Análisis – Biomutant

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Experiment 101 logra traer a la vida a Biomutant, presentando un mundo animal postapocalíptico en el que las balas y el wung fu dictan las reglas.
Por Sergio Alarcón 24 mayo, 2021

Si algo ocasiona verdaderos quebraderos de cabeza a los estudios de desarrollo de videojuegos son los cambios de generación. Programar un mismo título para dos generaciones diferentes de consolas, entre las que muchas veces hay un verdadero abismo en cuanto a tecnologías y rendimiento se refiere limita mucho el potencial creativo o el grado de libertad de estos proyectos, ya que al tener que cumplir con los estándares esperados de ambas consolas se tiende a llegar a un “punto medio” en el que ni se es demasiado ambicioso ni muy conservador.

Estos problemas llevados al extremo son en muchas ocasiones la razón por la que muchos títulos son retrasados durante varios meses o incluso años, de cara a poder adaptarlos con finura, y con frecuencia deben ser incluso reiniciados por completo tirando años de trabajo a la basura.

El caso de Biomutant parte de esta tesitura. Tras varios años de idas y venidas, Experiment 101 ha conseguido que su proyecto salga adelante de la mano de THQ Nordic en su versión para las consolas de anterior generación y PC, con posibles optimizaciones para Xbox Series X y PlayStation 5 en un horizonte más lejano.

Tras su anuncio, el título ha estado “silenciado” durante varios meses hasta hace relativamente poco tiempo, en el que un nuevo tráiler desveló su fecha de lanzamiento, 25 de mayo, además de mostrar la transformación que había sufrido el juego durante esta cocción a fuego lento.

¿Ha sido suficiente este empujón final para cumplir las expectativas que Biomutant levantó en su día? Dentro análisis.

Biomutant

El fin de unos es el comienzo de otros

El mundo de Biomutant fácilmente podría ser el nuestro en unos miles de años, ya que es la viva representación de cómo los seres humanos se autodestruyeron gracias a los residuos que generaron y que llegado cierto momento cambiaron tanto el clima como a la flora y fauna, dejando meros restos de su civilización mientras que los animales, ahora dotados de intelecto y habilidades, comienzan a forjar las suyas.

El título comienza con la generación de nuestro personaje, pudiendo elegir entre varias razas con sus correspondientes clases y atributos, transformando nuestro aspecto según distribuyamos los “puntos de mutación” para perfilar a nuestro mutante en función de nuestro estilo de juego.

Un breve tutorial nos pone en situación. Somos el superviviente de una aldea arrasada por el bandido Lupa-Lupin, en la que en nuestra niñez aprendimos el arte marcial del Wung-Fu a la vez que fuimos instruidos para cuidar del Árbol de la Vida, un gran ser que mantiene la naturaleza intacta con su poder.

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Ahora este ser primigenio está en peligro debido a la llegada de los Devoramundos, unas bestias que buscan dar muerte al Árbol para destruirlo todo a su paso. Mientras tanto, las diferentes tribus de la región están enfrascadas en una guerra tribal, cada una con sus propios ideales e intereses.

Nuestro deber será aliarnos con una de las seis facciones del mundo de Biomutant según lo que nos atraigan sus puntos de vista y tratar de evitar el colapso del mundo mientras nos enfrentamos a nuestro pasado tras toda una vida en el exilio.

Esta premisa y la configuración del mundo de Biomutant bebe directamente de The Legend of Zelda: Breath of the Wild, con los cuatro Devoramundos repartidos en los puntos cardinales del mapa. Como en el juego de Nintendo, tenemos la posibilidad de realizar directamente esta cruzada y abatir a las cuatro bestias para tratar de salvar el mundo o explorar el vasto mundo que se nos presenta a conciencia.

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La primera impresión que ofrece el mapa del título llegados a este punto es de curiosidad. Tras un tutorial muy lineal el juego nos ofrece la posibilidad de explorar un mundo enorme, con zonas muy diferenciadas entre sí y llenas de enemigos, NPCs y secretos que descubrir. La geografía está distribuida por biomas para diferenciar las zonas de influencia de los distintos Devoramundos, y estos biomas a su vez están repletos de pequeños emplazamientos que explorar con una dinámica parecida a la de los campamentos de los últimos Assassin´s Creed, con una lista de botines y recursos que recoger para darlos por completados.

Ya sea por hablar con los personajes que nos vayamos encontrando o por explorar estos emplazamientos y encontrar algunos de sus secretos, enseguida se nos llena la lista de misiones secundarias que animan a recorrer todo el mapeado de lado a lado si somos completistas, con la premisa extra que supone fortalecer nuestro equipo y encontrar recursos gracias a “desviarse” del camino principal.

Así pues, podemos completar el título en escasas 8-10 horas si únicamente atendemos a las misiones principales o perdernos durante decenas de horas con tal de realizar cada pequeña misión que se nos encomiende. Elegir la ruta rápida en títulos con esta estructura suele ser mucho más arriesgado que dedicar parte del tiempo de juego a la exploración debido a la carencia de equipo de calidad con el que enfrentarnos a estos grandes jefes que dominan las diferentes zonas del mapa.

Biomutant
Biomutant ofrece escenarios bonitos y variopintos.

Y es aquí donde comienzan los problemas de Biomutant. Si este equilibrio funcionara de manera precisa, encontrar el término medio entre la exploración y cumplir con nuestro cometido debería ser fundamental para disfrutar del título siguiendo una curva de dificultad medida y equilibrada. El problema es que muchas de las misiones secundarias son demasiado similares y sin ningún pretexto especial para animarnos a completarlas.

Poniendo un ejemplo: Para poder combatir contra los Devoramundos, debemos ayudar a diferentes personajes a crear el vehículo o arma específica con la que hacer frente a estos grandes y peligrosos seres cumpliendo una serie de objetivos secundarios. Tras completar esta misión y desbloquear el enfrentamiento, podemos dedicarnos a recorrer el mapeado en busca de piezas para el vehículo en cuestión siguiendo una misión secundaria, la que nos puede llevar fácilmente dos o tres horas de juego siendo estas piezas meros complementos estéticos que no cambian las tornas del combate en sí, no dando pie a que dedicar este tiempo merezca la pena.

El propio camino principal del juego, basado en unir (o destruir) a las diferentes tribus del mundo y derrotar a los Devoramundos ofrece suficientes mejoras de equipo como para que explorar el resto de opciones que ofrece Biomutant no sea suficientemente atractivo, cosa que choca completamente con el complejo sistema de niveles, crafteo y distribución de habilidades que el juego se esfuerza por implementar.

Biomutant

Aunque el mundo se siente muy vivo, ya que continuamente nos encontramos tanto a enemigos, NPCs, animales de montura o zonas de exploración, se siente una vida artificial, entrando en un bucle continuo de combates insulsos, abrir cofres y desbloquear viajes rápidos para no tener que volver andando sobre nuestros pasos, por lo que tras unas pocas horas de juego se pierde la satisfacción que puede ofrecer el riesgo-recompensa y la curiosidad de descubrir un mundo nuevo para dar pie a querer centrarse en el argumento principal.

Balas, crafteo y Wung-Fu

Biomutant basa su gameplay en dos pilares sobre los que construye el resto de sus sistemas. Por un lado, su sistema de combate busca la fluidez y el encadenamiento de combos al más puro estilo Devil May Cry. Cada tipo de arma dispone de varios combos diferentes que podemos desbloquear invirtiendo los puntos conseguidos al subir de nivel. Si encadenamos tres combos diferentes el personaje entra en modo SuperWung-Fu, una suerte de modo Rage con el que realizar poderosos movimientos.

Además del combate cuerpo a cuerpo disponemos de diferentes armas de fuego con las que mantener las distancias en combate, pudiendo disparar y esquivar de manera similar a lo visto en Vanquish o Max Payne.

Biomutant
El combate tiene mucho potencial pero se ve lastrado por errores técnicos y decisiones de diseño.

Por desgracia, las carencias técnicas del título sumadas a decisiones de diseño, provocan que el combate no sea tan satisfactorio como se pretende. En títulos como Bayonetta o Devil May Cry es esencial que el control del personaje sea preciso y exacto a la vez que el encadenamiento de combos sea satisfactorio, primando la habilidad del jugador/a a la hora de exprimir al máximo estas mecánicas, pero en Biomutant los golpes no se sienten reales, siendo muchos enemigos inmutables a los mismos, cortando los combos (ya cortos de por sí) a mitad sin dificultad. Las animaciones son toscas y muchas veces el personaje se teletransporta siguiendo las “hitboxes” de los enemigos de manera demasiado artificial.

Según la dificultad de la partida los enemigos se convierten en verdaderas esponjas de aguantar daño a la vez que son capaces de abatirnos en dos golpes, por lo que muchos combates se vuelven tediosos conforme avanzamos en el juego, ya que los enemigos apenas cambian estéticamente pese a cambiar de zonas, repitiendo los mismos patrones y animaciones una y otra vez. Si a esto se le suman las pobres físicas que tiene el título, apostar por el combate a distancia por puro hastío resulta más satisfactorio que tratar de exprimir las mecánicas de combate que se nos ofrecen.

Biomutant

Es cierto que gracias a las mutaciones que puede sufrir nuestro personaje desbloqueamos diferentes poderes tanto físicos como psíquicos, como crear proyectiles radioactivos o crear plagas con las que volver a unos enemigos contra los otros, pero a la hora de la verdad estas mecánicas resultan más visuales que eficientes y su uso no marca una diferencia sustancial en el gameplay más allá de lo estético.

Desde el principio del juego, se invita al jugador/a a tomar decisiones gracias a un sistema de karma con el que orientar a nuestro personaje hacia la luz o la oscuridad y seguir así un camino concreto para ofrecer la sensación de que cada acción que realicemos o cada línea de diálogo que escojamos tendrá una consecuencia en el futuro. Lamentablemente la idea se queda ahí, ya que apenas cambia nuestra relación con el mundo que nos rodea escojamos uno u otro camino, conviertiéndose en una mera excusa para tener acceso a diversas habilidades específicas que puedan gustarnos más o menos, ya que en muchas ocasiones las decisiones son muy forzadas para la poca repercusión que tienen a posterior.

Biomutant

El sistema de crafteo es el otro pilar fundamental de Biomutant. Durante la aventura iremos recogiendo todo tipo de materiales básicos a la vez que diferentes piezas de herramientas con las que luego confeccionar nuestro equipamiento. Así pues, para crear una espada debemos elegir su base, su mango, su hoja y sus accesorios. Cada pieza ofrece diferentes mejoras, como daños elementales, probabilidad de críticos, capacidad de perforar armaduras… De esta manera confeccionar un arma es bastante satisfactorio, ya que aunque de primeras creemos una espada con ciertas piezas, podemos ir cambiándolas por otras para ir mejorando nuestro equipo sin tener que deshechar nuestras creaciones.

Varias zonas del mundo de Biomutant están afectadas por diferentes microclimas o elementos peligrosos, tales como frío, radioactividad o falta de oxígeno, y confeccionar una “build” buscando mejorar nuestra resistencia a estos elementos puede resultar vital para explorarlos a conciencia. Por desgracia, estas zonas son totalmente opcionales a diferencia de Breath of the Wild, por lo que en muchas ocasiones no merece la pena malgastar el tiempo en explorarlas o gastar recursos en este sentido.

Biomutant

La maldición del paso del tiempo

Tal y como he comenzado diciendo en este análisis, Biomutant ha sido víctima del propio paso del tiempo. Se nota que el título fue planteado hace ya varios años y que tras mucho tiempo intentando arrancar, se ha quedado “a medias” en muchos aspectos.

Gráficamente el título no llega a los estándares de su género. Tanto las animaciones como las texturas son bruscas, dando una sensación continua de artificialidad y brusquedad. Las transiciones entre juego y cinemática son solo un ejemplo de falta de pulido, el cual sin llegar a estropear la experiencia de juego, sí que da la sensación continua de que ha faltado tiempo de desarrollo para suavizar todos estos aspectos.

Biomutant

Su desenfadado estilo artístico casa muy bien con la premisa y el humor del juego, y aun con ello el título ofrece paisajes bonitos y agradables de recorrer, con una gran variedad de diseños, al menos artísticamente hablando.

La fluidez que exige su gameplay se ve muy afectada en este sentido, convirtiendo los combates (que podrían ser su punto más fuerte) en meros trámites por los que hay que pasar con mejores o peores sensaciones. Las peleas contra los Devoramundos son las más originales, y una vez dominados los combos principales resulta sencillo ejecutarlos con facilidad, pero no llega a ofrecer del todo esa sensación de satisfacción que producen otros títulos de su género gracias a su feedback entre la acción y el mando y lo que esto produce en las manos del jugador/a. La tasa de frames se ve afectada en combate cuando se unen muchas partículas en pantalla, generando bajadas puntuales en momentos de acción.

Biomutant

El apartado sonoro es aceptable, con una banda sonora que acompaña al gameplay sin destacar y unos efectos sonoros logrados, aunque en algunas ocasiones ocurren bugs menores como personajes que no hablan o efectos que se pierden.

En definitiva, Biomutant es un juego sencillo y desenfadado, cargado de acción y con un gran mundo por explorar, pero con muchos fallos tanto técnicos como de diseño que lastran la experiencia de juego y lo relegan a una posición inferior a otros títulos de su género.

Este análisis ha sido realizado en una PlayStation 5 gracias a una copia de prensa de la versión de PlayStation 4 facilitada por Dead Good Media.

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Jugabilidad: 6
Gráficos: 7
Sonido: 7.5
Satisfacción: 6.5

Análisis

Biomutant busca ofrecer un juego sencillo y divertido, con un gameplay rápido y espectacular en un mundo abierto lleno de secretos. Por desgracia, se ve lastrado por errores técnicos y decisiones artísticas que afectan a la experiencia de juego, dejándolo por debajo de otros títulos de su género.

  • El crafteo es muy satisfactorio
  • El sistema de combate es fluido y espectactular...
  • Pero está lastrado por fallos técnicos y de diseño
  • Las misiones secundarias son aburridas y no ofrecen recompensas a la altura
  • Gráfica y técnicamente está atrás respecto a otros títulos de su género