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Mourinho: sobre méritos, justicias y racanerías

Aqui ire actualizando con noticias o articulos del Real Madrid, o con lo que tenga que ver con el Madrid, sus jugadores, etc. Con un espacio dedicado a Raul, ese cancer del Real Madrid. Tambien a veces dedicare un espacio a hablar de otros temas de futbol, competiciones internacionales, otros equipos, jovenes promesas, historias de jugadores, anecdotas del futbol mundial, etc.
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Mourinho: sobre méritos, justicias y racanerías

Escrito 25-05-2010 a las 12:58 por Juanma

Habla la prensa italiana de heroicidad y épica; la barcelonista se refiere a racanería y a mezquindad. Formas de ver el fútbol, conceptos que tienen que ver con la cultura. Sueltan los hinchas culés que merecieron la victoria porque tuvieron el balón. Dice Mourinho que su equipo defendió tan bien que debió llevarse un 0-0. Eterno debate en el fútbol sobre justicias e injusticias, sobre estilos y orgullos, sobre dignidades y maquiavelismos. Y uno cree, una vez más, que hay que intentar entenderlos a todos, y que probablemente esa utopía llamada razón esté en el término medio, alejada de la radicalidad.

¿Quién se sintió cómodo? Y sin embargo pudo perder

Si me preguntan si es justo que el Inter sea el finalista, contestaré que probablemente sí. De nuevo, la diferencia entre ganar y perder es tan pequeña, tan dependiente del pequeño detalle, que me parece osado lanzar afirmaciones rotundas. ¿Cuál fue el gran mérito del equipo de Mourinho? Frustrar al mejor equipo del mundo tanto en la ida como en la vuelta. Sin tener la posesión de balón, estar mucho más cómodo con el guión del partido, más satisfecho con lo que estaba ocurriendo. Incluso ser mucho más punzante cuando tuvo la necesidad de atacar. No olvidemos que la eliminatoria empieza con un gol de Pedro, un 0-1 que tiene un peso brutal en esta Europa del valor doble en campo contrario. Si el Inter fuera sólo contención, jamás habría levantado el resultado. Pero en ese momento, justo cuando debió irse hacia arriba, tuvo la capacidad de hacer daño, la que el Barça casi no conoció en todo el cruce. En un escaso cuarto de hora después del tanto del jugador canario, el Inter tuvo cuatro remates a portería desde el interior del área. No hablamos de disparos lejanos. Hablamos de penetraciones, de llegar creando peligro real. Metió la cuarta. Luego, tras el descanso, en su mejor fase de juego, anotó otros dos. Seis oportunidades muy claras, todas ellas en posiciones cercanas a la portería. Cuando la exigencia era ir a por el partido, el Inter supo hacer daño. Luego, con ventaja, defendió. Y en la vuelta del Camp Nou, el Barça tuvo una posesión inmensa pero sólo dispuso de ocasiones en tiros desde fuera en el primer tiempo, y no es hasta los últimos diez minutos cuando remató con peligro real a la portería contraria. El equipo de Guardiola estuvo siempre incómodo, muy por debajo en cuanto a generación de oportunidades que lo que suele ser habitual. Mucho más lento en la circulación de balón. Menos agudo en el pase clarividente. Mérito del Inter. Y mérito tremendo. Sí, defender puede ser más fácil que atacar, pero defender así de bien contra el mejor equipo del mundo, quizá de la historia, no lo había hecho nadie. Pero no hay sistema infalible contra un cuadro superdotado como el de Pep, así que incluso en su maestría cerrando espacios, el Inter estuvo cerca de la derrota. Muy cerca. Corrió un riesgo enorme. Meterte tan atrás nunca es aconsejable si el contrario tiene una calidad tremenda. Vimos anoche al Mourinho más conservador de la historia, cambiando a todos sus atacantes tras haberlos utilizado como segundos laterales. Probablemente condicionado por la lesión de Pandev en el calentamiento -el macedonio era el jugador más incisivo, el más propicio para lanzar contragolpes- y por la expulsión de Motta, el estratega de Setúbal renunció a mantener una amenaza arriba, en contra de lo que había hecho en toda la Champions. Pudo pagarlo caro. Jugó con fuego. Sin embargo, no sufrió hasta el 80', cuando el Barça le metió al encuentro una intensidad que no se había observado hasta entonces, buscando con mayor asiduidad el disparo lejano, un recurso idóneo ante defensas cerradas.

La etiqueta ya no se la quita nadie

Me dejó el partido con una extraña sensación de tristeza. Comprendí tras el pitido final que aquellos que venimos proclamando que Mourinho no es un técnico esencialmente defensivo perdimos la batalla de intentar convencer a la gente. Los encuentros ante el Barça y el Madrid son los que ve todo el mundo en España -Eboué sigue viviendo de un partidazo en el Bernabéu para situarse en todas las quinielas de futuribles para los grandes-, los que generan un recuerdo, los que casi fundamentan una tesis doctoral. Reitero: el Mourinho de ayer es el más conservador de la historia. Lo nunca visto. Pero luego uno escucha su rueda de prensa -su primera respuesta es el mejor análisis que se ha hecho del partido, un discurso que debería ser de audición obligatoria si se quiere entender lo que ocurrió en el campo- y se da cuenta de que eligió esta opción porque entendió que era la única que podía llevarlo a ganar. Y, no lo olvidemos, a Mourinho le pagan nueve millones al año para que gane. Para que gane la Champions. Mourinho sale ayer a atacar como un loco, se lleva cuatro y lo echan. Eso hay que comprenderlo y apreciarlo. Le piden la victoria, él piensa, estudia, y comprende que sólo de este modo puede ganar ante el equipo al que no se le puede discutir la posesión. ¿Qué va a hacer? ¿Retirarse por vergüenza? ¿Regalarle al Barça la clasificación porque es más poético? Logró su objetivo, lo que lo confirmó como uno de los técnicos más impresionantes del nuevo siglo, pero se llevó los peores reproches de la doctrina purista radical. Reproches que olvidan que en Stamford Bridge le ganó la posesión al Chelsea y jugó una segunda parte de dominio de balón cuando tenía ventaja en la eliminatoria, precisamente porque en esa circunstancia entendió que a aquel rival se le hacía daño atacándolo. O reproches que olvidan a un Mourinho que, cuando pierde, acaba los encuentros con cuatro o cinco delanteros (yo lo vi en Inglaterra jugar un 3-2-5 con extremos situados como laterales y medias puntas como pivotes). Si cuando pierde se vuelve loco hacia un lado... ¿por qué no puede hacer lo mismo hacia el otro lado cuando gana? Lo dijo Guardiola antes de que empezara la eliminatoria: admira a Mourinho porque domina varios registros. Porque prepara a sus equipos para jugar de formas distintas. Según convenga en cada momento. Sería sesgado hacer un análisis de sus métodos considerando sólo los partidos ante un equipo que es la pura perfección en cuanto a tenencia de balón. Ante un Barça que, lo repito ahora que ha perdido, es la mejor creación que he visto en mi vida, el equipo de fútbol más convincente que recuerdo y una escuadra que merece pasar a la historia ocurra lo que ocurra en este final de liga.


Por Axel Torres.
Categoría: Otros
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