Análisis – My Memory of Us

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Os presentamos nuestro análisis del precioso juego de Juggler games
Por Hernán Sánchez 16 noviembre, 2018

Juggler Games ha desarrollado este interesante y preciosista juego de plataformas ambientado en la segunda guerra mundial. Con una ambientación tan trágica y dura como lo fue este conflicto internacional, el juego nos introduce la historia con una niña entrando dentro de una librería, el librero, un anciano, empieza a contarle sus memorias sobre una amiga suya de la infancia que se parecía a ella.

Y es aquí cuando empezamos el juego como tal. En una ambientación en blanco y negro, donde lo único que prevalece es la sensación decadente y arruinada de una guerra; el título nos transporta a la infancia del librero.
Un niño que conoce a una niña y juntos viven una aventura inigualable, podría ser perfectamente el eslogan de My Memory of Us.

Os presentamos nuestro análisis de este My Memory of Us

 

Una historia preciosa, pura, en un ambiente gris y frío

Una historia cargada por el drama, la inocencia y la pureza, la vista del mayor conflicto de los últimos tiempos observada desde la conciencia y la percepción de unos niños que no ven soldados, ven robots malvados, que no ven a un general de las SS, ven a un malvado robot más grande.

En el que los guetos son lugares donde se prohíbe la música y la gente transporta radios en cochecitos de bebés para poder escuchar melodías. Un mundo en el que todos son iguales, excepto por el color de su ropa, en este caso, en un mundo de grises el rojo es el color que hace que otros seres iguales a nosotros, nos diferencia.

Un ambiente gris y violento contrasta con el enfoque de nuestros protagonistas

Y que queréis que os diga, me parece un detalle tan dulce, que merece la pena vivir estas primeras horas de pura inocencia, de objetivos tan inocentes como conseguir rescatar la pelota a unos niños de rojo, en el que con el joven protagonista que no está tintado puedes ir tranquilo, sin embargo, si llevas a la niña hay lugares que no puedes pasar y debes buscar un medio alternativo.

El juego es sólo la historia y un conjunto de coleccionables llamados Recuerdos, que con explorar un poquito puedes ir recogiendo todos. Estos coleccionables se acumulan en una sección del menú para que los puedas visitar, y son personas de Polonia que, de una manera u otra, sufrieron y dejaron su nombre en las calles polacas durante la invasión Nazi de 1939.

A pesar de que el juego es corto, unas tres horas y media o cuatro como mucho, es cierto que la fase final se hace algo pesada, no por la historia en sí, que comento es muy bonita. Si no porque llega un punto en el que no hay más que rascar, la primera hora y media o dos horas disfrutas de los objetivos sencillos, de los pequeños tintes dramáticos, de huir de la Gestapo robótica, sin embargo, acaba siendo algo repetitivo y monótono, en el que simplemente paseas y dejas de disfrutar de la ambientación tétrica y melancólica de las calles de esta ciudad.

Y es que al final lo que en principio se presentaba como una historia madura y trágica desde el punto de vista de la infancia, como ha hecho en otras ocasiones Pixar o Estudio Ghibli en el cine, acaba quedando en un cuento para niños descafeinado para los adultos.

Y esto es, en lo que mi opinión falla el juego. Su target en principio son personas adultas, sin embargo, la historia no acaba siendo todo lo madura que pretendía en un principio, por lo que yo, personalmente, pienso que navega en un limbo en el que no acaba de ser una trama suficientemente adulta como para llamarte la atención ni tan sencilla como para que un niño la entienda.

Lo absurdo y cruel que puede llegar a ser el racismo, es propuesto de una forma brillante dentro del título

Su jugabilidad es excesivamente sencilla, hasta tal punto que el juego puede acabar haciéndosenos monótono

En el apartado de la jugabilidad, el título es sencillo, avanzamos y sobrepasamos obstáculos al hacer los movimientos que nos indican unas flechas, no podemos saltar, sólo interactuar con objetos, algo que se echa de menos y que hace que las mecánicas de agacharnos o disparar algo se queden muy obsoletas conforme avanza el juego.

Algo muy interesante pero no acaba de cuajar y es el sistema que me recuerda al ICO de PlayStation 2, y es que la mayoría del tiempo iremos de la mano de nuestra acompañante, la cual podremos seleccionar si la situación lo requiere, ya que, ambos tienen dos habilidades que les hace diferentes y que debemos saber utilizar para resolver diversos puzles.

Nuestra amiga, tiene la capacidad de disparar piedras con un tirachinas y de correr al mantener pulsado círculo, algo genial para escapar o para incapacitar diversos objetivos. El protagonista de la historia, es un niño con cierto arte de ladrón y si mantenemos pulsado el botón círculo podremos agacharnos y andar más lento, por lo que nos volvemos más sigilosos ante los enemigos, además, el botón R2 nos sirve para sacar un espejo y reflejar la luz, útil cuando queremos cegar a algún enemigo que no nos deja pasar a una ubicación.

En algunos momentos de la historia, rompe un poco la monotonía en la que se va transformando el gameplay, con diversos minijuegos como persecuciones con obstáculos o puzles más interactivos, pero vamos, que es casi todo el rato igual, con pequeñas interrupciones cinemáticas en las que el librero nos cuenta un poco la historia.

Puzles sencillos, normalmente relacionados con cómo nos movemos dentro del ambiente, acaban haciéndose realmente monótonos conforme avanzamos y hacemos uno tras otro

Un apartado gráfico sencillo pero que cumple a la perfección con su función, colocándonos en el contexto gris y melancólico en el que se subyace esta historia

Gráficamente el título es elegante, sencillo, pero muy hábil en su acabado final, ya que, sin alardes de texturas, nos presenta un ambiente inocente, puro, plagado de detalles, con personas que no hablan con un lenguaje determinado, sólo sabemos cómo se sienten a través de pequeños bocadillos que salen de sus cabezas a modo de cómic, en el que se pintan diferentes rostros y dibujos, los cuales plantean un feedback muy interesante y muy importante para el jugador.

Para mí es algo muy importante la retroalimentación a la hora de estar en un videojuego, al final, es una obra audiovisual interactiva, en la que tenemos que ser conscientes que estamos participando, no es necesario romper la cuarta pared, pero sí pequeños diálogos internos y formas de hacer partícipe al jugador, no ya como un ser que mueve a los personajes a sus objetivos, si no, como alguien que también siente lo que está aconteciendo.

Y es en este apartado en el que My Memory of Us realmente destaca, en cómo nos presenta de una manera tan directa, pero tan dulce, el claro racismo contra aquellos que son diferentes, como pueden ser las burlas a personajes que tienen ropa de color rojo, sólo por tenerla de color rojo, no cambia nada más, sólo la ropa, y eso ya es suficiente como para apartarlas.

Que unos Robots decidan qué hace diferentes a los humanos es tan absurdo como transportable a la realidad tan cínica y cruel que pueden llegar a crear las personas

Y en sí, subyace el tema tan absurdo de cómo se crea el racismo, y el juego lo presenta de una manera muy inteligente también, simplemente tirando pintura encima de la ropa de aquellos a los que quieres diferenciar, ya está, esa es la manera en que te presentan la diferencia, indudablemente brillante, ya que transita todo esto a través de una mirada infantil como es la de un niño que no quiere separarse de su amiga.

El valor de la amistad, la melancolía de la guerra, la tensión del conflicto, todo esto se plantea muy bien a través de la banda sonora del título, permitiendo al jugador experimentar no sólo a través de sus ojos la sensación y el aire que se respira, también mediante nuestros oídos.

Menores sujetan la banda sonora de este título, con arpegios dulces sacados de cajas de juguetes, envuelve todo en un lugar decadente, preso de la violencia y el egoísmo.

70

Jugabilidad: 6.3
Gráficos: 6.8
Sonido: 7.5
Satisfacción: 7.5