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Análisis Dark Souls II

El continuo sufrimiento como camino hacia la máxima satisfacción

Publicado por: Fecha: Hace 8 meses
En pocas ocasiones a lo largo del año tenemos la oportunidad de analizar juegos atípicos, títulos que se desmarquen drásticamente de las tendencias más populares que dominan el sector de los videojuegos. En muchas ocasiones en las que el desarrollo y posterior plan de marketing de un juego se lleva a cabo, suele establecerse el prototipo de usuarios que posiblemente se vean atraídos por dicho título, pero también el rango de edad y habilidad necesaria para poder echarle el guante a la propuesta y poder disfrutarla en todo su esplendor.

Con todos estos filtros habituales no es de extrañar que un proyecto como Demon’s Souls estuviera a punto de no llegar a Occidente. Sí, tal vez el género del Action-RPG contara con un éxito sonado durante aquellos años, sobre todo a raíz de estudios americanos y europeos, pero Demon’s Souls no era un juego más, no era otro título que se amparara en las aventuras fantásticas con tintes medievales para contar una historia determinada mientras la espectacularidad del entorno, de los personajes y de la batalla hacía el resto.

La dificultad, ese atributo muchas veces reclamado y tan pocas veces ofrecido en los últimos tiempos era la principal baza con la que FromSoftware intentaba seducir al jugador. Un sufrimiento gratuito cuando se trata de disfrutar diréis, pero realmente se establecía como una maximización de la satisfacción al poder superar un reto extremadamente difícil tras varios intentos. Algo que encumbró a Demon’s Souls a la categoría de juego de culto y que propició la aparición de Dark Souls.


Tras este éxito basado en la diferenciación de su producto y la ventaja competitiva con respecto a la competencia, Dark Souls II se embarca de nuevo en una travesía que sus dos predecesores ya recorrieron con anterioridad, con la responsabilidad de ser fiel a sus raíces y con el reto de ofrecer a los usuarios un motivo más para subirse al barco y volver a atravesar unas aguas bravas, difíciles y no exenta de peligros.

Más asequible, igual de difícil

Con el análisis ya sobre la mesa ha llegado el momento de despejar todas las dudas que surgieron sobre la reducción de dificultad del juego. Dark Souls II continúa siendo uno de los retos más complicados que podemos abordar en la actualidad, tanto en las nuevas consolas como en las de la anterior generación. Nadie puede tener ninguna duda de que el reto será igual de duro y la tranquilidad y satisfacción que tendremos al superar cada enemigo principal continuará siendo igual de elevada que siempre.

Dicho lo cual y asegurando desde un primer momento que la esencia de la saga se mantiene, trataremos de explicar las controvertidas declaraciones del estudio cuando aseguró que Dark Souls II sería más asequible. Realmente lo es, sí, pero por la ayuda que el juego presta al usuario a la hora de entender el concepto del juego. Una mano que se tiende de forma un tanto desconfiada y con poca fuerza, pero que sirve para que los más inexpertos o aquellos que se adentran por primera vez en la aventura sepan a qué atenerse, cuáles son sus armas para hacer frente a la amenaza y cuán peligrosos pueden llegar a ser los enemigos que nos encontremos, hasta aquellos que a simple vista parecen enclenques soldados de andares patosos y armadura fina.



Todo esto se representa en un pequeño tutorial que descubrimos nada más comenzar el juego. Un conjunto de caminos que iremos recorriendo en el que se nos prestará algún que otro consejo elemental para que en las primeras horas de juego tengamos la información necesaria para, al menos, tener alguna posibilidad contra los primeros jefes de nivel más potentes que nos encontremos. Unos contrincantes que ya podemos decir nos hicieron sudar tinta para poder acabar con ellos, y que casi nos hacen saltar de la silla en el momento en el que, al fin, conseguimos darles muerte.

Pero mucho antes de todo eso, una de las novedades más importantes con las que nos encontramos es la personalización del personaje y la elección que realizaremos sobre el rol que esperamos desempeñar en la aventura. Aumentan las opciones iniciales para elegir las características de nuestro avatar, pero también se ven asociadas a la clase de guerrero, caballero, espadachín, bandido, clérigo, hechicero, explorador y marginado ciertas animaciones específicas que nos darán realmente la sensación de estar ante un luchador experto en determinadas habilidades.

Evidentemente, la elección tiene su importancia al principio de la historia, donde no tendremos mucho margen de maniobra para cambiar de forma radical nuestro estilo de juego. Más adelante, gracias a la distribución de los puntos de habilidad que haremos o al reinicio de los mismos, podremos cambiar drásticamente a nuestro personaje, pero en los primeros compases deberemos adaptarnos al estilo de la elección que hayamos realizado.


En nuestro caso iniciamos ambas partidas usando el caballero y el espadachín. Del primero podríamos decir que es el combatiente equilibrado por antonomasia, mientras que el segundo requiere de un estilo diferente a la hora de encarar a los enemigos. Habiendo sido el espadachín el personaje que más utilizamos, optamos por una estrategia basada en esquivar los ataques enemigos e infligir golpes ligeros y muy rápidos al poseer dos espadas, una en cada mano.

Comentarios:


93%
Gráficos
95%95%95%
9.5
Sonido
85%85%85%
8.5
Jugabilidad
100%100%100%
10.0
Satisfacción
95%95%95%
9.5

-
Nota media en metacritic.( Basado en 0 medios ).


93%
Nota de usuarios que han jugado a este juego.( Basado en 101 jugadores ).


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