Análisis Cities: Skylines

Antonio López · 29 diciembre, 2018
La planificación urbanística mejor entendida para PS4

Ha pasado un tiempo desde que Cities: Skylines llegara a compatibles. El título de Colossal Order se ha convertido en un imprescindible para los amantes de los juegos de planificación y gestión urbanística gracias a sus múltiples opciones, así como a un adictivo planteamiento jugable que invita a no dejarlo de lado por muchas adversidades que presente. Gracias a Paradox Interactive y a Tantalus Media, la propuesta aterrizó recientemente en PS4 para alegría de todos esos jugadores y jugadoras que llevan un tiempo queriendo hincarle el diente en la consola de PlayStation. El resultado final es de lo más notable, no exento de pequeños fallos, pero lo suficientemente atractivo como para que haya conseguido mantenerme pegado al mando durante horas buscando diseñar y gestionar la mejor urbe posible.

Es cierto que Cities: Skylines pertenece a uno de esos géneros que se disfrutan más en un PC, aunque el trabajo de adaptación a PS4 consigue que me haya sentido cómodo con el mando y casi no haya notado la ausencia de teclado y ratón. El título llega a la máquina de Sony acompañado de la expansión After Dark, aunque se deja por el camino todas las que han aparecido hasta la fecha para PC, posiblemente con la intención de venderlas de forma independiente como DLC. Sea como fuere, la construcción de la ciudad de nuestros sueños se antoja motivo más que suficiente para hincarle el diente, aún sabiendo la ardua y nada fácil tarea que nos depara este particular objetivo.

La alcaldía digital más deseada

El planteamiento jugable de este Cities: Skylines para PS4 es de lo más sencillo, al menos en teoría: conseguir gestionar una ciudad en todos los ámbitos, desde el tráfico hasta la electricidad, pasando por el suministro de agua o los transportes públicos. En la práctica, el título de Tantalus y Paradox presenta una serie de objetivos y desafíos que demuestran algo que muchos ya sabíamos: dirigir una gran urbe no es fácil. La planificación arranca con la construcción de carreteras y continúa con la administración de los diferentes barrios residenciales, comerciales, industriales o de oficinas. El título presenta 12 paisajes que podemos convertir en nuestra particular megalópolis, pudiendo contar con presupuesto ilimitado para llevar a cabo nuestro sueño, aunque eso implique desactivar la consecución de trofeos.

Como decía, dotar de los servicios mínimos a todos los distritos de nuestra ciudad requiere planificación y prestar atención a las quejas de los ciudadanos y ciudadanas. La ubicación de hospitales, centrales eléctricas, colegios o depuradoras de agua determina diversos factores que se deben tener en cuenta, como la contaminación o el ruido que puede llegar a ocasionar molestias entre los vecinos de un determinado barrio. Buena parte de la partida la pasaremos rehaciendo distritos enteros, aunque para llegar a tener cierto dominio sobre todas las peticiones de los habitantes de nuestra ciudad vamos a necesitar tiempo. Y es que la curva de aprendizaje de este Cities: Skylines no está muy bien medida al principio del juego. Durante las primeras horas de partida encontré una cantidad de retos que no esperaba, puede que en buena parte por culpa del desconocimiento general que tenía de la propuesta, que no he tenido ocasión de jugar en PC. La ausencia de tutoriales obliga al jugador a descubrir el planteamiento de la obra sin muchas ayudas, con simples textos que ofrecen una visión general sobre el funcionamiento del título.

Cities: Skylines puede resultar chocante para quienes, como yo, lleven un tiempo sin hincarle el diente a propuestas de este género. Tras el necesario aprendizaje inicial, disfrutar de la gestión urbanística del título se hace más llevadero, así como mucho más divertido cuando tenemos una visión clara del tipo de urbe que vamos a desarrollar. La división por distritos de la ciudad, así como los diferentes tipos de leyes y tasas que podemos aplicar determinan el correcto funcionamiento financiero de nuestro proyecto o el descalabro económico. Todo siempre teniendo en cuando las exigencias de los ciudadanos y ciudadanas, el eje principal sobre el que se sustenta nuestra población.

A medida que vamos superando objetivos accedemos a nuevas parcelas de territorio dentro del mismo mapa, así como a más opciones de construcción. Para hacerlo todo algo más llevadero, Cities: Skylines permite que detengamos el tiempo y llevemos a cabo obras de mejora o de acondicionamiento para alegría o enfado de nuestros vecinos, que aplaudirán con entusiasmo la instalación de fuentes de energía renovable o abuchearán nuestra decisión de expropiar una parcela de su calle. Todo ello mediante una interfaz que utiliza un buen montón de iconos y elementos visuales para avisarnos de carreteras sin terminar, tendidos eléctricos que no funcionan o desagües que no hacen bien su trabajo. Conocer y entender bien todas las pantallas y menús del título resulta imprescindible para poder disfrutar de la experiencia.

Una experiencia que dista mucho de ofrecer un gran acabado técnico. Cities: Skylines prescinde de grandes efectos especiales o de un trabajado conjunto de texturas. Y poco importa, puesto que la planificación y gestión de nuestra ciudad requiere de opciones jugables suficientes más que de unos gráficos que saquen brillo a nuestra PS4. Tampoco destaca su banda sonora, que de hecho puede terminar siendo cansina por culpa de su incombustible presencia. El título llega a la consola PlayStation con textos en español, lo que sin duda resulta imprescindible para poder conocer todas sus herramientas o para poder seguir la vida de nuestros ciudadanos, a los que podemos «investigar» para saber más sobre su vida y actuar en consecuencia.

Junto con el juego base, Cities: Skylines llega a PS4 acompañado por la expansión After Dark, que aprovecha los ciclos de día y noche para darle un nuevo enfoque a las zonas comerciales durante las horas nocturnas, animando a los vecinos con lugares para su divertimento más allá del trabajo. La ausencia del resto de expansiones resulta injustificada, más si tenemos en cuenta que todas llevan funcionando en PC meses, incluso años. Esta cuestión, sumada a diversos errores puntuales (como ligeras ralentizaciones) hacen que Cities: Skylines en PS4 diste de ser sobresaliente como su versión para PC, aunque todo eso no impide que la propuesta de Tantalus y Paradox sea una de las más interesantes dentro de su género para la máquina de Sony. Puede que resulte poco accesible para quienes busquen jugar unos minutos, pero aquellos que realmente quieran diseñar y gestionar la ciudad de sus sueños van a poder hacerlo con este adictivo título de estrategia y planificación.

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