones, la satisfacción de una forma de jugar bien conseguida y una plantilla de personajes que no paraba de crecer en cada nueva entrega, la franquicia Budokai puso los cimientos para que Dragon Ball tuviera una importancia dentro del género de lucha que únicamente fue superada después por la serie Tenkaichi.

Y para llevar a cabo esta resurrección, Dimps ha roto también con el desarrollo habitual que suelen tener los juegos de Dragon Ball. Con Dragon Ball: Xenoverse nos encontramos ante una historia completamente nueva y original que, evidentemente, bebe directamente de todo el universo creado por el artista japonés Akira Toriyama. Haciendo uso de los viajes en el tiempo que se producían en el manga y el anime, el estudio nos plantea la existencia de una Patrulla del Tiempo que se dedica a velar por la estabilidad y correcta continuidad de éste como garantía de que el presente y el futuro no se ven afectados. Como no podía ser de otra forma, Trunks (en su versión futura) es el Patrullero del Tiempo encargado de instruirnos en los primeros compases de nuestra andadura, justo después de que pidiera a Shenron la ayuda de un guerrero capaz de ayudarle en su propósito.

Justo en esta situación es donde aparecemos nosotros, eso sí, tras haber llevado a cabo la creación de nuestro personaje. Dragon Ball: Xenoverse nos va a permitir revivir todos aquellos momentos míticos de la serie con un héroe totalmente nuevo y que crearemos en base a aspectos como la raza, el sexo, la altura, la corpulencia, la voz, el pelo, los rasgos faciales y, finalmente, el estilo de lucha. Lo más importante en esta personalización llega de la mano, justamente, de las razas, y es que podremos elegir entre humanos, saiyans, monstruos (seres parecidos a Buu), namekianos y raza de Freezer; aunque estas dos últimas no permitirán elegir entre sexo masculino y femenino.

En general, las posibilidades de creación y modificación del héroe son bastante amplias, aunque siempre dentro de los márgenes del dibujo del creativo japonés. Esto se potencia con la posibilidad de disponer de un gran repertorio de trajes a los que podremos asignar el color que más nos guste, haciendo que cada usuario pueda tener un héroe único a todos los niveles. Aunque lo más importante de esta personalización vendrá después, ya que incluso podremos elegir las habilidades de combate que queremos equiparle, adaptando su poder a nuestras necesidades o nuestros gustos. ¿Quién no desearía que su propio combatiente pudiera usar indistintamente el Galick Ho y el Kamehameha?

De esta forma podremos dar respuesta a todas esas incidencias que están ocurriendo en la continua línea temporal, mejorando también nuestro personaje conforme avanza la historia para así poder solventar los retos complicados que nos encontremos más adelante. No deberemos permitir que Raditz acabe con Piccolo y Goku, ni que Vegeta y Nappa arrasen la tierra; tampoco que Freezer lleve a cabo sus malvados planes, ni que Célula se salga con la suya. En definitiva, detener el mal hasta llegar incluso a oponernos al terrible Omega Shenron, enemigo final en Dragon Ball GT. Y es que ese aumento inesperado del poder de los enemigos de siempre debe ser contrarrestado, y nosotros somos el arma que plantará cara a la amenaza.

Por supuesto, con el planteamiento descrito es necesario disponer de una base de operaciones lo suficientemente cargada de recursos para, desde allí, poder actuar cuando sea necesario. Este lugar es Toki Toki, la típica ciudad que podríamos encontrar en cualquier MMO y que sirve para poder realizar todos nuestros quehaceres en el momento que deseemos, así como para interactuar con otros jugadores que en esos momentos también estén patrullando por la seguridad del tiempo. Toki Toki es importante por varios motivos, y es que desde aquí seremos capaces de llevar a buen puerto la personalización de nuestro personaje en todos los sentidos, así como también plantear la estrategia de progresión del mismo, bien sea mediante las misiones principales, las secundarias o los torneos. También contamos con un modo versus en el que poder sacar partido a todos los personajes disponibles, y que alcanzan la cantidad de 46.

En Toki Toki existen tiendas de todo tipo enfocadas a las vestimentas, a las habilidades y a los objetos, y gracias a todo esto nuestro héroe podrá ir evolucionando hasta alcanzar un nivel en el que se aglutine una gran cantidad de poder. De esta forma se crea un desarrollo muy enfocado a ir de un lugar a otro haciendo pequeñas tareas que luego tienen recompensas monetarias que poder invertir. Un sistema muy bien pensado y que da a Dragon Ball un toque de MMO aunque, evidentemente, no sólo por cuestiones de personalización y transacciones varias.

La clave de esta afirmación está en la interacción con los usuarios, que si bien tal vez es reducida, sí estará presente cuando nos adentremos en las misiones secundarias o en los torneos. Para ello, Dimps nos ofrece la posibilidad de completarlas en modo offline o en modo online, pero si estamos conectados conseguiremos obtener una dimensión más amplia de todo lo que rodea al sistema de batalla al introducir un gran componente estratégico. De alguna manera, lo que empezó Dragon Ball Z: Battle of Z y Dragon Ball Online, lo coge y lo mejora mucho Dragon Ball Xenoverse, haciendo que los combates multitudinarios en compañía de nuestros amigos sean mucho más satisfactorios que nunca.

Con las misiones principales iremos acudiendo a cada momento histórico conflictivo para poner orden, mientras que las secundarias tendrán el objetivo de ampliar la experiencia de juego y ayudarnos a alcanzar un nivel todavía mayor con el que afrontar con garantías las peleas más duras. El planteamiento de estas misiones secundarias es tan variado que hasta nos propondrán la oportunidad de ponernos de parte de los enemigos para ver que hubiera ocurrido si nuestros héroes de siempre hubieran mordido el polvo.

Sin embargo, pese a que todo lo contado es atractivo, la mejora más importante que encontramos en el juego llega de la mano de la jugabilidad. Dragon Ball Xenoverse refina bastante las últimas entregas de la saga en el aspecto de la lucha en tres dimensiones, haciendo que por fin sea agradable batirnos en duelo con cualquier luchador. Para empezar, el manejo es bastante cómodo, y volar de un lado a otro se hace intuitivo desde el primer momento que nos ponemos a los mandos de una pelea. Además, los combos se ejecutan con sencillez, teniendo dos acciones básicas, una para ataques básicos y otra para los más fuertes. También contamos, como no podía ser de otra manera, con los ataques de energía simples, pero también con los fuertes y los ataques especiales (estos dos últimos disponen de cuatro tipos que son totalmente modificables a nuestro gusto).

Con todo ello, deberemos manejarnos convenientemente con hasta tres indicativos diferentes de nuestro personaje, la vida, la resistencia y la energía. Vigilar cada uno de ellos nos dará una importancia capital en el desarrollo, permitiéndonos plantear la estrategia concreta para ejecutar el movimiento posterior que tengamos en mente. Hay que aclarar que la energía esta vez se recarga a base de golpes inflingidos al adversario, con lo que no será necesario pararse en un momento determinado a acumular ki como si no hubiera un mañana. También hay que destacar y tener muy en cuenta la defensa, pues ponernos en guardia será una de las acciones más importantes a la hora de contraatacar, teniendo que apretar justo en el momento justo para bloquear, repeler y neutralizar la ofensiva rival. Una herramiento interesante y que dota al juego de un componente estratégico importante en plena pelea.

Sin embargo, pese a que todo funciona convenientemente bien, hay dos críticas fundamentales a las peleas. Por un lado, y como comentábamos ya en las impresiones de finales de enero, la ausencia de un movimiento de aproximación directo al estilo de Dragon Ball Tenkaichi o del que podemos ver en cualquier juego de la saga Naruto Ultimate Ninja Storm, corta un poco el ritmo de la acción. Volar se hace ágil como decíamos antes, pero al aproximarnos la cosa se complica y se vuelve la situación algo imprecisa. Llevarnos directamente frente al persona hubiera dotado al juego de mayor rapidez y sensación de solidez.

El otro problema viene dado por lo caótico que se puede volver un combate cuando hay demasiado luchadores en pantalla, como en los 3 vs 3. Está bien eso de que dos grupos se enfrenten entre sí, pero en algunas batallas un número excesivo de enemigos o compañeros dificulta mucho la visión y hace que perdamos la perspectiva de lo que ocurre en el escenario. En parte la culpa reside en la cámara también pues nos puede dejar vendidos en más de una ocasión. Es cierto que tenemos ciertas herramientas útiles para ver a nuestro objetivo, como el localizador que nos entregan en los primeros compases de la aventura, pero pese a todo la situación se vuelve algo lenta y caótica al ver volar a muchos personajes en todas direcciones.

El punto más oscuro del juego seguramente venga dado por su apartado gráfico. Tal vez por su condición de juego interaccional, no vemos ningún salto cualitativo de lo visto anteriormente ahora, y el empleo del cel shading no destaca en absoluto, pudiéndose haber mejorado todo esto mucho más. Únicamente podríamos decir que las escenas correspondientes a los ataques especiales sí que logran llamar la atención, pues la cámara que se usa y la espectacularidad de las luces que surgen de la energía mostrada hacen una combinación bastante resultona. De igual forma, cuando se produce alguna escena cinematográfica (generada por el propio motor) también se ve aumentada la calidad de imagen, pero como decimos, en plena batalla no notaremos nada que nos haga indicar que estamos jugando en una nueva generación de consolas.

Tampoco destaca en este aspecto la destrucción de escenarios. Existe, sí, pero no deja huellas en el mismo, pues estas desaparecen al cabo de poco tiempo. Hubiera sido ideal -y más a estas alturas- que todo aquello que se viera afectado por la acción de tan poderosos guerreros se viera reflejado en el ring de combate de forma permanente. Un defecto que algunos podrían considerar como menor, pero que aleja al juego de la posibilidad de ejercer una mayor inmersión al usuario.

Por último, Dragon Ball Xenoverse cuenta con textos en español y voces en inglés y en japonés, pudiendo elegir al principio de la partida el idioma en que queremos escuchar hablar a los personajes. Una combinación más que correcta para poder entender los sucesos que se vayan produciendo, pero con el sonido de las voces originales (si nos decantamos por la más que recomendable opción de vivir el juego en el idioma nipón). Por otro lado, la banda sonora no destaca demasiado, y por nuestra parte hubiéramos esperado mayor intensidad en los momentos más álgidos de las peleas.

74
Jugabilidad: 8.5
Gráficos: 6.5
Sonido: 6.25
Satisfacción: 8.5

Análisis

Dimps resucita una saga que había dado tumbos durante los últimos años. Para ello, Dragon Ball Xenoverse encontramos una historia original, entretenida y una estructura jugable con toques MMO. Una propuesta interesante que únicamente adolece de algunas cuestiones menores en el sistema de batalla mejorables y ciertos aspectos audiovisuales mediocres.