Análisis DriveClub Bikes

75
Por sorpresa, ahora, a dos ruedas
Por Manuel Gimeno 2 noviembre, 2015

Nadie lo esperaba el pasado día 27 de octubre como uno de los anuncios que PlayStation realizara en su conferencia previa a la París Games Week. No al menos hasta que la plataforma de clasificación de juegos por edades PEGI colocó antes de hora la información relativa a un título que parecía ramificarse desde el polémico DriveClub para dar el salto desde los coches hasta las motos. Polémico por varias razones, entre ellas un retraso de más de un año en su edición completa y aún más larga para una PlayStation Plus que debería haber estado disponible con la salida de la consola, y sobre todo, por unos servidores que dieron más de un quebradero de cabeza a PlayStation a Evolution Studios y, principalmente, a los usuarios.

Pero los problemas técnicos ya forman parte del pasado, como así he podido comprobar con este DriveClub Bikes. No sorprendo a nadie seguramente afirmando esto, claro. DriveClub superó hace mucho la inestabilidad de los servidores, y ha ido añadiendo tanto circuitos, como coches, como el impresionante sistema meteorológico dinámico que no llegó a tiempo para su lanzamiento. La versión de dos ruedas del juego dispone de todo esto, con lo que es obvio que la base, ahora sí, es inmejorable.

Evolution Studios no ha querido modificar demasiado la fórmula que tenía con DriveClub a la hora de hacer Bikes. Conducción arcade pura para las motos, incluso más que en el título principal, pero intentando en todo momento hacer que el resultado acabe siendo más o menos verosímil. Es decir, el manejo desde inicio es súmamente fácil de entender, sin derrapes complicados de dominar en las curvas, muy natural en todo momento y que permite una entrada en el juego extremadamente accesible a cualquier público. Algo importante, ya que de inicio puede ser mucho más complicado manejar una motocicleta en una consola que un coche.

Y con eso la experiencia, como con DriveClub, la volví a sentir satisfactoria. Tiene cierto encanto conjugar la limpieza de las trazadas a los mandos de una moto con el imponente apartado gráfico y sonoro del juego. Esas motos recreadas de forma casi fotorrealista, esos paisajes que pasan a toda velocidad mientras uno está concentrado en adelantar a los rivales, o esa meteorología que sorprende a mitad de la carrera (y que lamentablemente apenas influye en el comportamiento de las motos, por cierto) forman parte en este juego de toda la interacción. No se podría entender DriveClub Bikes sin el potente componente audiovisual, sin ese valor añadido que complemente una forma de jugar sencilla y muy superficial. Para bien o para mal, DriveClub se ha caracterizado desde sus inicios por una excelencia gráfica que le diferencia del resto de juegos, y que en esta entrega se vuelve a repetir tanto en la recreación de las motos, en los reflejos de los charcos o esa iluminación fascinante que embelesa a cualquiera, por muy deprisa que uno vaya.

Pero pasando a dibujar el juego en cifras, a un precio de 14,99€ para los que ya tienen DriveClub y 19,99€ para los que no, encontramos seis países (Escocia, Chile, Noruega, India, Canadá y Japón) con seis circuitos por región y uno adicional que dispone de hasta tres variantes; todos ellos con su correspondiente versión invertida. 78 trazados sobre los que correr con hasta doce motos de marcas tan conocidas como Yamaha, Honda, Kawasaki, Ducati, BMW, KTM, Bimota y MV Agusta en un modo Tour principal que llega hasta los 42 eventos.

A simple vista parecen buenos números, y ciertamente lo son en casi todos los puntos. Teniendo en cuenta el precio y la condición de esta entrega, no puedo quejarme en exceso de la cantidad eventos, que sería lo único realmente cuestionable. Por pedir, algunos más habrían dejado mejor el panorama; aunque mi crítica ahora a continuación vendrá por algo que ya reclamé en DriveClub, y es la carencia en posibilidades y en modos de juegos. Un modo multijugador más profundo sería la clave para que esto cambiara radicalmente, y convirtiera así a DriveClub en algo más polivalente de lo que es en estos momentos.

Está claro que esto no es un Gran Turismo (un Tourist Trophy, mejor dicho) pero me sigo sintiendo algo incómodo con la estructura Motorstorm, que entendía y disfrutaba gratamente en aquella franquicia de Evolution Studios, pero que sigo viendo que le sienta como a un santo dos pistolas a Driveclub (Bikes). Conducción arcade, potencia gráfica y buenas licencias en las motos que claman al cielo más formas en las que lucirse, pero que en este DLC independiente se opta por el mismo camino que recorrió su hermano mayor.

Lo bueno es que a este simple esquema de juego el componente social no le sienta nada mal, que continúa siendo exactamente igual que el de DriveClub. Ya sabéis, clasificaciones de puntuación y de tiempo en cada uno de los tres tipo de pruebas del modo Tour (carrera, contrarreloj y habilidad), tanto para comparar las marcas con los amigos como con el resto del mundo. Ahora en lugar de derrapar se nos pide hacer caballitos, cosa curiosa y al mismo tiempo lógica. E incluso vuelven los duelos en plena carrera, que nos enfrentan con las marcas de otros jugadores y se nos premia a posteriori (o no) dependiendo de si se ha producido la victoria. Pique constante y rejugabilidad inmediata son los resultados, pues al llegar al punto de tener todas las estrellas de todas las pruebas, siempre te queda la necesidad imperiosa de machacar al amigo que acaba de mejorar tus cifras en cierta carrera. ¡Ay, lo esclavos que somos a veces de la competición!

Y pese a todo, pese a encontrarnos con un DLC al fin y al cabo, con un título puramente arcade, con los pocos modos de juego que comento y con la limitación de la cantidad de pruebas, es posiblemente una de las experiencias de motociclismo más satisfactorias en consolas de la actual generación que ahora mismo se puedan encontrar en el mercado. Las motos están maltratadas en los videojuegos últimamente. DriveClub Bikes no es que acabe con el problema, no es que ponga solución a la carencia de cantidad y calidad, pero desde ya es una opción honesta y extremadamente divertida para todos los amantes del motor y, en particular, del motociclismo.

75
Jugabilidad: 7.5
Gráficos: 9.5
Sonido: 7
Satisfacción: 6

Análisis

Si te quedaste con ganas de seguir quemando rueda con DriveClub, este DLC independiente y centrado en el motociclismo calmará tus ansias de más. No cuenta con la profundidad de las grandes franquicias del motor, pero la diversión y la rejugabilidad están garantizadas en DriveClub Bikes.