Análisis: MotorStorm: Pacific Rift

Conversación publicada en el foro Juegos

Agresivo e imprevisible, el brutal festival de conducción deja su huella en exuberantes junglas.
Motorstorm camina firme hacia su segunda entrega, y lo hace con un nuevo y vertiginoso espectáculo de acción al volante. Más destrucción, más escenarios y más saltos… Diversión en estado puro para una saga a tener en cuenta.

El debut de Motorstorm se produjo en nuestro país el pasado año 2007, y una vez superado la decepción inicial de su apartado gráfico, que poco o nada se parecía a las CGIs mostradas por Sony, lo cierto es que nos encontrábamos ante un videojuego de carreras fresco, ágil y más que recomendable.

Sentíamos una enorme curiosidad por comprobar la evolución de una saga tan prometedora como esta; y la verdad es que la segunda entrega, sin ofrecer grandes novedades, ha cumplido con nuestras expectativas. Lejos de amilanarse con lanzamientos de corte similar como el mediocre Baja o el fantástico Pure, Pacific Rift demuestra con un gigantesco “aquí estoy yo”, que es un título de conducción arcade y brutal realmente notable.

Sugar Rush
Lo primero que notará cualquier aficionado que se siente a los mandos de este nuevo Motorstorm es la ausencia de barro y escenarios desérticos. Pacific Rift, haciendo honor a su nombre, se enmarca en un entorno paradisíaco, y por lo tanto varía también notablemente en sus facetas jugables.



Disputaremos carreras de hasta 12 participantes donde tendremos que lidiar con uno de los nuevos enemigos: El agua. Por un lado este líquido elemento tiene el efecto positivo de enfriar nuestro motor para que la aplicación del nitroso no tenga contraprestaciones, aunque también tiene una seria contraprestación y es que, como es lógico, recorrerla supondrá un frenazo importante a nuestra velocidad.

La lava tiene un efecto parecido en nuestro motor, pero justo a la inversa. Si pasamos cerca de ella nuestro vehículo se sobrecalentará, mientras que si entramos en contacto con el magma pereceremos. La mayoría de niveles con lava cuentan también con agua en determinadas partes, con lo cual pasar sobre un río será una estrategia muy adecuada para sobrellevar sus efectos.

Hay 16 circuitos en el juego, justo el doble que en el videojuego original, y Motorstorm basa su propuesta jugable en insistirnos en su memorización para exprimir nuestros tiempos al máximo y obtener buenos réditos. No obstante no sólo hay más carreras que en el original, sino que éstas gozan de un nivel de detalle y de posibilidades muy superior. Hay abundantes cruces, atajos, caminos secretos y rutas alternativas; y todo ello consigue que cada uno de los mapas tenga una vida útil muy dilatada.



Como siempre la penalización por errores es enorme, y será de lo más habitual morir al caer por un precipicio, por llevar al límite a nuestro vehículo o por pisar la lava. El propio concepto de la jungla como lugar confuso y de caminos no demasiado marcados contribuye a que únicamente invirtiendo un buen puñado de horas podamos tener claro cuál es la mejor ruta.

Para este factor resulta determinante también la clase de automóvil que escojamos, donde Pacific Rift sigue una línea continuista con respecto al primer Motorstorm, aunque algo más acusada en esta ocasión. De nuevo los vehículos ligeros priman la velocidad y la maniobrabilidad sobre la fortaleza; mientras que los más grandes son auténticas bestias rocosas y resistentes, menos veloces y manejables pero devastadoras en un mano a mano contra sus competidores más pequeños.



Off-Road Flying
En términos de controles Motorstorm: Pacific Rift sigue a rajatabla los pilares impuestos por la primera parte, aunque en esta ocasión se olvida casi por completo del sensor de movimiento que incorpora Sixaxis y que fue uno de los principales pilares de la primera entrega.

Así manejamos el vehículo con la palanca izquierda, quedando la derecha para el movimiento de la cámara. El botón inferior del pad se emplea para el turbo, el derecho para el empleo del freno de mano y el superior, el triángulo, para mirar hacia atrás. Los gatillos, por último, sirven para acelerar y frenar.

Los botones superiores de nuestro mando de PlayStation 3 se emplean para los movimientos de agresividad, que obtienen su lugar primordial en esta secuela. Así, si pulsamos el botón izquierdo o derecho y vamos, por ejemplo, en una moto, nuestro piloto golpeará con el brazo hacia la izquierda o derecha a un contrincante con la intención de derribarle. Cada vehículo tiene su propia acción concreta y con los camiones es particularmente brutal, pues emplea el turbo para realizar un brusco movimiento al lado que escojamos para empujar a los oponentes.
Las modalidades que ofrece Pacific Rift se aglutinan fundamentalmente en tres vertientes: El Festival, Diversión Violenta o el Garaje, donde tenemos acceso a estadísticas, premios y a las opciones de personalización de vehículos y pilotos. El Festival es la prueba reina de Pacific Rift, y se divide en cuatro modalidades con los nombres de los cuatro elementos: Earth Zone, Water Zone, Air Zone y Fire Zone. El jugador va progresando en cada una de ellas desbloqueando nuevas pruebas y vehículos.

Diversión Violenta, por su parte, ofrece retos rápidos para un solo jugador o para disfrutar en compañía. El multijugador local es uno de los más divertidos, y nos permite enfrentarnos junto con otros tres usuarios en partidas de exhibición a pantalla dividida sin problema alguno de frame rate, y con toda la diversión inherente a la brutalidad de su propuesta intacta. Por otro lado el modo on-line ofrece soporte para hasta 12 jugadores en divertidísimas modalidades de exhibición clasificatorias y no clasificatorias sin rastro de lag.



El reto de enfrentarse a rivales humanos es, como es costumbre, el más desafiante, y eso que la IA de este Motorstorm es francamente competente. Sin embargo en ocasiones sentiremos una sensación de frustración con el título, y esta no se deriva en realidad de los oponentes, sino más bien de lo sensible que es la física del videojuego. La maniobrabilidad de los vehículos es muy ajustada, aunque se nos antoja algo menos rocosa de lo que cabría esperar especialmente en los autos de gran tonelaje. En ocasiones el motor de físicas se comporta de forma impredecible en las colisiones con otros vehículos y en los saltos, y es una de las escasas pegas que se le pueden poner a un aspecto técnico y de tratamiento de estas bestias de cuatro ruedas que roza lo impecable. Lamentablemente pese a ser el único pero, éste acaba desembocando en momentos desquiciantes y directamente herederos de la primera parte, puesto que de nuevo podemos dominar una carrera de principio a fin y en la última curva sufrir uno de estos “cambios de humor” del temperamental engine y echar a perder la prueba al completo.



Conducción Agresiva
Gráficamente estamos ante un producto muy notable, que si bien no ha mejorado en demasía en el conjunto con respecto a la entrega anterior, lo cierto es que si ha aportado los matices justos para que la diferencia de un año entre un título y otro esté justificada.

Los verdaderos protagonistas son los escenarios, repletos de detalles fantásticos y acompañados de unos efectos de iluminación muy poderosos. Aunque el verdadero rey de estos efectos visuales es el sutil empleo del bloom que hace de la sensación de velocidad un aspecto fantásticamente gradado y que se transmite de forma inapelable.

Por otra parte los tiempos de carga han sido reducidos notablemente con respecto a la primera parte, y también se ha optimizado la antaño insufriblemente lenta parte de la selección de vehículos por parte del usuario. Los vehículos siguen contando con un fantástico nivel de detalle, y se deshacen en las colisiones de una forma algo exagerada pero igualmente lograda.



La tasa de imágenes por segundo se mantiene en las cifras altas que exige un videojuego de estas características, y no sufren caídas ni tan siquiera llevando el juego al límite como, por ejemplo, con cuatro jugadores al mismo tiempo en la consola.

El de audio es un apartado francamente bueno. Los efectos de los diferentes vehículos están cuidadísimos, y las colisiones son tan estruendosas que casi duelen. En la banda sonora destaca una poderosa selección de temas que incluye bandas tan conocidas y dispares como Aphex Twin, Fatboy Slim, Machine Head, The Hives, David Bowey, Primal Scream o Slipknot.



que opinan
GTA 5 Red Dead Redemption 2 Final Fantasy XV Kingdom Hearts 3 The Last of Us 2 God of War FIFA 17 Final Fantasy VII Remake Horizon: Zero Dawn